"Por el cinco de enero, cada enero ponía mi calzado cabrero a la ventana fría.
Y encontraban los días, que derriban las puertas,mis abarcas vacías,mis abarcas desiertas.
Nunca tuve zapatos, ni trajes, ni palabras: siempre tuve regatos, siempre penas y cabras.
Me vistió la pobreza, me lamió el cuerpo el río, y del pie a la cabeza pasto fui del rocío.
Por el cinco de enero, para el seis, yo quería que fuera el mundo entero una juguetería.
Y al andar la alborada removiendo las huertas, mis abarcas sin nada, mis abarcas desiertas.
Ningún rey coronado tuvo pie, tuvo gana para ver el calzado de mi pobre ventana.
Toda gente de trono, toda gente de botas se rió con encono de mis abarcas rotas.
Rabié de llanto, hasta cubrir de sal mi piel, por un mundo de pasta y unos hombres de miel.
Por el cinco de enero, de la majada mía mi calzado cabrero a la escarcha salía.
Y hacia el seis, mis miradas hallaban en sus puertas mis abarcas heladas, mis abarcas desiertas.
Miguel Hernández, lo escribió en 1937, en plena guerra civil, porque estaban recogiendo donativos para que todos los niños tuvieran un juguete." FELIZ NOCHE DE REYES PARA TODOS.
- Mamá es esa señora que lleva en el bolso un pañuelo con mis mocos, un paquete de toallitas, un chupete y un pañal de emergencia.
- Mamá es ese cohete tan rápido que va por casa disparado y que está en todas partes al mismo tiempo.
-Mamá es esa malabarista que pone lavadoras con el abrigo puesto mientras le abre la puerta al gato con la otra, sosteniendo el correo con la barbilla y apartándome del cubo de basura con el pie.
-Mamá es esa maga que puede hacer desaparecer lágrimas con un beso.
-Mamá es esa forzuda capaz de coger en un solo brazo mis 15 kilos mientras con el otro entra el carro lleno de compra.
-Mamá es esa campeona de atletismo capaz de llegar en décimas de segundo de 0 a 100 para evitar que me descuerne por las escaleras.
-Mamá es esa heroína que vence siempre a mis pesadillas con una caricia.
-Mamá es esa señora con el pelo de dos colores, que dice que en cuanto tenga otro huequito, sólo otro, va a la pelu.
-Mamá es ese cuenta cuentos que lee e inventa las historias más divertidas sólo para mí.
-Mamá es esa cheff que es capaz de hacerme una cena riquísima con dos tonterías que quedaban en la nevera, aunque se quede ella sin cena.
-Mamá es ese médico que sabe con sólo mirarme si tengo fiebre, cuánta, y lo que tiene que hacer.
-Mamá es esa economista capaz de ponerse la ropa de hace cientos de años para que yo vaya bien guapo.
-Mamá es esa cantante que todas las noches canta la canción más dulce mientras me acuna un ratito.
-Mamá es esa payasa que hace que me tronche de risa con solo mover la cara.
-Mamá es esa sonámbula que puede levantarse dormida a las 4 de la mañana, mirar si me he hecho pis, cambiarme el pañal, darme jarabe para la tos, un poco de agua, ponerme el chupete, todo a oscuras y sin despertarse.
¿La ves? Es aquélla, la más guapa, la que sonríe…. Tú!!!!!!
En el corazón de las buenas personas no caben las rendiciones. Luchan por los demás, nunca dicen que “no” y son el mejor apoyo en toda necesidad. Sin embargo, cuando lloran, lo hacen a escondidas porque no pueden más, porque están cansados de ser fuertes y sus almas necesitan esas lágrimas para repararse.
Este tipo de situaciones de alta carga emocional son muy comunes en las personas acostumbradas a darlo todo por quienes están a su alrededor. Las llamamos “buenas personas” y, aunque todos nosotros sepamos muy bien lo que está bien y lo que está mal, existen determinados perfiles mucho más volcados hacia el bienestar del otro. De ahí, que sean ellos/as los más proclives a las sobrecargas, a las decepciones, al sufrimiento emocional.
Lloramos a escondidas lágrimas que nadie ve, desahogamos tensiones, miedos y tristezas en rincones de penumbra para no ser descubiertos, para que nadie perciba que estamos hechos del mismo material que cualquier persona.
Goethe, poeta, dramaturgo y novelista, gran experto por tanto en emociones humanas, solía decir que quien no ha terminado nunca una comida encerrándose después en su habitación para llorar, es que nunca ha probado el auténtico sabor de la vida. Las personas lloramos por muy diversas razones, pero hay quien, sencillamente, lo hace porque está cansado/a de aparentar que puede con todo. Que es invencible.
Profundicemos hoy en este aspecto.
Por qué “las buenas personas” lloramos a escondidas
Señalábamos al inicio que es común categorizar a las “buenas personas” como aquellas personalidades más orientadas a los demás que hacia sí mismas. Son comportamientos que encuentran la felicidad haciendo el bien, dándolo todo a cambio de nada. Es por tanto ese altruismo lleno de dignidad a la vez que de humildad tan admirable pero a su vez, tan duro para quien lo lleva a cabo.
Un hecho muy frecuente en este tipo de perfiles es que elijan el desahogo emocional en soledad antes que compartirlo con alguien. El que esto sea de esta forma (al menos por término medio) se debe a varios aspectos psicológicos que definió la Universidad de Ciencias de la Salud de Japón, a raíz de un interesante estudio que se publicó en la revista médica “Library of Medicine National Institutes of Health”.
En este trabajo se analizó la labor de 300 enfermeras a lo largo de un año. Según ellas mismas explicaron, en ocasiones, deben enfrentarse a situaciones muy duras y con una alta tensión emocional. Cuando necesitaban desahogarse, las enfermeras preferían hacerlo en soledad porque era mucho más catártico y obtenían después un bienestar más reparador. Bastaba con quince minutos de llanto en rigurosa soledad para después, volver a sus responsabilidades…
Lloramos para liberarnos, para trasformar la tensión en lágrimas saladas, lloramos para que el miedo encuentre alivio y para que la tristeza, se trasforme en un llanto capaz de consolar. La forma en que lo hagamos, ya sea junto a alguien o en privado como el caso de las enfermeras, no tiene importancia. Lo esencial es que nos ofrezca un adecuado desahogo de acuerdo a nuestras necesidades particulares.
Las lágrima jamás serán reflejo de tu debilidad, sino de tu capacidad para ser fuerte.
Un aspecto en el que hay unanimidad, es que por lo general, son las mujeres las que más suelen ejercer el papel de cuidadoras, son ellas quienes en la grandeza de su corazón, “lo dan todo a cambio de nada” por los seres que aman, por sus hijos, sus parejas, su familia… De ahí, que estudios como el llevado a cabo en la “Organización Holandesa para la Investigación Científica“, hablen de las lágrimas en la mujer como un tipo de “lenguaje interior” con gran utilidad emocional.
Las lágrimas: biología, psicología y catarsis
Podemos observar y entender las lágrimas desde perspectivas distintas:
Según la biología existiría en realidad una razón por la cual las mujeres tienen más facilidad a la hora de llorar. La clave está en la testosterona, que en el caso del hombre actuaría como inhibidora del llanto, mientras que la hormona prolactina (mucho más elevada en las mujeres) facilita la liberación de las lágrimas.
Para muchos psicólogos las lágrimas nos pueden facilitar una mejor compresión de nuestro mundo interior y de nuestras necesidades. Esta expresión emocional actúa primero como desahogo. para después, permitirnos ver con una adecuada claridad mental muchas de esas necesidades no atendidas, que requerirían sin duda un cambio en nuestra conducta.
El poder catártico de las lágrimas puede alcanzar un mayor beneficio si recurrimos a un “buen llanto“. Según los expertos, las lágrimas emocionales liberadas durante este proceso, contienen muchas más proteínas y ejercen a su vez, un poder curativo en el organismo de la persona. Algo de lo que se benefician muchas mujeres.
Para concluir, las buenas personas suelen llorar a escondidas porque de este modo, obtienen mayor consuelo e intimidad para poder ser ellas mismas sin su armadura, sin su coraza inexpugnable. No obstante, las armaduras siempre pesan y, aunque un buen llanto desahogue amarguras y decepciones, nunca está demás el priorizarse de vez en cuando y poner límites para atender un poco mejor ese corazón que lejos de ser de hojalata, es de carne, sueños y lágrimas saladas.
Mientras tú creías que yo no estaba mirando, yo vi que: Pegaste con un imán mi dibujo al refrigerador, por eso de inmediato quise hacer otro.
Le diste de comer a un gatito sin hogar, entonces entendí que a los animales hay que tratarlos con amor y respeto.
Preparaste mi pastel favorito especialmente para mi, así me di cuenta que los pequeños detalles ocultan mucho sentido.
Fuiste a visitar a tu amigo enfermo, y entonces entendí que las personas deben cuidarse mutuamente.
No niegas la ayuda a los necesitados, y comprendí que si tienes tiempo y dinero, hay que ayudar a aquellos que no lo tienen.
Tratas con mucho cuidado nuestra casa y a todos los que vivimos aquí, y entendí que cada persona debe cuidar lo que tiene y lo que quiere.
Incluso cuando te sientes mal, continúas cumpliendo con tus obligaciones, y me di cuenta de lo que significa la responsabilidad.
A veces no pudiste contener las lágrimas, y entendí que en la vida hay tristeza y dolor, y llorar es normal.
Nunca dejas de cuidar de mí, y yo quise cumplir todas tus expectativas y hacer todo lo posible para que te sientas orgulloso de mí.
Mientras tú creías que yo no estaba mirando, aprendía de ti la vida. Tomé tu ejemplo y traté de ser como tú.
En lo más profundo de mi alma estaba un pequeño adulto que se decía a sí mismo: Queridos padres, gracias por todo lo que he visto mientras creían que yo no estaba mirando.
La idea surgió porque veíamos a nuestros vecinos tristes, preocupados y mirando al suelo más que nunca. Nos dio mucha pena y pensamos en hacer algo para despertar las ganas de mirar lo bonito de nuestro Valle.
Después de unas cuantas tardes de mucha intensidad, de mirar, observar, analizar y deliberar, el jurado, ha resuelto el concurso de fotografía que organizaba nuestra asociación.
Nos dicen que ha sido muy difícil, ya que han habido 63 participantes, con muy alto nivel y calidad. Que lo más duro ha sido descartar algunas fotografías, que les han dado mil vueltas y al final no han tenido más remedio que elegir.
El jurado ha valorado la técnica, la originalidad, la belleza y la adaptación al tema (Arquitectura emblemática del Valle de Ricote, casas antiguas, edificios, monumentos…).
El jurado nos ha rogado poder premiar más fotografías.
Nuestra asociación es una asociación muy modesta, que sólo cuenta con los recursos personales de los socios y poco más. Pero al ver las fotografías, nos daba mucha pena no premiar más. Así que, anoche nos reunimos la Junta Directiva y hemos decidido ampliar los premios.
Hemos querido también, colaborar con el comercio de Archena, por eso los bonos-regalo se consumirán en los establecimientos de la asociación Archena Espress. Los tienen que recoger en la tienda PAY TELECOM & PONCE CONSULTING, que está en la Avenida del Carrill, 43 de Archena.
Enhorabuena a todos los premiados y muchas gracias a todos los que han participado!!!!
Los resultados finales han quedado así:
1º Premio:
·“La Curva de Archena” FRANCISCO JOSÉ GARRIDO
SALES
2º Premio:
·“El Gurugú de Ulea” WAYNA MIÑANO
3º Premio:
·“El vigía de Archena” FRANCISCO JOSÉ NIETO
MENGUAL
3ºPremio:
·“Vistas hacia la iglesia de San Bartolomé y Torre
Eiffel desde el Corazón de Jesús de Ulea” ÁLVARO LÓPEZ CARRILLO
3º Premio:
·“Casa Lila de Ojós” DAYANA BARCELÓ
3º Premio:
·“Puente Atirantado” JUAN MANUEL GARCÍA FERNÁNDEZ
3º Premio:
·“El Golgo” JUAN PÉREZ DE LEMA CEBRIÁN
3º Premio:
·“Bola de Cristal” ANA SALUD JUAN CASTAÑO
3º Premio:
·“El Nazareno” VICTOR LÓPEZ CAMPUZANO
3º Premio:
·“El Castillo de Don Mario Spreáfico” Visto por
una niña de 10 años. ANA CEREZO RODRÍGUEZ
Ampliar fotoCarmen de Burgos 'Colombine', hacia 1901.COMPANY
"Está tan cercana la muerte de Carmen de Burgos que no es posible con sinceridad enjuiciar la magnitud de su obra. Algún día espero y confío que habrán de revisarse los valores históricos y sociales de esta gran mujer", escribía Concha Peña en el Heraldode Madrid el 14 de octubre de 1932, solo cinco días después de que Carmen de Burgos falleciera. Las esperanzas de Peña no cundieron. Todo lo contrario. Tras la Segunda República, Carmen de Burgos Colombine quedó enterrada, silenciada, desaparecida y todos los sinónimos posibles de una manera muy eficaz por quienes cumplieron esa misión: la de borrar la figura, la obra y el legado de una de las escritoras más importantes del primer tercio del siglo XX, primera redactora en plantilla de un periódico (hoy casi totalmente desconocida en las redacciones) y la primera mujer española corresponsal de guerra.
Carmen de Burgos Colombine (1867-1932) nació en Rodalquilar (Almería) un 10 de diciembre de hace 150 años. Durante la primera parte de su vida, la que transcurrió en el siglo XIX, estuvo casada con un periodista, con el que tuvo un matrimonio "insufrible", según lo describe en una autobiografía que años después de este periodo le pidió el escritor Ramón Gómez de la Serna, autor 21 años más joven que ella que sería su pareja sentimental durante dos décadas. De su marido se quedó con lo que le enseñó de su profesión y con su hija, la única que sobrevivió, ninguno de los tres anteriores llegó al primer año de vida. Con el cambio de siglo, De Burgos pareció experimentar un viaje en el tiempo con respecto a la sociedad finisecular. En un momento en el que las mujeres no podían hacer nada sin la aprobación de un hombre y no eran dueñas casi ni de sí mismas, dejó a su marido, aprobó unas oposiciones de maestra y se marchó con su hija a vivir a Madrid.
Sus adversarios ideológicos borraron de manera muy eficar su figura, obra y legado.
En la capital tuvo muy claro lo que quería: participar en la intelectualidad del momento, conocer a pensadores y literatos que se reunían en las tertulias de los distintos cafés y escribir, sobre todo escribir. Lo consiguió. Se rodeó de Galdós, de Emilia Pardo Bazán, de Gregorio Marañón, mantuvo correspondencia con Juan Ramón Jiménez... Compartía con ellos la preocupación por el devenir del país, pero le daba su punto de vista: el de una mujer. Escribía desde lo que hoy se llamaría perspectiva de género mucho antes de que exisitiera ese concepto. Era consciente del poder que le daba el llegar a los lectores. Uno de sus primeros reportajes trataba sobre la situación de los niños en las cárceles. Ese fue solo el principio de una prolija carrera: más de cien novelas cortas, una docena de largas, ensayos, traducciones, cerca de 10.000 artículos de prensa, sobre los que versará la próxima publicación de Concepción Núñez Rey. Esta profesora, ya jubilada, del departamento de Filología Española III de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense ha dedicado su vida a Colombine. Hacia febrero quiere presentar los dos tomos de la obra periodística de Colombine, en los que ha reunido unos 300 textos. Este será uno de los actos de celebración del 150 aniversario, también la Biblioteca Nacional ha organizado una pequeña muestra bibliográfica que se puede ver hasta el 9 de diciembre con todo tipo de ediciones de la autora que se conservan en la institución y en el Ateneo de Madrid hay otra, hasta final de año, con portadas de sus publicaciones.
Todos los nombres
El título de la exposición de la biblioteca apela a uno de los nombres con los que se conoció a la periodista: La dama roja, lo que ha provocado cierto disgusto en Núñez, ya que era uno de los términos insultantes que usaban sus detractores, sobre todo los sectores eclesiales. "Es una reducción que hicieron sus adversarios ideológicos. No perdonaron que una señora rompiera tantos moldes", dice la profesora. También la llamaron La divorciadora por su obra El divorcio en España (¡publicada en 1904!) en la que reunió las conclusiones que obtuvo tras pedir opinión sobre la necesidad de una ley que regulase el final de los matrimonios en una de sus columnas en el Diario Universal. Estas las firmaba como Colombine que pasó a ser el nombre por el que fue conocida. Entre 1917 y 1922, de manera anecdótica, usó el pseudónimo Perico el de los palotes para las reseñas literarias que escribía en el Heraldo de Madrid, periódico que mucho antes, en 1905, ya la había convertido en corresponsal en el extranjero.
En 1909 cubrió la guerra de Melilla (las tropas españolas contra las cabilas rifeñas), donde no solo narró la contienda, también la vida cotidiana de los soldados. Batalló —muy posiblemente literalmente en el hostil ambiente de las redacciones— por hablar contra la pena de muerte, a favor del voto femenino, de la situación de los trabajadores más desfavorecidos, por abrir una ventana y mostrar lo que encontraba en sus viajes por Europa y América.
El querer vivir su vida y su afán de progreso social la llevaron a ser pionera en muchos campos, incluso en el que la borró de la historia, ya que era la primera mujer que aparecía en las listas de autores prohibidos durante el franquismo