sábado, 22 de julio de 2017

Entrevista por la BBC, al autor Juan Arias



"María Magdalena era una mujer iluminada, una mujer que pudo entablar un diálogo de tú a tú con Jesús".

No podemos entender la importancia de María Magdalena sin los evangelios apócrifos, asegura Juan Arias, ex corresponsal del diario español El País en el Vaticano. Del evangelio de María Magdalena surge claramente, según Arias, que en los inicios del cristianismo hubo dos corrientes en pugna: "la corriente tradicional, de Pablo y Pedro, y la de los gnósticos capitaneada por María Magdalena", que acabó siendo "arrinconada". Los evangelios apócrifos también presentan a un Jesús "mucho más gnóstico" y a una teología "basada sobre el conocimiento más que en el pecado". Arias es el autor de "Jesús, ese gran desconocido" y acaba de publicar en noviembre "La Magdalena, el último tabú del cristianismo". Es actualmente corresponsal de El País en Brasil, desde donde habló con BBC Mundo.

¿Qué significa "apócrifo"?
Cuando hablamos de evangelios "apócrifos" esto significa que no han sido considerados oficiales por la iglesia, que no han sido considerados como "inspirados". Lo que pasa es que esta distinción se hizo sólo hacia el siglo III o IV. Antes todos los evangelios tenían la misma dignidad. En las primeras comunidades cristianas existían muchos evangelios y no había diferencia entre los apócrifos y los oficiales. Llegó un momento en que había unos 100 evangelios y la iglesia comenzó a separarlos y escogió cuatro que según la iglesia tenían mayor credibilidad y se consideran inspirados por Dios, y a los otros entonces se los empezó a considerar falsos, cuando en realidad en un principio todos eran iguales. Muchos de esos apócrifos fueron quemados y desaparecieron.

¿Qué valor tienen los textos encontrados en 1945 en el Alto Nilo en Egipto?
Son interesantísimos porque al principio del cristianismo había dos corrientes: una que era la más clásica y tradicional, que era la de Pablo y Pedro, y otra que era la de los gnósticos capitaneada por María Magdalena, que también tenía varios evangelios.
Pero después cuando gana la corriente masculina de Pedro y de Pablo empiezan a arrinconar a la corriente gnóstica de María Magdalena y poco a poco empiezan a perseguir a los gnósticos, una de las corrientes de principios del cristianismo. Estaba inspirada en la filosofía gnóstica, "gnosis" significa conocimiento.
Había una diferencia fundamental entre estas dos corrientes. La de Pablo y Pedro, la más tradicional, consideraba que la salvación venía a través de la fe y que el mal del mundo venía por el pecado. Los gnósticos -una filosofía de origen griega- decían que el mal venía de la ignorancia y por lo tanto la forma de redimirse era el conocimiento.

¿El autoconocimiento?
Así es y por tanto la salvación no era a través de la fe, de alguien de afuera que nos viene a salvar, sino que con el autoconocimiento es como llegamos a encontrar al Dios que está dentro de nosotros. Para los gnósticos no había jerarquías, Dios está dentro de la conciencia del hombre, mientras que en la otra corriente, la más tradicional, Dios estaba fuera, estaba encarnado en Jesús y el pecado es el origen de todos los males. Por lo tanto, para salvarse hay que liberarse del pecado original a través de los sacramentos, siempre a través del exterior. La de los gnósticos era una visión más interior.

¿Cuánto se sabía de los evangelios gnósticos antes de 1945?
Estos evangelios gnósticos habían desaparecido, sólo aparecían citados pero para condenarlos por algunos padres de la iglesia que mencionaban a la corriente de los gnósticos como una herejía, pero no se conocían los textos porque habían sido quemados. Entonces, cuando los obispos empezaron a pedir que se quemasen los evangelios gnósticos, unos monjes probablemente del grupo de San Pacomio en Egipto...
¿Se refiere al monasterio de San Pacomio?
Sí. San Pacomio está considerado como el primer santo ermitaño, sus seguidores vivían en el desierto cada uno en una choza, aislados. Estos monjes eran bastante místicos, y precisamente los gnósticos eran la corriente mística del primer cristianismo como la cábala en el judaísmo y los sufis en el islamismo. Como estos monjes apreciaban estos evangelios, en vez de quemarlos, unos cuantos -que son los que se encontraron en Egipto, unos 52 documentos en 13 pergaminos encuadernados en piel de cabra- los escondieron en un ánfora y la enterraron pensando que algún día alguien lo podría descubrir.

Hablemos del Evangelio de Tomás
Es importantísimo porque se considera que podría ser incluso anterior a los cuatro evangelios canónicos: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Si esto es así es importantísimo, porque puede traer cosas de Jesús que no traen los otros evangelios. De hecho la estructura es igual, algunos biblistas lo consideran prácticamente como el quinto evangelio.
Sería un evangelio atribuido a Tomás, uno de los apóstoles
Así como con los cuatro evangelios canónicos no sabemos quienes son los autores, porque cuando hablamos de Marcos, Mateo, Lucas y Juan, son nombres ficticios, no se sabe quienes son los autores. De éste se dice que es del apóstol Tomás, así que tiene muchísima más importancia.
En el evangelio de Tomás el dicho número tres dice que Dios está dentro de cada uno de nosotros y alrededor nuestro en todas las cosas y que no conocerse es vivir en la pobreza.

¿Cómo es el Jesús que nos presenta el evangelio de Tomás?
El evangelio de Tomás presenta un Jesús mucho más gnóstico, es la teología basada sobre el conocimiento y la sabiduría, mucho más que en la fe y en el pecado. Se ve toda la doctrina gnóstica que Jesús había asimilado y que probablemente fue Magdalena la que le inspiró porque era una gnóstica. En los canónicos hay sustratos de gnosticismo, por ejemplo en la escena en que Jesús se encuentra con la samaritana. Ella dice que el templo de los samaritanos es mejor que el templo de los judíos de Jerusalén y Jesús le dice que va a llegar el día en que ni el templo de Jerusalén ni el vuestro ni ninguno van a ser importantes pero vais a poder ver a Dios dentro de vosotros en espíritu y en verdad. Esto es gnóstico.

¿Resta entonces el evangelio de Tomás importancia a las instituciones?
Claro, es que los gnósticos eran contra toda la jerarquía. Como en todas las religiones los místicos son contra las jerarquías, son los más originales, los más creativos con la teología, lo han sido en el judaísmo con la cabala, en el cristianismo con los místicos como Teresa de Ávila. Todos los grandes místicos siempre se enfrentaban con la jerarquía, se enfrentaban con el Vaticano. Son las personas más libres porque ellos tienen un concepto de Dios mucho más interiorizado, fuera de los grandes ritos. Fue la corriente masculina con Pablo y con Pedro que empezó a hacer jerarquías con los obispos, los Papas; al principio del cristianismo eso no existía, Jesús no creó jerarquías.

Si los evangelios apócrifos presentan a un Jesús diferente, ¿qué sucede con María Magdalena?
Lo primero que hay que decir es que no se podría conocer bien a María Magdalena sin estos evangelios gnósticos. Ya parecía bastante clara la figura de la Magdalena en los evangelios, fíjense que viene citada 17 veces más que María, la madre de Jesús, tenía un protagonismo enorme. A María Magdalena los cuatro evangelistas sin distinción -porque como saben, en los evangelios hay cosas que cuentan unos y otros no las cuentan- los cuatro la colocan primera en el momento de la crucifixión y en el momento de la resurrección. Lo cual quiere decir que en la primitiva iglesia el protagonismo de la Magdalena era total. Lo que pasa es que se la confundió con la prostituta que aparece en los evangelios, que es una mujer pública que entra cuando Jesús está comiendo en casa de un fariseo. Ella entra y le empieza a lavar los pies con perfume y los seca con su melena y ahí el fariseo dice "si Jesús supiera que es una prostituta no se dejaría tocar por ella". Jesús la defiende, dice "ella se ha portado mejor conmigo que tu mismo es una persona que ama", etc., es una escena famosa. Solo que esa mujer pública no tiene nada que ver con la Magdalena, la Magdalena, o sea Maria de Magdala, es otro personaje. Durante siglos se confundió a los dos personajes y se presentó a la Magdalena como una prostituta para quitarle el protagonismo que había tenido al principio del cristianismo.

¿Cuál era entonces el papel de María Magdalena según los evangelios apócrifos?
Ya en los evangelios apócrifos parecía que había tenido un protagonismo especialísimo en relación a Jesús, sólo que en los evangelios oficiales no se decía que ella había sido la compañera, incluso la compañera sentimental de Jesús. En los evangelios gnósticos eso está clarísimo. Ahora se dice claramente que ella era su compañera, que él la había iniciado en los misterios. Aparecen las luchas entre los apóstoles. Pedro dice, ¿por qué tenía que enseñarle a ella cosas que a nosotros no nos enseñaba? y ahí otro de los apóstoles dice: "bueno Pedro, si él lo ha querido así, si él la ha escogido a ella tenemos que aceptarlo". O sea que en los evangelios gnósticos aparece claramente que Jesús hubiese querido que fueran estas mujeres lideradas por Maria Magdalena las encargadas de llevar su mensaje junto con los hombres. La demostración definitiva es que Jesús para demostrar que ha resucitado -que es el dogma más importante del cristianismo- se aparece a ella y no se aparece a Pedro. Es una prueba tan enorme, pensemos que si es verdad que Pedro era el cabeza de la iglesia, el que había escogido Jesús para ser el fundador de la iglesia, ¿por qué no se le aparece a él?

¿En cuál de los evangelios apócrifos dice esto?
Esta en el de María Magdalena, está en el de Felipe.

¿Porque le llama "la Magdalena"?
En los evangelios canónicos aparece que son varias las mujeres que acompañan a Jesús en su misión apostólica y que incluso ayudan económicamente al grupo de los apóstoles, porque ellos no trabajaban y tenían que comer, que vestir. De estas mujeres que acompañaban y ayudaban, la más importante que aparece desde un primer momento se llamaba Maria de Magdala y es a la única mujer de la que se dice de donde provenía.
¿Qué se sabe de Magdala?
Magdala era una ciudad industrializada donde se empezaba a comercializar el pescado seco y tenía mucha influencia griega.
Pertenecía a la parte de Galilea. En Palestina había dos partes, la de Galilea, que era la más abierta porque tenía influencias griegas, había más movimiento de gente que pasaba de otros lugares. Luego estaba la región de Judea que era mucho más cerrada, que era la parte del templo, de Jerusalén, de los sacerdotes, de los escribas, de la ley, era la parte conservadora donde la mujer no podía salir de casa, era prácticamente un instrumento del hombre, no podía estudiar, no podía leer la Biblia. Las mujeres de Galilea eran más abiertas. María pertenecía a Galilea y a esta ciudad de Magdala y los evangelios han querido que quedase claro de donde era, dándole un protagonismo que normalmente no se daba a las mujeres. Pensemos que las mujeres en el tiempo de Jesús no podían ser ni testigos creíbles en un juicio, no tenían credibilidad ninguna.

¿Cómo era María Magdalena de acuerdo a los textos apócrifos?
Todo hace creer, apoyándonos en los evangelios gnósticos, que esta mujer era una mujer iluminada, una mujer culta, una mujer que conocía la filosofía gnóstica y que por eso ella pudo entablar un diálogo de tu a tu con Jesús. Cosa que Jesús no podía hacer con los apóstoles porque eran gente maravillosa, buenísima, de gran corazón, pero eran casi analfabetos, pescadores de aquellas aldeas de Galilea. Jesús tenía que hablarles por parábolas. Con María Magdalena parece que desde el primer momento hubo un diálogo -lo que aparece muy claro en los evangelios gnósticos- y por eso acabó siendo su gran confidente, incluso su compañera sentimental, y de ahí que cuando él muere a quien se aparece es a ella. El otro día hablaba con José Saramago, que está leyendo el libro, y me decía, "Juan, pero es que es evidente, si yo tuviera que morirme ahora y me diesen la posibilidad de aparecerme a quien yo quiero, ¿a quién me iba a aparecer? A la persona que más he amado en esta Tierra".


Entrevista de "El País" a Juan Arias, periodista, ex-corresponsal de "El País" en el Vaticano y ex-sacerdote:
http://elpais.com/diario/2005/11/08/sociedad/1131404411_850215.html

ACEITES ESENCIALES , USOS Y APLICACIÓN.





Desde los tiempos bíblicos, pasando por el antiguo Egipto, Babilonia y Roma hasta llegar a la cosmética y la estética actual, el ser humano ha hecho uso de los aceites esenciales o aceites etéreos (el alma de las plantas) para crear perfumes, cremas embellecedoras y medicinas para tratar cuerpo, mente y alma.

Los aceites esenciales o aceites etéreos, como se les denomina en algunos países, se extraen de flores, tallos y hojas de plantas por medio de presa en frío y destilación o separación. Estos aceites son muy sutiles, son la esencia de la planta, el alma de la planta como su nombre indica. Estos aceites concentrados contienen cualidades no solo terapéuticas sino también sanadoras.

Se han usado en las iglesias y templos de todas las religiones para crear estados elevados de conciencia, vibraciones armónicas, sensación de paz y bienestar. También las altas vibraciones de estos aromas se han utilizado desde siempre para limpiar la atmósfera y protegerse de energías negativas.

Toda base de producto aroma-terapéutico es un o varios aceites esenciales, así sean inciensos, sales de baño, velas aromáticas, perfumes, etc.

Se le han atribuido hasta propiedades mágicas, y en verdad son casi mágicas.
Los aceites esenciales puros, derivan de la destilación de la planta para obtener su esencia, su principio activo en alta concentración. Este principio activo, no solo tiene propiedades aromáticas (el aroma es solo una de sus propiedades), sino también terapéuticas, y de hecho esa es la razón principal por la que se usan estos aceites concentrados.


 Los aceites esenciales no son perfumes ni esencias de olor, su aroma es solo una de sus características y propiedades. Sobre todo es importante aclarar que este tipo de aceites no se deben utilizar en quemadores, ya que sería un desperdicio porque como decimos no son solo aromas, y además, al quemarlos algunos perderían sus propiedades tearapéuticas. Existen difusores especialmente diseñados para aromaterapia y los aceites esenciales, pero siempre tendrán mayor efectividad si entran en contacto con la piel. Los aceites esenciales son productos terapéuticos.

Como contienen el principio activo de la planta de la que proviene, lo mejor es que entren en contacto con la piel directamente, y al frotar o masajear, sus partículas también entran en contacto por la nariz, por lo que todo el cuerpo se impregna de sus propiedades. 
Al ser muy concentrados se deben usar con precaución y en muy poca cantidad, con 3 ó 4 gotas se pueden dar unas friegas en el pecho, por ejemplo, o en alguna zona dolorida, en las articulaciones, en cicatrices, etc., siempre atendiendo a las propiedades de cada aceite esencial.

Puedes añadir unas gotas de aceite esencial a tu leche corporal o a tu crema hidratante facial, así como diluir 2 ó 3 gotitas en agua caliente, mojar con ello una toalla o paño y ponerlo sobre la zona que quieras tratar durante 5 - 10 min.


Algunos, como los digestivos (por ejemplo el de Bergamota o Menta), se pueden ingerir en forma de gotas disueltas en alguna bebida o mezclados con miel por ejemplo, pero por regla general se recomienda no ingerirlos sin supervisión de un terapeuta porque algunos pueden resultar tóxicos dada a su alta concentración y dependiendo de su composición química.

Por regla general, cuando necesitemos ingerir una planta medicial lo más recomendable es utilizarla en forma de tintura madre. Las tinturas contienen también el principio activo puro de la planta, pero ha sido obtenido por maceración en alcohol y están especialmente elaboradas para que podamos ingerirlas. Por ejemplo la tintura de Cola de Caballo nos asegurará la eliminación de líquidos de una forma natural y muy eficaz con tan solo ingerir 20-30 gotas de su tintura al día.


Otra manera de administrarlos es mezclándolos con lo que se llaman aceites base o aceites portadores, como el de coco, jojoba, germen de trigo o almendras dulces.  Son aceites vegetales hidratantes y suaves que van bien con casi cualquier otra esencia pura. 

Los aceites base se pueden utilizar en más cantidad ya que su propiedad más destacable es que son nutritivos y suavizantes. Se suele preparar 1/2 vasito de aceite base, al que se le añaden unas gotitas de aceite esencial, y con ese preparado se puede masajear el cuerpo durante varios días después de la ducha para activar la circulación por ejemplo, o antes de dormir para conciliar mejor el sueño, como decimos, cada esencia tiene sus propiedades. El preparado que sobra se debe guardar en un frasco oscuro y de cristal para poder utilizarlo en otra ocasión. 


Es muy importante la pureza y la calidad de los aceites vegetales, puesto que al igual que penetran en la piel y el torrente sanguíneo sus principios activos beneficiosos, si este aceite o la planta de la que proviene contiene residuos químicos de pesticidas o fertilizantes, también van a penetrar en nuestro cuerpo y nuestro sistema respiratorio. 

Precauciones:
Si estás embarazada, consulta con tu médico o terapeuta sobre el aceite esencial que puedes o no utilizar. Existen algunos especialmente recomendados en caso de embarazo, como el de jengibre que elimina las náuseas.
Como norma general, deberás utilizarlos por vía externa y diluidos en aceites base o portadores o en cremas neutras.
No ingieras el aceite esencial a no ser que te lo recomiende un terapeuta o conozcas bien sus propiedades y efectos.
Debes mantener el aceite esencial siempre fuera del alcance de los niños.
Si tienes la piel sensible o padeces de múltiples alergias, testea una pequeña cantidad de aceite en tu piel antes de su utilización.


Aceites Esenciales Fungicidas 
Manzanilla
Cinamomo
Eucalipto
Arbol del Té
Timia
Mirra
Pino

Aceites esenciales para mejorar la circuclación sanguínea:
Menta
Ciprés
tintura de Vid Roja

Aceites Esenciales Inmunoestimulantes
Cinamomo
Libano
Romero
Geranio
Lavanda
Arbol del Té
Niaouli
Limón

Aceites esenciales para piel grasa:
Limón
Lavanda
Ciprés

Aceites Esenciales Repelentes de Insectos
Eucalipto
Cedro Virginia
Lemongrass
Poleo Menta
Citronela
Pachuli
Geranio
Lavanda

Aceites esenciales desinfectantes:
Árbol de té
Salvia
Limón
Tintura de Equinácea
Propóleo

Aceites Esenciales Neurotónicos
Bayas de Enebro
Poleo Menta
Romero
Bergamota
Lavanda
Ciprés
Melísa
Basílica

Aceites esenciales tónicos musculares:
Romero
tintura de Harpagofito

Aceites Esenciales Antibacteriales
Cinamomo
Cedro Atlas
Ravensara
Eucalipto
Bergamota
Geranio
Arbol del Té
Timia
Pino


Aceites Esenciales Antiinflamatorios
Manzanilla
Olíbano
Eucalipto
Lavanda
Arbol del Té
Mirra
Rosa Basílica
Milenrama


Aceites Esenciales Antiespasmódicos
Manzanilla
Salvia
Lavanda
Valeriana
Ciprés
Jasmín
Basílica


Aceites Esenciales Antivirales
Poleo Menta
Eucalipto
Ravensara
Bergamota
Arbol del Té
Limón
Niaouli
Timia
Mirto


Aceites Esenciales Astringentes
Bayas de Enebro
Naranja Amarga
Sándalo
Geranio
Toronja
Romero
Ciprés
Limón
Rosa


Aceites Esenciales Descongestivos
Sándalo
Poleo Menta
Ravensara
Eucalipto
Romero
Niaouli
Mirto
Basílica
Pino


Aceites Esenciales Desodorantes
Bayas de Enebro
Lemongrass
Citronella
Bergamota
Lavanda
Ciprés
Timia
Nerolí

Aceites Esenciales Analgésicos
Manzanilla
Mejorana Dulce
Pimienta Negra
Bayas de Enebro
Poleo Menta
Romero
Arbol del Té
Ginger

Aceites Esenciales Diuréticos
Mejorana Dulce
Romero
Bayas de Enebro
Toronja
Geranio
Pachuli
Cypres
Limón


Aceites Esenciales Sedantes-Relajantes:
Manzanilla
Mejorana
Sándalo
Ylang-Ylang
Salvia
Valeriana
Jasmin
Melisa
Nerolí
Lavanda
Palmarosa
Tintura de Pasiflora
Timia Dulce


Aceites Esenciales Estimulantes
Cinamomo
Bayas de Enebro
Pimienta Negra
Poleo Menta
Eucalipto
Romero
Basílica
Ginger


Aceites Esenciales Expectorantes
Poleo Menta
Eucalipto
Romero
Mirto
Niaouli
Olibano
Cajeput
Ravensara
Abeto

Aceites esenciales  para problemas respiratorios:
Eucalipto
Pino  
Hisopo

Aceites esenciales  para problemas digestivos:
Bergamota
Menta

tintura de Hinojo






COMO PREPARAR ACEITES ESENCIALES EN CASA



1) MÉTODO RÁPIDO. Hacer una cocción lenta de las plantas en aceite de oliva o almendras dulces durante una hora. Filtrar y envasar. Puede hacerse con planta fresca o seca. Este método es bueno cuando queremos usarlo rápidamente. El aceite debe cubrir justamente las plantas.

2) BAÑO MARIA. Llenar un tarro de cristal de plantas secas, cubrirlo de aceite de oliva o de almendras dulces y ponerlo al baño María durante 1 hora, después dejarlo reposar. Repetir la
operación 3 días consecutivos, una vez reposado y frío se filtra y se conserva en frascos de cristal oscuro para su uso.

3) MACERACIÓN EN FRIO. Se utiliza unos 200 gr. de planta fresca por litro de aceite. Se llena el tarro de plantas frescas y se deja macerar con el aceite durante un ciclo lunar protegido de la luz y el calor. Mover el bote de vez en cuando, pasado el ciclo se filtra y se envasa.

4) MACERACIÓN AL SOL. Se llena el tarro de planta fresca y posteriormente se rellena con aceite de oliva o de almendras dulces según los casos, a las horas se cierra y se pone a macerar
en el jardín o la huerta durante 40 días, en este tiempo se le da la vuelta de vez en cuando. Se entra pasados los 40 días se deja reposar y estabilizarse durante 24 horas. Luego se filtra y se
guarda en envases oscuros y herméticos, se etiqueta y se protege de contrastes fuertes de temperatura. En todos estos preparados la conservación es de 2 años en óptimas condiciones.

5) ACEITES DE MASAJE CON ACEITES ESENCIALES.
Se preparan con un aceite vehicular o aceite base que puede ser de almendras dulces, de sésamo, de cártamo, de girasol,
de germen de trigo, de aguacate, etc., según los casos. Estos aceites bases deberán ser de primera presión en frío. A este aceite añadiremos los aceites esenciales en proporción de 1gota por cada 10cc. No conviene mezclar más de dos aceites esenciales hasta no tener cierta práctica.

Aceite esencial de mirra, ver aquí: 

Tinturas vegetales, preparación y beneficios , ver aquí :

María Magdalena: Esa gran desconocida






Antes de comenzar a escribir este articulo, quiero sincerarme conmigo mismo, y con cualquier persona que pudiera leerlo, confesando humildemente mi total ignorancia en temas tan serios como la TEOLOGIA y la FILOSOFIA. Solamente me mueve a ello, aparte de una gran osadía, mi gran admiración, devoción y cariño hacia esta gran Santa, y en mi modesta opinión uno de los personajes mas importantes que acompañaron a Jesús en todos aquellos momentos, gloriosos y angustiosos a la vez, y que por motivos que tal vez ignoramos o nos quieren hacer ignorar han conseguido hacer de nuestra Santa la “GRAN OLVIDADA” de todos. Y ¿por quienes?

Durante muchos siglos la tesis de la Iglesia sobre María Magdalena era que se trataba de la mujer adultera, según se deducía de algunos Evangelios que así lo dejaban entrever. Lógicamente esta deducción, totalmente errónea, dejo sobre nuestra querida Santa una herencia maligna que duro demasiados siglos para que después, y de un plumazo, quedara libre de toda culpa. Fue por la década de 1960 cuando el Vaticano se propuso esclarecer de una vez por todas la verdadera realidad y sobre todo la verdadera identidad de esta Santa. Parece ser que fue el Papa GREGORIO MAGNO quien por ciertas cuestiones particulares que a el le interesaban llevó a cabo, en la edad media, la teoría de que María Magdalena era la mujer caída del Evangelio de San Lucas. Nada mas lejos de la realidad. Pero sigamos un poco mas a través de la historia:

Es sabido que el NUEVO TESTAMENTO procede del CONCILIO DE NICEA, llevado a cabo por el Emperador CONSTANTINO. A pesar de que eran varios los Evangelios a elegir o seleccionar, de entre ellos se eligieron “LOS CUATRO” que comúnmente conocemos. Estos a su vez fueron alterados de manera radical y quizá con un acto de censura. ¿Quién sabe si con ello se dio un cambio radical a nuestra historia de la religión?. Ni siquiera la Iglesia Vaticana sabe con certeza quienes escribieron estos Evangelios. De hecho están medianamente seguros de si fueron los cuatro Evangelistas conocidos (JUAN, LUCAS, MARCOS y MATEO) los autores de los mismos, ya que fue sobre el siglo segundo cuando les fueron atribuidos.

Y sigamos haciendo o recordando un poco de historia:

Desde tiempos remotos hasta hace prácticamente algo mas de un siglo, la preponderancia del varón sobre la mujer ha sido, salvo honrosas excepciones, total y absoluta y mucho más si nos alejamos en el tiempo y ya de manera absoluta en los países del próximo y medio Oriente. Fue quizá el propio Jesús quien en aquellos tiempos, en que casi se creía que la mujer carecía de alma, el que de una manera firme y tajante defendió a la mujer en todo momento. Baste como pequeño ejemplo lo que nos cuenta el Evangelio sobre la defensa que hizo de la mujer adultera que iba a ser lapidada por la muchedumbre parando el terrible acto simplemente con aquellas magnificas palabras: “EL QUE ESTE LIBRE DE CULPA...” Asimismo fue el mismo Jesús quien llevó, junto a sus amigos los Apóstoles, a aquella maravillosa mujer que le siguió durante su vida y pasión con la mayor devoción y entusiasmo y que no fue sino nuestra querida MARIA MAGDALENA. Y hablando precisamente de mujeres en la historia de aquellos días, fueron solamente tres, llamadas comúnmente las tres Marías: (MARIA LA MAYOR, madre de Jesús, MARIA MAGDALENA y quizá MARIA SALOME) las que en el momento cumbre de la Crucifixión estuvieron, en la más terrible soledad, al pie de la cruz. ¿Dónde estaban en esos momentos sus grandes compañeros y Apóstoles? ¿Dónde estaban esos cientos de personas que forzosamente tuvieron que asistir asombrados a los muchos milagros y curaciones que hizo Jesús ante ellos? ¿Dónde estaban esos miles de personas que asistieron estupefactos ante el grandioso milagro de “LOS PANES Y LOS PECES” ¡NO¡ Allí solamente estaban, acompañando a Jesús en el calvario, aquellas tres heroicas mujeres, quizá tal vez acompañadas de San Juan apóstol.

Y siguiendo con la historia y la desigualdad entre hombre y mujer no es de extrañar que esa desigualdad haya existido hasta ahora en el mismo seno de nuestra Iglesia Vaticana.

Fue el propio SAN PABLO, Santo de grandísimo relieve en la Iglesia, el que también contribuyó en algo a este distanciamiento entre sexos. San Pablo, que no conoció personalmente a Cristo, escribió infinidad de Epístolas sobre sus conocimientos religiosos, seguramente porque él contribuyó de alguna forma a la formación de nuestra Iglesia. Pues bien, este San Pablo, parece ser, a tenor de algunos de sus escritos, que no era muy partidario de la mujer como participe de igual a igual con el hombre; y como no son pensamientos o elucubraciones mías, paso a continuación a detallar algún párrafo de sus escritos en distintas epístolas:

PRIMERA EPÍSTOLA A LOS CORINTIOS:
“Las mujeres en la Iglesia callen, pues no se les es permitido hablar, antes muestren sujeción. Como la ley también lo dice: que si algo desean aprender, pregunten en casa a sus propios maridos porque es indecoroso hablar en la Iglesia”.

PRIMERA EPÍSTOLA A TIMOTEO:
“A la mujer no le consiento enseñar ni arrogarse autoridad alguna sobre el varón, sino que ha de estar tranquila en casa”.

Incluso da la impresión que San Pablo en sus últimos escritos eliminaba o trataba de eludir cualquier referencia de la mujer en la vida de Jesús.

¿Qué opina sobre estas palabras la actual mujer del siglo XXI? Y no digamos lo que llegarían a pensar las asociaciones feministas, Quizá solamente con la palabra misógino, estaría bien encuadrado.

Y pasemos ya a hablar sobre nuestra Santa. ¿Cómo sería María Magdalena? Lógicamente ni de ella ni de ningún otro personaje de los tiempos que hablamos tenemos la menor idea de cómo eran físicamente. Solamente de Jesús y a través de la SABANA SANTA de Turín (si algún día llega a confirmarse su veracidad), tenemos una cierta idea de cómo era. De los demás personajes de aquellos tiempos no sabemos ni tenemos ningún documento que nos oriente de cómo eran físicamente. Así pues, no nos queda más remedio que hacernos una cierta idea a través de los artistas, pintores y escultores, que en su imaginación han plasmado en sus obras la idea que ellos tenían sobre nuestros personajes. A este respecto quiero expresar que hace muy pocos días tuve la ocasión de asistir a una interesante conferencia que, con la correspondiente proyección de diapositivas, versaba sobre MARIA MAGDALENA EN LA PINTURA. Cada artista la ha pintado según su propia imaginación; solamente coinciden casi todos en que sus cabellos eran rubios. Pues yo en el retrato que de ella hago en mi imaginación, pinto sus cabellos de un rubio-rojizo. Sobre el color de su piel, quiero plagiar unas bellas palabras que hace muchos años pronunció en la entonces famosa Universidad Pontificia de COMILLAS (Santander), un prestigioso político invitado por los Padres Jesuitas, que por entonces regentaban dicho Centro. La extraordinaria conferencia a la que tuve la oportunidad de asistir, versaba sobre la VIRGEN MARIA. Ni que decir sobre el éxito que tuvo aquella conferencia ante un publico tan erudito, todos los doctores en Teología y Filosofía, estudiantes en dicha Universidad. Pues bien, de toda aquella espléndida conferencia, solamente recuerdo a la perfección, pese a los muchos años transcurridos, las palabras que pronunció sobre el color de la piel de la Virgen. No era negra; no era blanca; ni tampoco morena... la Virgen era TRIGUEÑA, ¡qué palabra tan bonita!. Tanto me gustó este adjetivo que plagiándolo, como digo, quiero emplearlo hoy en honor de nuestra Santa: MARIA MAGDALENA tenia la piel color TRIGUEÑO, de ese color del trigo, dorado por el sol en las antiguas eras. Y aparte del color de su cabello y el de su piel, sigo haciendo mentalmente su retrato considerándola como una mujer de una belleza serena. Sus ojos luminosos a través de un alma limpia conseguían un conjunto armonioso a todos los efectos. Pero sobre todo lo que más adornaba a la Santa eran sus cualidades morales. Fue la gran seguidora de Jesús junto a los demás discípulos. Pero quizá el hecho más importante y lo que le da una cierta preponderancia sobre los demás personajes en la historia de aquellos das, fue la distinción que Jesús hizo de ella cuando se la presento antes que a nadie después de la Resurrección y éste si que fue y sigue siendo el gran merito de nuestra

¡ MARIA MAGDALENA!


Quizá, en mi ignorancia, haya podido cometer errores al escribir este modesto articulo pero quiero dejar bien claro que en mi intención solamente ha existido el deseo de reivindicar de una vez por todas lo que creo es la verdadera historia de MARIA MAGDALENA.

José Luis M. Brusi