viernes, 14 de diciembre de 2018

Concurso de Relatos Mayores de 60


   
      Ayer vivimos una muy, muy especial y tremendamente emocionante. Celebramos la fiesta de la entrega de premios de nuestro concurso de relatos para personas mayores de 60.

       Estuvimos acompañados por las personas que han concursado, por sus familia, sus amigos y la concejala del Ayuntamiento de Archena de Política Social y Personas Mayores, Ángela Gómez García.


Con este concurso, nuestra asociación quería rendir un pequeño homenaje a todas las persona mayores, porque gracias a todas ellas, a su trabajo y su esfuerzo vivimos hoy en un país más próspero. Las personas mayores son un tesoro de mucho valor porque han trabajado mucho, tienen experiencia y sabiduría. Por eso, es por lo que, con mucha ilusión hacemos este concurso de relatos.

Montar este concurso, para una asociación tan modesta como la nuestra, es algo bastante complicado. Hemos hecho talleres, cursos, vendido papeletas, etc... Pero creemos que son necesarias esta iniciativas, creemos que hay que incentivar y devolver, de alguna manera, tanto como nuestros mayores nos han dado.

Cuando los relatos han llegado a las manos del jurado, los han leído como algo valiosísimo, cada relato es un regalo para nosotros, en cada relato hay mucha verdad, son momentos muy importantes en una vida, y por eso se han leído todos con mucho cariño y respeto.

Al jurado le ha costado mucho decidir los ganadores, ha sido tremendamente complicado. Cada relato ha conseguido emocionar y tocar el corazón de verdad.

En este concurso podía participar todas las personas mayores de 60 años, porque pensamos que hay que escuchar a los mayores.

Y como ha sido tan, tan difícil para el jurado elegir, nos preguntaron si podíamos dar más de 3 premios, les dijimos que si, y vamos a dar 7 primeros premios!!!!


            Entregamos en total 19 premios!!!!!

Todos estos premios son otorgados por la asociación Alegría Valle de Ricote, y un premio especial, donado por la librería A3 de Archena. Muchas gracias Ana!!!



1º PREMIO ¿LOS TITULOS ABREN PUERTAS?

Empiezo mi pequeña historia con esta auto-pregunta y permitid que no os la conteste hasta el final.
Nací en el seno de una familia humilde: soy la tercera de cuatro hermanos, dos niños y dos niñas.
Mi padre, una persona con mucho sentido del humor, un buen día fue al cine a ver una película que contaba la historia de una tal ‘Marquesa de Benameji’ y le debió de gustar tanto que a partir de aquel día empezó a llamarme así. Yo creí que se le pasaría pronto, pero no, no fue así.
Y con nueve años que ya tenía, no os podéis imaginar la vergüenza que pasaba, pues si me veía por la calle aunque fuese con sus amigos o yo con los míos, que era peor, me soltaba en voz alta ¡¡MI MARQUESA DE BENAMEJI!! En esos momentos me ponía roja como un tomate y quería que me tragase la tierra.
Un buen día estando en casa de una amiga con la que hacía los deberes y después jugábamos, me di cuenta que eran las nueve de la noche y mis padres me tenían dicho que tenía que estar en casa antes de esa hora.
Cuando llegué, la puerta estaba cerrada con llave, cosa no habitual. Por lo tanto llamé, dando pequeños toques con la mano.
Voy a tratar de contarlo tal como sucedió.
TOC, TOC
Mi padre - ¿Quién va? – contesta al otro lado de la puerta.
Yo, la Encarna…. Contesto. Como no abre vuelvo a llamar por segunda vez.
TOC, TOC
Mi padre - ¿Quién va?
Yo, Temblándome las piernas le digo, la Encarnicaa…
Otra vez solo silencio al otro lado de la puerta.
Llamo por tercera vez, TOC, TOC
Mi padre - ¿Quién va? – Como si no supiera quien era.
Y yo, a sabiendas de que si esta vez no me salía bien, no me libraría nadie de una buena reprimenda, me armé de valor, miro a un lado y a otro de la calle y cuando veo que no viene nadie con voz fuerte y segura contesto:
¡¡¡LA MARQUESA DE BENAMEJI!!!
Y de inmediato oí la voz de mi padre decir ¡que pase! A la misma vez que la puerta se abría ante mi asombro.
Por lo tanto, tengo que decir por experiencia propia, que los títulos ¡SI! Abren puertas.
ENCARNA QUIJADA GÓMEZ

1º PREMIO - RECUERDO DE LAS PIERNAS MÁS BONITAS

Me pongo a recordar que cuando era pequeña yo tuve una experiencia muy bonita que nunca he podido olvidar.
Fue tan maravillosa que aunque hayan pasado muchos años no la olvidaré jamás. Cuando me pasó tendría siete años pero sigo recordándola como su fuera ahora mismo.
Mi madre fue una gran mujer que tuvo cinco hijos en tiempos muy difíciles para poderlos criar.
La historia es la siguiente:
Mi madre estuvo en cama muy enferma mucho tiempo. Como niña pequeña no comprendía porqué estaba siempre en la cama.
Cuando iba al colegio veía a las niñas con su madre para llevarlas de la mano. Yo no pude sentir nunca esa sensación de que mi madre me llevara de paseo o a jugar, porque por desgracia mi madre siempre estaba en la cama.
Con el tiempo me fui acostumbrando. No comprendía porqué no estaba a mi lado como otras madres.
¡Inocente de mí!, pensaba que mi madre no tenía piernas.
No podéis imaginar la alegría que me lleve el día que regresé del colegio y vi por primera vez que estaba sentada en la mecedora, lo primero que miré fueron sus preciosas piernas, ¡qué alegría!, yo tenía una madre como las demás niñas, con piernas, así que me podría llevar al colegio y de paseo. Le tocaba sus piernas y se las acariciaba como si fuera la primera vez que yo las había visto en mi vida, tan suaves y blancas ¡y que bonitas eran!
Pero miré con tristeza que no llevaba zapatillas, de esa manera no podría ir conmigo al colegio ni de paseo. Yo fui corriendo para coger mi hucha, tenía poco dinero, solo unas perras chicas, me fui a la zapatería y cuando llegué y la dependienta me dijo que quería, yo mirando al escaparate le dije: Esas zapatillas.
Ella me miró y dijo: Esas no te vienen a ti pues son para una persona mayor.
Yo le contesté: Son para mi madre que no tiene y va descalza.
Ella me preguntó: ¿Cómo piensas pagarlas?
Y yo muy contenta le dije: con el dinero de mi hucha.
Ella me miró y dijo: pues con ese dinero solo podrás comprarle un caramelo y otro para ti.
Yo me salí mirándolas, ¡que bonitas eran y que bien estaría mi madres con esas zapatillas! Y así, podría ir conmigo al colegio y después de paseo.
Unas lágrimas salieron de mis pequeños ojos, la dependiente vio que era cierto y me las dio como un regalo de Navidad. Ella me dijo que cada año regalaba unas zapatillas a la persona más necesitada. Le di las gracias y me fui con ellas corriendo a ponérselas a mi madre en sus pies, los tenía helados de frío.
Esas Navidades fueron las más felices de mi vida, no las cambiaría por nada del mundo
Si lo deseas y se pide con amor y cariño, los sueños se pueden lograr.
LUISA CARRILLO CANDEL

2º PREMIO – UNA EXPERIENCIA DE VIDA

Mi primer beso fue en el cine en Alguazas, el chico se llamaba Pedro y nos íbamos en el tren con mis amigas y una señora mayor, que si no íbamos con ella, pues no íbamos a ningún sitio. Era un chico muy agradable, era bajito, moreno y con los ojos marrones. Desde que lo conocí hace 51 años hemos sido muy felices porque es una persona muy buena, es mejor que yo, que tengo más genio y soy más chillona. Conocer a mi marido fue la mejor experiencia de mi vida y el nacimiento de mi primer hijo y verlo hacer la comunión, verlo casado y ver a mis nietos. También llegar a las bodas de oro que fueron las más grandes de mi vida.
Ahora ya estoy jubilada. Para mí la jubilación me ha traído muchas cosas positivas, como por ejemplo tener más tiempo libre para poder realizar actividades como ir a la escuela, a la piscina, gimnasia, salir con mi marido, ir a la huerta, visitar a mis hijos, viajar, salir los domingos, ir a la playa, salir a desayunar todos los días… cosas que estando trabajando o podía hacer, y ahora sí que puedo y la que más me gusta de todas es el COBRAR SIN TRABAJAR, JAJAJAJAJA
PIEDAD RUIZ PÉREZ

2º PREMIO – LA MATANZA
Era un día de invierno, más exactamente 8 de diciembre, día del santo de mi madre, cuando se hacía una matanza en casa de mis padres, como todos los años.
Pues ese día concreto un 8 de diciembre de 1956, con tan solo 4 años de edad yo me disponía a ayudar a mi madre y hermanos en todo lo posible. Mis padres terminaron de cortar y partir todo el cerdo y colocarlo en la cámara de la casa y empezar a hacer los embutidos.
Mis hermanas empezaron a hacer los embutidos: mocillas, salchichas, chorizos,… y cuando acabaron, mi hermano y yo  que éramos los más pequeños, limpiábamos todos los instrumentos y maquinarias mientras mis otras hermanas mayores ataban las morcillas y chorizos.
Mi hermano tenía 8 años, me llevaba 4 años y él era el que estaba más pendiente de mí y me ayudaba; así que me dijo: “Ven, vamos a lavar las máquinas y las herramientas” cuando allí que me pongo yo a limpiar con un trapillo la máquina picadora de carne, meto mis dedicos a los agujeros para sacar los restos que habían quedado y allá que mi hermano se pone a desarmar la máquina haciendo girar las cuchillas, cuando de pronto sentí un pinchazo terrible en mi dedo índice que me dejó sin aliento, me había cortado la punta de mi dedito.
Comencé a gritar y llorar, saque mi mano de la máquina y ésta estaba cubierta de sangre. Mi madre y hermanas acudieron corriendo y mi madre cogió un trapo y lo puso en mi mano, me tomó en brazos y salió corriendo a la calle gritando y pidiendo ayuda. Mi tío abuelo que estaba cerca, vino y me subió en su carro y me llevaron al barrio del “Otro Lao” donde se encontraba la consulta del médico Mario Spreáfico.
Éste me atendió rápidamente y me cosió como pudo la punta de mi dedo, colocándome primero una inyección contra el tétanos.
Después de ese día mi hermano se fue a casa de mi abuela unos días por miedo a que mis padres le dieran una paliza, y para no verme porque se sentía enormemente culpable por lo ocurrido.
Tenía que ir a curarme todos los días porque aquello estaba feúcho y la herida cicatrizaba muy lentamente. Y recuerdo que tardó mucho que me destaparan la herida y quitaran los puntos. Unos días más tarde mi hermano regresó a casa cuando mi abuela le dijo que mis padres no le pegarían y entonces mi hermano me confesó que la punta de mi dedito la cogió y metió en un frasquito de cristal con alcohol por si podían los médicos coserlo a mi dedo otra vez y que se sentía enormemente culpable por lo ocurrido.
Cuando iba a casa de mi abuela me decía ‘nenica Isabel cuéntame cómo ocurrió todo’ y yo se  lo contaba y le decía  ‘abuela dame de merendar y recuerda que no puedo comer nada salado ni picante porque me pusieron la vacuna del tétanos’.
ISABEL RÍOS LUNA

2º PREMIO – MI PRIMERA MUÑECA
La primera muñeca que tuve fue una sorpresa muy grande.
Cuando yo era pequeña mis padres no podían comprarme una muñeca y nuestros Reyes Magos consistían en unos cuantos caramelos dentro de nuestros zapatos.
Al poco tiempo de casarme, por una serie de circunstancias que en esta historia no voy a contar, estuvo con nosotros un sobrino de 3 años que era un bombón. Quería mucho a mis hijas y ellas a él, siempre estaban jugando y se quedaba a comer incluso a dormir.
Pasados unos años él se hizo mayor y se fue a la mili, cuando vino me trajo un regalo, una muñeca soldado. Fue una bonita sorpresa y la alegría más grande, pues esa muñeca era para mí. Ahora él está casado, con hijos y me quieren mucho, para mi es el sobrino más grande del mundo.
Desde entonces la muñeca la guardo con mucho cariño. Nunca es tarde para recibir cosas buenas con mucho cariño y alegría.
MARÍA DOLORES MARCO SANCHEZ

2º PREMIO – SOY MARUJA
Bueno voy a contar algo de mi vida.
De niña fui al colegio, no sacaba malas notas, el profesor quería que estudiara, pero mis padres eran muy pobres, pero muy honrados y no podían darme estudios.
De joven me puse a trabajar con 13 años, me puse un año de más para que me admitieran. Venía de Ulea andando y después de trabajar a Ulea otra vez, pero cuando una es joven puede con todo.
Mi noviazgo fue muy bonito, no como ahora siempre a la pilla, los hombres detrás de la mujer. Me casé a los 24 años, tuve 2 hijos maravillosos y muy buenos. Luego me vino una catástrofe, me quedé viuda a los 32 años, me quedé hundida, un piso para pagar, 2 hijos para criar, pero con fuerza y fe. Decía, Señor ayúdame.
Tuve suerte de encontrar un trabajo fijo, y así saqué adelante a mis hijos, se criaron solos, que tengo un sentimiento de no poderlos disfrutar todo lo que otras madres han disfrutado a sus hijos.
Bueno han sido muy responsables, mi hijo es profesor y mi hija tiene una tienda. Hoy estoy muy orgullosa de ellos, ahora tengo 3 nietos y una que vienen y a ellos los estoy disfrutando todo lo que puedo.
Hoy le doy gracias a dios.
Estuve trabajando 30 años, ahora ya estoy retirada.
Bueno también fui reina de las fiestas de los mayores, ahora estoy disfrutando lo que antes no puede, solo le pido a Dios que no me ponga mala para disfrutar a mi familia.
MARUJA CASCALES


3º PREMIO – ARCHENA EN LOS AÑOS 50.
Archena en los años 50, cuando yo era pequeño, eran tan diferente de ahora….
Antes era pequeña, las calles eran de tierra, todo estaba más céntrico, como el cementerio que estaba donde ahora está el Corpus Cristi y lo desplazaron a las afueras.
En la entrada del pueblo me acuerdo que había una posada donde descansaban las mulas de viaje y la gente. Antes no existía la plaza 1º de mayo, era la Plaza de los Mártires, donde está ahora el ayuntamiento, ahí de hacía el mercado.
Archena era típica por sus huertas y las conservas, donde la mayoría de la gente trabajaba para sacar a su familia adelante.
Me acuerdo que los médicos pasaban las consultas en sus casas, como el médico D. Mario Spreáfico que atendía a la gente desinteresadamente y no le cobraba a la gente que no tenía dinero.
JOSE LOPEZ MORENO


También entregamos un diploma y un regalo a los demás finalistas, que habían escrito unos relatos impresionantes:

·       Concepción Ríos Luna
·       Luci Soto Cadavieco
·       Margarita Miñano Ferrer
·       Lucía Rojo García
·       Ángeles Palazón Guillamón
·       Josefa Puche Guillén
·       Margarita Suit
·       Ángeles Guillén Gil
·       Josefa López García
·       María José Lova Moreno
·       Bárbara Sánchez Rodríguez


¡¡¡Muchas gracias a todos los que habéis hecho posible este concurso y esperamos poder seguir disfrutando en años sucesivos de tantas historias emocionantes!!!.




















































miércoles, 12 de diciembre de 2018

TE DESEO....


Te deseo...

Que se te cumpla un deseo...

Que se te concrete un proyecto...

Que sueñes, y que un sueño se te haga realidad...

Que te rías sol@...

Que disfrutes del día, de la noche...

Que los amaneceres ni los atardeceres te sean indiferentes...

Que si te toca prometer, solo te comprometas en aquello que puedas cumplir...

Que tu palabra, sea sinónimo de verdad...

Que ames, a la persona que te ama..

Que disfrutes de la alegría de los tuyos...

Que no te domine el rencor...

Que reces y encuentres consuelo...

Que tengas un suspiro de placer...

Que si pides ayuda, sea a la persona indicada...

Que un recuerdo te traiga felicidad...

Que conozcas la paz...

Que venzas la angustia...

Que te sorprenda un amigo gratamente...

Que seas comprendida...

Que si te toca llorar, sea de felicidad...

Que tengas serenidad...

Que el pasado no sea una carga, sino una experiencia aplicada al futuro...

Que sigas combinando los colores...

Que la música te acompañe en la reflexión…

Que leas un libro y sientas la necesidad de compartir la lectura...

Que el dolor no te sea un obstáculo...

Que brindes por un logro...

Que tu verdad triunfe...

Que no te sientas sol@...

Que al hablar seas escuchad@...

Que la amistad, te sea un valor no negociable...

.....Y por último

Gracias por compartir tu tiempo conmigo.

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viernes, 7 de diciembre de 2018

¡¡¡ ESTÁIS TOD@S INVITAD@S A LA ENTREGA DE PREMIOS!!!

El jurado ya ha leído los relatos!!!!! Han reído, se han emocionado y han disfrutado con tantas vivencias. 

Vamos a dar muchos premios.


El jueves tenemos una cita importante. 

Os aconsejamos que vengáis a escuchar estos relatos tan interesantes.

¡¡¡ ESTÁIS TOD@S INVITAD@S !!!





jueves, 6 de diciembre de 2018

"El traje nuevo del Emperador" de Hans Christian Andersen



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"Hace muchos años había un Emperador tan aficionado a los trajes nuevos, que gastaba todas sus rentas en vestir con la máxima elegancia.
No se interesaba por sus soldados ni por el teatro, ni le gustaba salir de paseo por el campo, a menos que fuera para lucir sus trajes nuevos. Tenía un vestido distinto para cada hora del día, y de la misma manera que se dice de un rey: “Está en el Consejo”, de nuestro hombre se decía: “El Emperador está en el vestuario”.
La ciudad en que vivía el Emperador era muy alegre y bulliciosa. Todos los días llegaban a ella muchísimos extranjeros, y una vez se presentaron dos truhanes que se hacían pasar por tejedores, asegurando que sabían tejer las más maravillosas telas. No solamente los colores y los dibujos eran hermosísimos, sino que las prendas con ellas confeccionadas poseían la milagrosa virtud de ser invisibles a toda persona que no fuera apta para su cargo o que fuera irremediablemente estúpida.
-¡Deben ser vestidos magníficos! -pensó el Emperador-. Si los tuviese, podría averiguar qué funcionarios del reino son ineptos para el cargo que ocupan. Podría distinguir entre los inteligentes y los tontos. Nada, que se pongan enseguida a tejer la tela-. Y mandó abonar a los dos pícaros un buen adelanto en metálico, para que pusieran manos a la obra cuanto antes.
Ellos montaron un telar y simularon que trabajaban; pero no tenían nada en la máquina. A pesar de ello, se hicieron suministrar las sedas más finas y el oro de mejor calidad, que se embolsaron bonitamente, mientras seguían haciendo como que trabajaban en los telares vacíos hasta muy entrada la noche.
«Me gustaría saber si avanzan con la tela»-, pensó el Emperador. Pero había una cuestión que lo tenía un tanto cohibido, a saber, que un hombre que fuera estúpido o inepto para su cargo no podría ver lo que estaban tejiendo. No es que temiera por sí mismo; sobre este punto estaba tranquilo; pero, por si acaso, prefería enviar primero a otro, para cerciorarse de cómo andaban las cosas. Todos los habitantes de la ciudad estaban informados de la particular virtud de aquella tela, y todos estaban impacientes por ver hasta qué punto su vecino era estúpido o incapaz.
«Enviaré a mi viejo ministro a que visite a los tejedores -pensó el Emperador-. Es un hombre honrado y el más indicado para juzgar de las cualidades de la tela, pues tiene talento, y no hay quien desempeñe el cargo como él».
El viejo y digno ministro se presentó, pues, en la sala ocupada por los dos embaucadores, los cuales seguían trabajando en los telares vacíos. «¡Dios nos ampare! -pensó el ministro para sus adentros, abriendo unos ojos como naranjas-. ¡Pero si no veo nada!». Sin embargo, no soltó palabra.
Los dos fulleros le rogaron que se acercase y le preguntaron si no encontraba magníficos el color y el dibujo. Le señalaban el telar vacío, y el pobre hombre seguía con los ojos desencajados, pero sin ver nada, puesto que nada había. «¡Dios santo! -pensó-. ¿Seré tonto acaso? Jamás lo hubiera creído, y nadie tiene que saberlo. ¿Es posible que sea inútil para el cargo? No, desde luego no puedo decir que no he visto la tela».
-¿Qué? ¿No dice Vuecencia nada del tejido? -preguntó uno de los tejedores.
-¡Oh, precioso, maravilloso! -respondió el viejo ministro mirando a través de los lentes-. ¡Qué dibujo y qué colores! Desde luego, diré al Emperador que me ha gustado extraordinariamente.
-Nos da una buena alegría -respondieron los dos tejedores, dándole los nombres de los colores y describiéndole el raro dibujo. El viejo tuvo buen cuidado de quedarse las explicaciones en la memoria para poder repetirlas al Emperador; y así lo hizo.
Los estafadores pidieron entonces más dinero, seda y oro, ya que lo necesitaban para seguir tejiendo. Todo fue a parar a sus bolsillos, pues ni una hebra se empleó en el telar, y ellos continuaron, como antes, trabajando en las máquinas vacías.
Poco después el Emperador envió a otro funcionario de su confianza a inspeccionar el estado de la tela e informarse de si quedaría pronto lista. Al segundo le ocurrió lo que al primero; miró y miró, pero como en el telar no había nada, nada pudo ver.
-¿Verdad que es una tela bonita? -preguntaron los dos tramposos, señalando y explicando el precioso dibujo que no existía.
«Yo no soy tonto -pensó el hombre-, y el empleo que tengo no lo suelto. Sería muy fastidioso. Es preciso que nadie se dé cuenta». Y se deshizo en alabanzas de la tela que no veía, y ponderó su entusiasmo por aquellos hermosos colores y aquel soberbio dibujo.
-¡Es digno de admiración! -dijo al Emperador.
Todos los moradores de la capital hablaban de la magnífica tela, tanto, que el Emperador quiso verla con sus propios ojos antes de que la sacasen del telar. Seguido de una multitud de personajes escogidos, entre los cuales figuraban los dos probos funcionarios de marras, se encaminó a la casa donde paraban los pícaros, los cuales continuaban tejiendo con todas sus fuerzas, aunque sin hebras ni hilados.
-¿Verdad que es admirable? -preguntaron los dos honrados dignatarios-. Fíjese Vuestra Majestad en estos colores y estos dibujos -y señalaban el telar vacío, creyendo que los demás veían la tela.
«¡Cómo! -pensó el Emperador-. ¡Yo no veo nada! ¡Esto es terrible! ¿Seré tan tonto? ¿Acaso no sirvo para emperador? Sería espantoso».
-¡Oh, sí, es muy bonita! -dijo-. Me gusta, la apruebo-. Y con un gesto de agrado miraba el telar vacío; no quería confesar que no veía nada.
Todos los componentes de su séquito miraban y remiraban, pero ninguno sacaba nada en limpio; no obstante, todo era exclamar, como el Emperador: -¡oh, qué bonito!-, y le aconsejaron que estrenase los vestidos confeccionados con aquella tela en la procesión que debía celebrarse próximamente. -¡Es preciosa, elegantísima, estupenda!- corría de boca en boca, y todo el mundo parecía extasiado con ella.
El Emperador concedió una condecoración a cada uno de los dos bribones para que se las prendieran en el ojal, y los nombró tejedores imperiales.
Durante toda la noche que precedió al día de la fiesta, los dos embaucadores estuvieron levantados, con dieciséis lámparas encendidas, para que la gente viese que trabajaban activamente en la confección de los nuevos vestidos del Soberano. Simularon quitar la tela del telar, cortarla con grandes tijeras y coserla con agujas sin hebra; finalmente, dijeron: -¡Por fin, el vestido está listo!
Llegó el Emperador en compañía de sus caballeros principales, y los dos truhanes, levantando los brazos como si sostuviesen algo, dijeron:
-Esto son los pantalones. Ahí está la casaca. -Aquí tienen el manto… Las prendas son ligeras como si fuesen de telaraña; uno creería no llevar nada sobre el cuerpo, mas precisamente esto es lo bueno de la tela.
-¡Sí! -asintieron todos los cortesanos, a pesar de que no veían nada, pues nada había.
-¿Quiere dignarse Vuestra Majestad quitarse el traje que lleva -dijeron los dos bribones- para que podamos vestirle el nuevo delante del espejo?
Quitose el Emperador sus prendas, y los dos simularon ponerle las diversas piezas del vestido nuevo, que pretendían haber terminado poco antes. Y cogiendo al Emperador por la cintura, hicieron como si le atasen algo, la cola seguramente; y el Monarca todo era dar vueltas ante el espejo.
-¡Dios, y qué bien le sienta, le va estupendamente! -exclamaban todos-. ¡Vaya dibujo y vaya colores! ¡Es un traje precioso!
-El palio bajo el cual irá Vuestra Majestad durante la procesión, aguarda ya en la calle – anunció el maestro de Ceremonias.
-Muy bien, estoy a punto -dijo el Emperador-. ¿Verdad que me sienta bien? – y volviose una vez más de cara al espejo, para que todos creyeran que veía el vestido.
Los ayudas de cámara encargados de sostener la cola bajaron las manos al suelo como para levantarla, y avanzaron con ademán de sostener algo en el aire; por nada del mundo hubieran confesado que no veían nada. Y de este modo echó a andar el Emperador bajo el magnífico palio, mientras el gentío, desde la calle y las ventanas, decía:
-¡Qué preciosos son los vestidos nuevos del Emperador! ¡Qué magnífica cola! ¡Qué hermoso es todo!
Nadie permitía que los demás se diesen cuenta de que nada veía, para no ser tenido por incapaz en su cargo o por estúpido. Ningún traje del Monarca había tenido tanto éxito como aquél.
-¡Pero si no lleva nada! -exclamó de pronto un niño.
-¡Dios bendito, escuchen la voz de la inocencia! -dijo su padre; y todo el mundo se fue repitiendo al oído lo que acababa de decir el pequeño.
-¡No lleva nada; es un chiquillo el que dice que no lleva nada!
-¡Pero si no lleva nada! -gritó, al fin, el pueblo entero.
Aquello inquietó al Emperador, pues barruntaba que el pueblo tenía razón; mas pensó: «Hay que aguantar hasta el fin». Y siguió más altivo que antes; y los ayudas de cámara continuaron sosteniendo la inexistente cola.
FIN"

Hoy os dejamos un cuento, recomendado por una amiga de nuestra asociación. Ella dice: "Negar la verdad y acallar de todas las formas a quien la proclama"
Muchas gracias Carmen!!!!

domingo, 2 de diciembre de 2018

Características de un mal jefe

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Dicen que las personas no renuncian a las empresas, sino a los malos jefes y puede que sea cierto
¿Es usted un mal jefe? Si tiene más alguna de estas características, seguro lo es:
1.    No se comunica claramente con su equipo.
2.    No predica con el ejemplo.
3.    No sabe delegar.
4.    No motiva a sus empleados.
5.    No fomenta el potencial de sus subordinados.
6.    No siente empatía con quienes trabajan para usted.
7.    No demuestran interés por las metas o expectativas.
8.    No es auténtico.
9.    No mira sus propios errores.

Estas son algunas formas que convertirse en un buen líder:
·         Ser comunicativo: Gran parte del trabajo de un directivo es saber transmitir la estrategia de la compañía tanto a nivel interno como externo, por lo que se debe ser claro y conciso, asegurando así que el mensaje que se quiere transmitir se entienda correctamente. Se debe tener en cuenta que este flujo de información no puede ser unilateral, ya que los buenos jefes siempre tienen que estar dispuestos a escuchar las preocupaciones y sugerencias de sus empleados.

·         Predicar con el ejemplo: Los responsables de área se encuentran siempre en continua observación, tanto por el resto de empleados como por otros superiores o compañeros en cargos similares. Por esta razón, son considerados modelos a seguir y deben dar el ejemplo y comportarse de un modo responsable.

·         Asumir responsabilidades, pero también delegar: La experiencia y conocimiento de la empresa y del sector son factores que caracterizan a los líderes y que les acreditan para llevar a cabo sus funciones. Sin embargo, un buen jefe también debe saber cuándo es el momento de delegar ciertas responsabilidades y tareas a sus empleados.


·         Motivar: Un buen jefe es aquel capaz de motivar e inspirar a sus empleados, además de fomentar su entusiasmo por los proyectos que se están realizando. Un empleado motivado es un empleado productivo. La consecución de los objetivos del equipo y de la compañía son elementos esenciales para mantener un buen ambiente laboral.

·         Reconocer y fomentar el potencial de su equipo: Debe ser capaz de reconocer las aptitudes y habilidades especiales de las personas que conforman su equipo y, lo que es más importante, debe saber cómo utilizarlas para el beneficio de la empresa. Cuando un empleado destaca, su responsable debe alentarlo para que siga motivado y pueda seguir desarrollando su talento.


·         Empatizar: Los buenos líderes se caracterizan por ser comprensivos y cercanos a su equipo. Sin embargo, un exceso de confianza por cualquiera de las partes puede repercutir en los resultados, perjudicando tanto a la empresa como al propio equipo.

·         Tolerar los errores: Nadie es perfecto. Las personas pueden cometer equivocaciones de vez en cuando. Por este motivo, el jefe adecuado debe contar con la suficiente capacidad de reacción para solucionar el problema y afrontar la situación.


·         Establecer metas y expectativas: Cada vez es más común que los equipos trabajen por objetivos. Los jefes que establecen unos plazos de entrega y definen unos objetivos claros y realistas son los que obtendrán buenos resultados.

·         Autorreflexión: Además de analizar las capacidades de sus equipos, los buenos líderes tienen que ser conscientes de sus propias fortalezas y debilidades.


·         Autenticidad: Las personas que fingen ser algo que no son o que intentan esconder su verdadera personalidad bajo su rol de jefes resultan falsos y no inspiran confianza. Encontrar un propio estilo de liderazgo y ser consecuentes con la forma de pensar es la mejor opción para conseguir el respeto de los empleados.



jueves, 29 de noviembre de 2018

Talleres de técnicas de respiración y relajación para colegios


Nuestra asociación ha pensado que puede ser muy útil saber utilizar estas herramientas para el día a día. 


Se podría hacer en el mismo centro educativo.





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