domingo, 23 de diciembre de 2012



Además de una gran sorpresa, fue el mejor regalo, el más grande, cuando ya no esperaba nada de la vida. Lo más emocionante.... conocer de dónde procedo, cuál es mi verdadera familia, mi esencia.
Vinieron a contarme qué "sangre" corre por mis venas y bombea mi corazón, de dónde vienen mis pensamientos y sentimientos, mis rasgos, carácter y hasta mis ojos.
En el momento más oportuno llegaron para devolverme mi identidad, cuántas cosas perdidas en no sé donde de los tiempos y el luchar de cada día.
No me esperaba nada así, nunca lo habría imaginado, me encontraba entre el impacto e la incredulidad; no me podía creer que yo perteneciera a esa familia de personas ejemplares, bondadosas, inteligentes, perfectas. No me lo acababa de creer, por eso cuando me dijeron: este es tu padre, dije imposible, yo no me parezco en nada.... me dio la risa ante semejante disparate y dije: pues tiene que tener una vena muy golfa, o yo soy la oveja negra. Imposible, eso no es cierto, no podía ser cierto.... qué juego es éste, estamos locos o qué?
Pero ellos no renunciaban a mi por mucho que yo quisiera olvidarlos, me demostraron con paciencia y sencillez cuánto me querían y las ganas que tenían de entrar a formar parte de mi vida. Poco a poco su amor, su compañía y su sinceridad fueron ganando mi corazón. Una tarde me paré a mirarlos, a escucharlos, sentí que habían ocupado mi corazón y bastante más, que confiaba en ellos como en nadie, y que esa sensación venía de mucho atrás, que no era nueva, que volvía de alguna parte del olvido... la emoción era tan grande, tan inmensa que no me cabía dentro, cuánta alegría!!!!.... ya no había duda, sabía quién era, sabía que era verdad.... sabía que ahora si estaba en casa.... que eran mi auténtica familia.... Y me sentí inmensamente feliz!!!!


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