viernes, 11 de mayo de 2018

“Ser una buena persona es sinónimo de ser inteligente. Todos somos una de las dos cosas, alguna vez o siempre”



¿Por qué necesitamos referentes éticos?
-Tenemos varios tipos de necesidades, que nos consideren, que nos respeten, que nos quieran, la falta de ellas está haciendo un mundo cada vez más inhóspito. Es un buen momento para recuperar a gente que ha teniendo un comportamiento ético a contracorriente y que nos lleva a la reflexión de que en el día a día hay gente que hace cosas parecidas. No son noticia, aunque hacen del nuestro un mundo mejor. Son referentes que nos pueden ayudar a reposicionar a veces nuestra indiferencia o nuestro cansancio.

¿Estas biografías son la antítesis de la llamada “satisfacción inmediata” para ser felices?
-Tenemos desazón colectiva, miedos no racionales, sino a una desesperanza, a un tipo de vida en la que no hay los resultados que esperamos. Necesitamos recuperar estas esencias, algunas desconocidas pero no por ello menos importantes, protagonizadas por gente absolutamente normal. Son ejemplos heterogéneos para desterrar que la ética es un elemento cultural y que todo lo bueno siempre está en Europa. Hablamos de actitudes universales.

¿Es una guía de patrones para ser mejor persona?
-Creo firmemente que ser buena persona siempre es sinónimo de ser inteligente. Todos somos una de las dos cosas alguna vez o siempre. Cuando actuamos bien, generamos a nuestro alrededor bondad, un terreno para la confianza, la generosidad y la seguridad. Muchos de los nombres que conforman el libro jamás pensaron cuando actuaron que iban a ser célebres y algunos siguen vivos, como el escritor Amos Oz. En su día puso en marcha una actitud hacia la verdad que fue incomprendida hasta por los suyos. Reivindico, no tanto a las personas, sino a las actitudes que generan grandes comportamientos.

Tampoco hablamos de personas que vivieran una causa solidaria...
-Por ejemplo, el primer premio Nobel de la Paz, el fundador de la Cruz Roja, en un comerciante burgués de Ginebra y en uno de sus viajes se encontró con la batalla de Solferino. Henri Dunat consiguió convencer a muchos para que los heridos y los muertos no se quedaran en el campo de batalla, fue una actitud de compromiso. Tampoco hay una causa tras el perdón, es el caso de la hija de Aldo Moro, asesinado por las Brigadas Rojas y en el caso vasco, las víctimas, desde Espinosa hasta Maixabel Lasa. Junto con los victimarios, gente que ha llegado a verdaderas simas de deshumanización, que buscan el perdón y se ponen a la cabeza de la regeneración ética. Ambas son actitudes revolucionarias que deberían tener nuestro aplauso.

¿Por dónde empezó? ¿Por las actitudes o por las personas?
-Hice una selección de las referencias éticas que pueden ayudar, tenía algunas claras de las que soy fan, como Concepción Arenal, pero otras me las he encontrado, como Anna Politkóvskaya. Y se sitúan en distintas partes del mundo, en diferentes épocas, con distintos quehaceres, porque la ética no es un concepto cultural griego. En cualquier contexto hay ética.

¿Una actitud indispensable para enfrentar los tiempos actuales?
-No sé si es la más indispensable pero es la más acuciante y la que más me preocupa porque es la más difícil de vender o convencer, que se vea como algo necesario. Hablo de Kant y sus imperativos categóricos que podríamos traducir en el axioma “No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hiciesen”. Habla de poner límites a la falta de ética, hay ciertas cosas que no se pueden llevar hasta el límite y en los tiempos en los que vivimos marcados, por ejemplo, por el consumismo, probar todo hasta el final sin importar las consecuencias.

Resultado de imagen de buenas personas




jueves, 10 de mayo de 2018

¡¡Magdalena Sánchez Blesa estará con nosotros!!





¡¡Buenos días amig@s!!
Estamos muy contentos, porque nuestra asociación tiene la grandísima suerte de que Magdalena Sánchez Blesa haya aceptado nuestra invitación y quiera venir a Archena.
Hace muchos años que esta mujer nos tiene enamorados y por fin nuestro sueño de conocerla y escucharla se va a cumplir.
Os invitamos a tod@s a compartir con nostr@s esto tan bonito y emocionante.
Será el 22 de junio en el Museo de Archena.

Gracias María Dolores Garrido Perea por ser una joya de enlace.
Gracias a Juani Martínez por hacernos unos carteles tan chulos siempre.


lunes, 7 de mayo de 2018

GUÍA DE MEDITACIÓN PARA GENTE OCUPADA




Vivimos en un mundo agitado. La velocidad de las comunicaciones nos invita a correr. Usualmente ponemos la atención en múltiples cosas al mismo tiempo, en especial cuando se trata del teléfono, y poco hacemos para controlarlo. Buscamos estar conectados a los demás en todo momento; es algo más fuerte que nosotros, es la modernidad. No hay suficiente tiempo para todo lo que nos gustaría hacer. Además, las veces que nos hemos detenido, notamos lo solos que estamos. La necesidad de hacer algo, cualquier cosa, es más fuerte.

Pero la elección existe. Si logramos darnos unos minutos al día para quitarnos a la mente de encima y desbloquear las emociones, podemos comenzar a ver más adentro, conectarnos con nuestra verdadera sabiduría interior.

Aquí es donde entra la meditación, y esta guía, desde más allá de los dogmas y la rigidez de una escuela, quiere ayudarte a encontrar esa sabiduría sin importar lo ocupado que estés ni el poco tiempo que tengas. Simplemente para sentirte más presente y mejor.



Un estado natural

Si bien es cierto que la meditación como forma y fondo tiene una descendencia muy fuerte desde las tradiciones orientales, esta puede tomar diferentes formas de las que quizás no estemos conscientes. Por ejemplo, la contemplación es una forma de meditación, del mismo modo que la plegaria y el rezo lo son. Tal como los católicos usan el rosario para llevar la cuenta de sus oraciones, los budistas hacen lo mismo con su “mala” para los mantras.

Puesto de manera simple, la meditación es una forma de conectarnos con nuestra sabiduría interior, colocándonos en presencia de nuestra parte más sagrada en un estado de puro ser, sin la interferencia del cuerpo, la mente, ni las emociones.

Es un estado natural al que hemos olvidado cómo acceder.

En la meditación somos la forma y el fondo, el camino y el final. Durante la meditación soy consciente de mi cuerpo, mi mente y mis emociones; soy todos ellos y ninguno a la vez.

Aquí quiero mostrar que meditar no es algo difícil y que no se necesita nada especial para hacerlo, y que incluso hay formas para lograrlo si no tenemos tiempo.

Durante la meditación soy consciente de mi cuerpo, mi mente y mis emociones; soy todos ellos y ninguno a la vez.

Múltiples beneficios

En general, según los estudios que se han realizado, la meditación en el corto plazo nos puede ayudar a la relajación y a estabilizar el sistema nervioso a través de disminuir la presión sanguínea y los ritmos cardiaco y respiratorio, mejorar la circulación, transpirar menos, disminuir la ansiedad, bajar los niveles de cortisol en la sangre, tener menos estrés y obtener mayor sensación de bienestar y relajación profunda.

Según estudios realizados en 2005 por la doctora Sara Lazar, del Massachusetts General Hospital, las personas que meditan regularmente logran tener mayor grosor y mejor funcionamiento en las áreas corticales del cerebro, las que se asocian con la comunicación, la empatía, la autoobservación, el equilibrio emocional, la moralidad, la atención y la consciencia sensorial.

Además, el estudio concluyó que la práctica regular de la meditación puede disminuir la velocidad de la degeneración neuronal relacionada a la edad.

Otro estudio, realizado por el Doctor Andrew Newberg, demuestra que en quienes meditan regularmente existe una mayor actividad en los lóbulos parietales, los que manejan el tráfico de las sensaciones espaciales respecto al mundo, además de la barrera entre la experiencia personal y la de los demás.

En resumen, la meditación nos puede entregar mayor capacidad de relacionarnos con el mundo, la dimensión espiritual de la vida, incrementar la consciencia, estar más alerta y una mayor habilidad para resonar con los sentimientos y pensamientos de otros.



Distintas formas

Según Osho, existen al menos 112 técnicas de meditación en las tradiciones orientales. Sin embargo, tal como él apunta, ninguna de ellas está hecha pensando en las personas que viven en el mundo de hoy y los problemas actuales que enfrentamos.

Aquí comparto una lista de diferentes fundamentos de técnicas para conocer básicamente de qué se trata cada una.

- Concentración en un punto: La idea es fijar toda la atención en un solo punto. Puede ser la llama de una vela, la hoja de un árbol o un lápiz frente a nosotros. Cada vez que notemos que la mente comienza a divagar, el objetivo es devolver el foco al punto de atención antes seleccionado.

- Respiración: Consiste en concentrar la atención en la respiración, llenando completa y lentamente los pulmones desde la parte más alta hasta lo más bajo del vientre, y luego vaciándolos desde lo más abajo del abdomen hacia arriba. También puede incluir el contar los tiempos de la respiración en 4×2, es decir, cuatro segundos de inhalación, dos segundos reteniendo el aire en los pulmones, cuatro segundos de exhalación y finalmente dos segundos sin aire.

- Presencia: Esta técnica es quizás la más fácil de extrapolar al día a día y se trata simplemente de practicar el estar presente, y cada vez que la mente comience a divagar sobre un hecho pasado o futuro, devolverla al aquí y ahora.

- Visualización: Consiste en cerrar los ojos, imaginar y visualizar que uno está en otro lugar (usualmente un lugar tranquilo, como campo o playa, o donde se desee profundamente estar) para relajarse y desconectarse por un momento.

- Alineación y anclaje: Se trata de enfocarnos en la energía que fluye desde la tierra a nuestros pies y a través de la columna hasta la cabeza y la mollera hacia afuera. Al mismo tiempo, fluye energía desde el cielo a la cabeza y baja por la columna, a través de nuestros pies, hacia la tierra.

- Observación mental / Introspección: Busca observar y hacernos conscientes de todos los pensamientos que pasan por nuestra mente, sin juzgarlos ni involucrarnos en ellos, viendo simplemente cómo funcionan los patrones de nuestra mente.

- Amor y expansión: Busca lograr la capacidad de sentir cómo el amor se expande desde el centro de nuestro ser hacia afuera a todos y todo lo que hay a nuestro alrededor.

- Mente en blanco: El nombre de esta técnica nos explica de qué se trata. La idea de poner la mente en blanco para meditar viene de las tradiciones budistas y es bastante complicada de realizar para personas que viven en la sociedad occidental de hoy, en que la mente está moviéndose en todo momento.

- Mantralización y rezo: De origen primordialmente tibetano, el cantar mantras es una forma de mantener el foco mientras se repite una y otra vez la frase elegida. El rezo y la plegaria que algunas religiones occidentales realizan son otra forma de lo mismo.

- Meta consciencia: Esta técnica se basa en estar presentes y ser conscientes de nuestra consciencia. Para practicarla, imaginarnos que fotografiamos o grabamos nuestra consciencia.

- Meditación no-dual: Se resume en observar todo lo que se percibe afuera e integrarlo, asumiendo que todo nace desde nuestro interior.

- Proceso 3-2-1: Es el proceso de atraer la divinidad desde la tercera persona a la primera persona de nuestro ser. Primero se coloca la atención en la divinidad como algo completamente externo a uno, un “ellos”, por unos minutos. Luego, se baja la conciencia de esa divinidad a un ser en segunda persona con quien se puede interactuar, un “tú”. Finalmente, se atrae esa divinidad hacia a uno mismo en primera persona, reconociéndose como parte de ella.

Estudios aseguran que la práctica regular de la meditación puede disminuir la velocidad de la degeneración neuronal relacionada a la edad.

Primeros pasos

Lo primero que hay que dejar en claro es que no se necesita nada especial para meditar. Se puede hacer en cualquier momento y en cualquier lugar. Estos pasos son simples guías que ayudan a entrar en ese estado de meditación y relajación.

¿Cómo lo hago? Anclar el cuerpo: La clave para entrar en estado de meditación, sin importar cuál de las técnicas ocupemos, es anclar en el cuerpo un gatillo que nos permita alcanzar ese estado de manera kinestésica. Para los seguidores de métodos tradicionales, esto se hace sentándose con las piernas cruzadas en el suelo, pero la verdad es que esto puede ser de cualquier forma. Mi recomendación es hacerlo juntando los dedos medio y pulgar de cada mano y sintiendo cómo fluye la energía en círculo a través de ambos dedos. Así, sin importar donde uno esté, puede entrar en ese estado activando este gatillo.

¿Cuándo medito? La mejor hora para meditar no existe. Siempre es un buen momento, y todo depende de la disponibilidad de cada uno. Si bien es cierto es recomendable hacerlo en la mañana para anclar un buen día, hay muchos que prefieren hacerlo en la noche antes de dormir para programar sus sueños, de manera similar a lo que algunas religiones hacen al rezar previo a acostarse. Personalmente, prefiero la mañana, antes de comenzar a trabajar e incluso después del desayuno. Así ya traigo puesta la ropa de trabajo y eso me ayuda a volver al estado en cualquier momento del día que lo necesite.

¿Dónde es mejor meditar? Sí, es bueno tener un lugar donde siempre meditamos, así acostumbramos al cuerpo y a la mente a nuestro pequeño ritual. Sin embargo, se puede meditar en cualquier lugar, incluso mientras se camina si uno se lo propone.

¿Necesito algo más? Como extra, a mí me gusta escuchar alguna música que me relaje mientras medito. La música nos ayuda a entrar en estados específicos según las emociones que transmite, por eso debemos buscar algo neutro y que evoque sensaciones placenteras al tiempo que nos relaje.

Cinco minutos diarios

Para comenzar, sólo se necesita disponer de cinco minutos. En un principio, la recomendación es meditar un par de veces de una manera sencilla y tradicional para así conocer la sensación que nos entrega la meditación, siguiendo estos simples pasos:

1) Sentarse en una postura cómoda y relajada, con la espalda recta.

2) Cerrar los ojos sin apretarlos.

3) Concentrarse en que la respiración sea completa, es decir, llenando los pulmones de arriba hacia abajo, notando que el abdomen se llena de aire, y luego exhalando de abajo hacia arriba.

4) Sentir la sensación de simplemente estar aquí y ahora.

5) Si la mente divaga, traerla nuevamente al ahora.

Si se logra hacer esto entre 5 y 10 minutos por un par de días, se aprenderá a conocer la sensación, y luego se puede ampliar el tiempo o elegir alguna de las técnicas descritas anteriormente.

La propia meditación

Ahora, lo que se puede hacer es elegir y crear la propia forma de meditar. Sugiero no pensar mucho cuál es la mejor combinación, sino simplemente tomar lo primero que la intuición nos diga, y luego adaptarlo a la rutina diaria.

1) Técnicas: Elegir una de las técnicas ya descritas para comenzar la práctica.

2) Anclaje y gatillo: Elegir una posición del cuerpo o una parte de él para que kinestésicamente la recuerde en el momento de realizarla. Puede ser sentado en el suelo con piernas cruzadas o en una silla, de pie o caminando.

3) Hora: Elegir el momento del día en que se quiere realizar la práctica de meditación. Puede ser al amanecer, antes de trabajar, al mediodía, al llegar a la casa luego del trabajo, al anochecer o antes de acostarse.

4) Dónde: Elige el lugar donde prefieres meditar: en la pieza, en la oficina, en tu living, en la calle, en la plaza o en el camino al trabajo.

5) Música: Si se quiere, se puede agregar música a la experiencia dependiendo de dónde uno esté. Aquí sugiero una lista de músicos que pueden servir para meditar: Deva Premal, Robert Coxon, Kenji Williams, Marcomé, Jorge Herrera, Snatam Kaur y Devakant


fuente : revistasomos.cl/

sábado, 5 de mayo de 2018

HISTORIA Y ORIGEN DEL DÍA DE LA MADRE


De: http://sobrehistoria.com

Nuestras madres se merecerían, seguro, más de un día de homenaje al año. Honramos su dedicación, compromiso y amor el primer domingo de mayo de cada año (en España), pero ¿desde cuándo es así? Descúbrelo en este artículo sobre la historia y el origen del Día de la Madre.dia de la madre

EL DÍA DE LA MADRE

El Día de la Madre es una celebración que en España cae el primer domingo de mayo. Todos nosotros estamos acostumbrados a esta celebración desde que íbamos al colegio y hacíamos manualidades para regalarles a nuestras madres en un día tan señalado (¿quién no lo ha hecho alguna vez? Pero, ¿cuál es el origen realmente del Día de la Madre? ¿Cuándo se celebró por primera vez? ¿Quién fue el primero en considerarlo como un día de celebración oficial?

EL DÍA DE LA MADRE EN LA ANTIGÜEDAD

La figura materna ha sido ampliamente venerado en numerosas culturas hasta nuestros días. En la Antigua Grecia ya se rendía homenaje a Rea, la madre de Zeus, Hades y Poseidón. Si nos vamos más atrás en el tiempo, también descubrimos que en el Antiguo Egipto se veneraba también a la diosa Isis, la diosa madre o diosa de la fertilidad.
origen dia de la madre
Es más, si nos vamos aún mucho más atrás en el tiempo, incluso a la época en la que aún vivíamos en cavernas, la prehistoria, también tener amplios ejemplos de la veneración a la figura materna, tal y como se puede desprender de las rudimentarias figuras de la época, en las que se representaban en multitud de ocasiones mujeres muy voluminosas que representaban, de nuevo, la fertilidad.

EL DÍA DE LA MADRE EN EL SIGLO XVII

historia dia de la madre
Durante la Edad Media y más tarde, sobre todo a partir del año 1600, el Día de la Madre no se celebraba para honrar a las progenitoras, sino a la Iglesia Madre. Era un día en el que todo el mundo llevaba flores a su iglesia para honrar a la que, en aquellos años, era la madre y creadora de todas las cosas. Fue una de las primeras veces en las que las clases más bajas tuvieron un día libre para pasar con sus familias.

ORIGEN MODERNO DEL DÍA DE LA MADRE

Pero si nos referimos al día de la Madre tal y como lo conocemos hoy, su origen viene, cómo no, de Estados Unidos. En concreto, fue una ama de casa llamada Anna Reeves Jarvis, en 1908, la primera que realizó una reunión para homenajear a su madre, recientemente fallecida. Esto se convirtió en una costumbre en la que, año tras año, otras madres se reunían para charlar sobre temas de actualidad. La iniciativa tuvo tal éxito que en 1914 el presidente Wilson la convirtió en una celebración oficial.
Cabe destacar que en España se celebra el Día de la Madre el primer domingo de mayo, peroinicialmente esta celebración era el 8 de diciembre, coincidiendo con el día de la Inmaculada Concepción.
Por último, una advertencia. No se te ocurra no felicitar a tu madre. Se lo merece.

Un cuento "El burro en el pozo"




Un día, el burro de un campesino se cayó en un pozo. El animal lloró fuertemente durante horas, mientras el campesino trataba de buscar qué hacer.

Finalmente, el campesino decidió que el burro ya estaba viejo y el pozo ya estaba seco y necesitaba ser tapado de todas formas; que realmente no valía la pena sacar al burro del pozo.

Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarle. Cada uno
agarró una pala y empezaron a tirarle tierra al pozo.

El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y lloró horriblemente.

Luego, para sorpresa de todos, se aquietó después de unas cuantas paladas de tierra.

El campesino finalmente miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio... con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble:  Se sacudía la tierra y daba un paso encima de la tierra.

Muy pronto todo el mundo vio sorprendido cómo el burro llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde y salió trotando...

La vida va a tirarte tierra, todo tipo de tierra... el truco para
salir del pozo es sacudírsela y usarla para dar un paso hacia arriba.

Cada uno de nuestros problemas es un escalón hacia arriba.
Podemos salir de los más profundos huecos si no nos damos por vencidos...

¡¡¡Usa la tierra que te echan para salir adelante!!!

Recuerda las 5 reglas para ser feliz:
Libera tu corazón de rencor.
Libera tu mente de las preocupaciones.
Simplifica tu vida.
Ama y... sacúdete la tierra, porque en esta vida hay que buscar las soluciones y acabar con los problemas.





¿Por qué algunos hombres maltratan y matan a las mujeres?



Imagen relacionada

 Experta en ciberdelincuencia y violencia de género.
Las cifras de mujeres asesinadas por parejas y ex parejas sigue en aumento y es, en la actualidad, un tema que, aunque odioso, se debate a diario en medios de comunicación. 
Y a pesar de todas las medidas llevadas a cabo, el caso de víctimas asesinadas por sus parejas sigue en aumento.
Y la sociedad se pregunta: ¿Por qué algunos hombres maltratan y matan a las mujeres?
Los hombres que matan a sus parejas actúan con plena conciencia. 
Un estudio del CGPJ concluye que sólo el 8,8% de los casos tenían como atenuante las drogas o las alteraciones psíquicas.
Estos hombres no están locos o tienen sus facultades psíquicas alteradas, ni son drogadictos o alcohólicos, sino que actúan no solo con premeditación, sino con plena conciencia de lo que las acciones que llevan a cabo. 
Se puede afirmar que, en todo caso, son extremadamente violentos. Así lo afirma un estudio del grupo de expertos en Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). 
El estudio analiza que en ocho de cada diez asesinatos, el agresor utilizó un solo procedimiento o medio de ataque (v.gr. puñaladas, por axfisia o tirando a la víctima por un balcón) y el 26,1% restante, combinó dos y hasta tres tipos de agresión para acabar con la vida de la victima.
Además, según el CGPJ, en 55 de los 147 homicidios analizados, el agresor utilizó sus propias manos y mató a su víctima estrangulándola o con objetos contundentes, precipitación o inmersión en agua.
En cuanto al grado de violencia, el Informe explica que en los casos en los que se ha asesinado con un arma blanca, el autor había apuñalado a la víctima una media de dieciséis veces, lo que denota la evidente “brutalidad de la acción “, como expresión incontestable de un elevado nivel de violencia en la ejecución de los hechos.
Otro dato a considerar es el relativo a que los maltratadores que se convierten en asesinos por violencia de género suelen tener entre 31 y 65 años, tal como se deduce de las sentencias relativas a homicidios y asesinatos producidos en materia de violencia machista. 
En la mayoría de los casos existía previamente maltrato, y se había inferido agresiones físicas y verbales a la victima antes de producirse el homicidio. 
Otro dato habitual es que la muerte de la misma se produjo sin testigos. En algunas de estas sentencias se lleva a cambo una descripción de cómo son, y cómo actúan los hombres que maltratan y matan a las mujeres.
A título de ejemplo, se puede contar el caso cierto de Celso o “El día que vaya a por ti te voy a matar”.
Celso había mantenido una relación de dos años con su víctima. Desde el comienzo de la convivencia, el procesado fue sometiendo a su compañera sentimental a continuos malos tratos físicos y psíquicos, y constantes vejaciones.
Pasado un tiempo, ella acabó con la relación y le denunció por primera vez pero “él la mantenía en un clima profundo de hostigamiento, sometimiento, y temor, ya que pretendía mantener una constante comunicación con la víctima, que trajeron como consecuencia la reanudación de la relación, hasta que un año después, ella rompió de manera definitiva con él.
Celso continuó acosando a su víctima insistentemente. 
En uno de estos episodios, un mes antes de matarla, se acercó a ella mientras estaba en la playa de Nerja, le quitó el teléfono móvil y le borro todos los mensajes “intimidatorios” que ella recibía de él. 
Después, paso “su mano por su cuello en tono intimidatorio”. 
Ella acudía siempre a la Comisaría de Policía a denunciarle siempre que ocurría un incidente de estas características, y en uno de los atestados policiales se recogió el siguiente mensaje que Celso le había enviado: “Porque te has reído de mí, vas a pagar por eso, te voy a quitar la vida, me da igual el Policía que va contigo, el día que vaya a por ti te voy a matar, vas a pagar todo el daño que has hecho, te voy a mandar a tu país en un ataúd, sea cuando sea, te matare”.
El día que le mató, él espero a que el agente policial que siempre la acompañaba en sus desplazamientos la dejara en el bar donde trabajaba de camarera. Celso entró en el local y le asestó 18 puñaladas, había cumplido sus amenazas. 
Fue condenado a 18 años de prisión por un delito de homicidio, malos tratos continuados, amenazas graves y malos tratos físicos.
Otro caso que evidencia la violencia derivada de este tipo de acciones es el de Justiniano, o “¿Qué? ¿ Se ha muerto ya?”.
Tras quedarse viudo, Justiniano, que por entonces tenia 57 años, volvió a casarse con la mujer a la que una década después acabaría matando. 
Al prejubilarse como conductor de autobuses, el matrimonio se trasladó de Las Palmas de Gran Canaria a Lanjaron (Granada). 
Él nunca permitía que ambos se sentaran juntos a la mesa, ni cuando les visitaba la familia de ella.
Exigía que mientras él estuviera comiendo, su esposa le sirviera y la ayudara con los cubiertos. 
Él consiguió que ella dejara de ver a su familia, y cuando proyectaba un viaje para ver a sus allegados, él siempre le decía que estaba enfermo y reclamaba su presencia y su atención.
Seis meses antes de matarla, y tras una discusión, Justiniano la pidió el divorcio. 
Siguieron viéndose porque él continuamente le llamaba para que le limpiara la casa y le cuidase. “La situación de angustia” en que se encontraba ella, hizo que un día acudiera a la Concejalía de Bienestar de su localidad diciendo, que no quería ser un número más, en clara referencia a la triste estadística de mujeres muertas a manos de sus parejas.
Los que le atendieron, agentes, técnicos, señalaron en el juicio “el estado de miedo, de auténtico pánico que tenía a Justiniano por lo que pudiera hacer, o por cómo reaccionaría si llegaba a enterarse de las actuaciones que ella había emprendido.
Cuando por fin ella había decidió denunciarle, él le reclamó una última vez más para que le acompañara al hospital. 
En el viaje de vuelta, golpeó a un camión tras un adelantamiento brusco. Ambos vehículos se pararon en el arcén de la autopista, momento en el que el aprovechó para salir del vehículo y alejarse de él en dirección contraria mientras gritaba: “¡Este hombre está loco, me va a matar!”.
Tras comprobar ambos conductores que no había daños, Justiniano se montó en el vehículo y se dirigió “marcha atrás, hacia su víctima, quien caminaba de espaldas al vehículo. Cuando se acercó a ella acelero bruscamente y la arrolló pasándole por encima”.
Tras atropellarla, bajó del coche y despreocupado por la suerte de su ex esposa, que había quedado malherida en el pavimento, se puso a caminar. 
Los conductores que pararon comenzaron a realizarle maniobras de reanimación, mientras él la contemplaba impasible y hasta en dos ocasiones les preguntaba de forma despreciativa: “¿Qué? ¿Se ha muerto ya?”. Justiniano fue condenado a 24 años de prisión por asesinato, violencia familiar habitual y maltrato.
Una de las teorías más aceptadas para explicar por qué algunos hombres agreden y matan a sus mujeres se atribuye a la producción de esta tipología de acciones, a la posesividad sexual masculina. 
Según varios estudios, esa característica refleja la asunción por parte del hombre de su derecho y autoridad para controlar lo que percibe como suyo y, desde este punto de vista, la violencia machista, el asesinato incluido, es el resultado de un intento de limitar por la fuerza la independencia y la autonomía femenina. 
En la gran parte de los casos, la muerte de la mujer es parte de un plan premeditado. En un estudio publicado recientemente en Agression and Violent Behaviour, y titulado “La maté, pero nunca le puse un dedo encima”, dos investigadoras del Colegio Emek Yezreel de Acula, (Israel), sostienen que el asesinato no es el clímax de una escalada violenta, sino un fenómeno distinto al maltrato con distintas motivaciones, en el que concurren diferentes factores de riesgo, y además, un estado mental singular.
“Hablando, actuando, en todo, la mujer tiene más fuerza. La única fuerza del hombre son sus puños…”. Para apoyar su tesis, Ruhama Goussinsky y Salir Yassour-Borochowitz entrevistaron a 36 hombres, 18 eran violentos con sus mujeres, y otros tantos habían sido condenados por matarlas o por haberlo intentarlo. 
En sus declaraciones, los simples maltratadores muestran una disposición completamente distinta a la de los homicidas o asesinos, según dichas autoras. 
Los primeros actúan impulsados por la esperanza de que la violencia les servirá para mantener controladas a sus mujeres. y en los segundos predomina la desesperación ante la pérdida de la pareja. 
Cabe destacar que las explicaciones y las justificaciones con las que los hombres tratan de dar carta de naturaleza a sus actos, recogidas en el artículo, son más allá de lo inaceptable, sencillamente espeluznantes.
Así, entre otrass afirmaciones se encuentra aquella en la que se dice lo siguiente: “Mira yo era el soberano en casa”. 
Lo decidía todo, si decidía comprar, se compraba, si decidía que íbamos a salir, salíamos. Yo mandaba y ella obedecía. 
No había ninguna confrontación y la vida era genial. Entonces, de repente, empezó a inmiscuirse, diciendo que sí a esto y no a lo otro, y ¿porqué? ¿por qué compraste esto, y no eso otro?, ese tipo de cosas. Me sacaba de mis casillas cada vez minaba más mi autoridad y por eso la golpeaba una y otra vez”.
En los casos de maltratadores, la violencia es una herramienta para mantener a la mujer sometida a sus deseos.
Frente a lo barato jurídicamente, hablando de una manera coloquial, que sale el maltrato, el asesinato tiene un coste muy elevado para quien lo perpetra, algo que, junto al hecho de que se destruye el objeto que se quiere controlar, hace que las investigadoras se inclinen por caracterizarlo principalmente como un fenómeno de carácter separado. 
En este caso, las declaraciones de los asesinos, que en un 75% de los casos actuaron ante la intención de la mujer de abandonar al hombre, reflejan una desesperación por la pérdida de lo que, según ellos, es lo único que da sentido a sus vidas.
“No podía vivir, no podía funcionar sin ella… No tenía nada que perder. Todo lo que tenía que perder era ella, y lo perdí y ya está, y no quería nada más… Y cuando decidió dejarme, ya no tenía nada que perder, no me quedo nada y la maté”.
En estas circunstancias, explica Goussinsky, se inicia una cascada de fenómenos y sentimientos que pueden acabar en el asesinato: ”Cuando la separación se concibe como una pérdida de identidad, del yo; cuando la realidad está vacía de otras fuentes de significado; cuando la concepción de la masculinidad, que incluye el poder, el honor y el control, convierte la propia dependencia de una mujer en una experiencia de debilidad e impotencia, entendida como un golpe humillante al orgullo masculino; cuando el sentimiento de necesidad se añade a una personalidad rígida; cuando la rigidez se añade a la agresividad, cuando la agresividad justifica el amor, y cuando el amor legitima los peores tipos de actos bajo el disfraz de un ideal social. Cuando todos estos factores se combinan, se dan unas condiciones de alto riesgo”.
El homicida o asesino justifica sus actos atribuyéndolo a una pérdida de control momentánea, la mayor parte de los hombres llegaron al lugar del crimen con armas de fuego, armas blancas o algún objeto contundente. 
El acto violento tenía la intención de acabar con la muerte de la mujer, por lo tanto, no es la pérdida de control lo que mejor caracteriza las circunstancias del crimen. Más bien, es el resultado de la elección de perder el control.
Por todo ello, y a modo de conclusión y de reflexión final, cabe preguntarse: ¿Qué les pasa a estos hombres que siguen sintiéndose dueños del cuerpo, del tiempo, de la sexualidad, la autonomía, la palabra, el pensamiento, el dinero, los hijos, el amor, los sueños, y en definitiva de la vida de las mujeres?