sábado, 24 de octubre de 2020

¡¡¡JUNT@S POR LA ALEGRÍA!!!

 

🍀 Ayer por la tarde tuvimos una reunión por videoconferencia las socias de nuestra asociación.

🏵️ Teníamos muchas ganas de poner en marcha nuevos proyectos. Lo vamos a hacer adaptándonos a las nuevas circunstancias en las que nos toca vivir, porque no podemos dejar de aportar cosas positivas, esa es nuestra naturaleza.

🌺 Os iremos contando..... ♥️








miércoles, 26 de agosto de 2020

QUE TU ALIMENTO SEA TU MEDICINA

 


" QUE TU ALIMENTO SEA TU MEDICINA" Hipócrates, Grecia Clásica siglo V a.C
La importancia de nutrirse adecuadamente para tener buena salud física, mentan y emocional.
A partir de una cierta edad, podemos tener algunos de estos síntomas, provocados por la falta de algunos nutrientes que aquí os menciono:

1. DIFICULTAD PARA PERDER PESO
LO QUE FALTA: Probióticos, Ácidos grasos esenciales omega 3-6-9, antioxidantes y betacarotenos.

DÓNDE OBTENERLO: Alimentos fermentados, semillas de linaza, semillas chia, aguacates, zanahoria y pescado azul, frutas y verduras frescas en general- además de suplementos específicos.

2. RETENCIÓN DE LÍQUIDOS
LO QUE FALTA: en verdad es un desequilibrio entre potasio, fósforo y sodio.

DONDE OBTENERLO: agua de coco, aceitunas, plátanos, ciruelas, higos, almendras, nueces, acelgas, apio, cilantro. Recomiendo tomar infusiones de plantas remineralizantes como lo son el diente de león y la cola de caballo, también en complejos minerales.

3. NECESIDAD DE DULCES
LO QUE FALTA: cromo.

DÓNDE OBTENERLO: cereales integrales, legumbres, nueces, centeno, plátano, espinaca, zanahoria y en suplementos.

4. CALAMBRE, DOLOR DE CABEZA
LO QUE FALTA: potasio y magnesio.

DÓNDE OBTENERLO: plátano, cebada, maíz, mango, melocotón, acelga, naranja y agua. Y en complementos.

5. MOLESTIA INTESTINAL, GASES, HINCHAZÓN ABDOMINAL
LO QUE FALTA: bacterias vivas

DÓNDE OBTENERLO: alimentos fermentados como yogurt, missô, kefir, chucrut, Umeboshi, kombucha, vino, cerveza. Y en complementos.

6. MALA MEMORIA
LO QUE FALTA: acetil colina, inositol, omega 3, fósforo.

DONDE OBTENERLO: lecitina de soja, yema de huevo, pescado azul, semillas de sésamo, de chia, de lino, y suplementos.

7. HIPOTIROIDISMO (PROVOCA AUMENTO DE PESO SIN CAUSA APARENTE)
LO QUE FALTA: yodo.

DÓNDE OBTENERLO: algas marinas, zanahoria, aceite, pera, piña, pescados de agua salada y sal marina sin refinar.

8. CABELLOS QUEBRADIZOS Y UÑAS DÉBILES.
LO QUE FALTA: colágeno y vit grupo B.

DÓNDE OBTENERLO: pescados, huevos, legumbres, levadura de cerveza y suplementos específicos.

9. FLAQUEZA, INDISPOSICIÓN, MALESTAR
LO QUE FALTA: vitaminas A, C, y E Selenio y hierro.

DÓNDE OBTENERLO: verduras, frutas, legumbres y suplementos vitamínicos naturales de alfalfa, alga espirulina o polen.

10. APATIA, TRISTEZA, MAL HUMOR
LO QUE FALTA: Triptófano, Vit. grupo B, Magnesio.

DONDE OBTENERLO: En casi todos los frutos secos, legumbres como Garbanzos, guisantes o lentejas, cereales integrales como quinoa, arroz, avena. También algunas plantas medicinales como el Hyperico y el azafrán.
Carmina Moliner


Lo dijo Walt Disney

 "… Y así después de esperar tanto, un día como cualquier otro decidí triunfar…

Decidí no esperar a las oportunidades sino yo mismo buscarlas.
Decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución.
Decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis.
Decidí ver cada noche como un misterio a resolver.
Decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz.
Aquel día descubrí que mi único rival no eran más que mis propias debilidades, y que en éstas, está la única y mejor forma de superarnos.
Aquel día dejé de temer a perder y empecé a temer a no ganar.
Descubrí que no era yo el mejor y que quizás nunca lo fui.
Me dejó de importar quién ganara o perdiera; ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer.
Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir.
Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener, es tener el derecho de llamar a alguien «Amigo».
Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento, «el amor es una filosofía de vida».
Aquel día dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente; aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás.
Aquel día decidí cambiar tantas cosas… Aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad.
Desde aquel día ya no duermo para descansar… ahora simplemente duermo para soñar.“

miércoles, 29 de julio de 2020

EL VALOR DE LA PALABRA DADA


De: http://www.visionycoaching.com

Siempre he sido un poco maniática en algunos temas como el de la puntualidad. No respetar la hora en la que se ha quedado lo considero una falta de respeto hacia la otra persona, una forma de jugar con su tiempo y de alguna manera con la organización de sus actividades y con su vida.
Esto que en ocasiones puede parecer tan trivial“total 10 minutos”… o “total en un viaje de casi cuatro horas, retrasarse una, o dos, o modificar totalmente la hora de llegada establecida siempre con una u otra excusa” constituye tan sólo la punta del iceberg del poco valor que damos a nuestra palabra y de lo poco que nos importan las personas implicadas. Es como un insulto sin palabras, rectifico, un intento de zaherir a los demás cuando lo que hace quien incumple es recibir un boomerang de la intención de su acción.
En mi formación como Coach, y en nuestros talleres y cursos en coaching e inteligencia emocional, hacemos un especial hincapié en el valor de la palabra. Consideramos la palabra dada como nuestra principal tarjeta de presentación. El valor que doy a mi palabra es mi identidad, define lo que soy, quien soy y como me relaciono con los demás. Define mi credibilidad, mi moralidad, establece si soy o no digno de confianza no sólo en lo personal sino en lo profesional. Mi palabra soy yo. Si algo puede establecer lo que valgo es la credibilidad en lo que digo, por las implicaciones que tiene. Incluso la credibilidad en lo que no comunico verbalmente pero transmito de manera no verbal.
Es cierto que actualmente el valor de la palabra dada está a la baja. Y no sólo de la palabra comprometida verbalmente, sino de la escrita y concertada en cualquiera de los medios de comunicación que nos permiten emitir nuestros mensajes sin tener siquiera que hablar con la otra persona.
Ya no se hace extraño el anular reuniones y conferencias mediante mensajes de e-mail o whatsap, a veces incluso con posterioridad a la hora en la que hipotéticamente deberían haber comenzado. Cada vez es más frecuente el incumplir los compromisos pactados de fechas en la elaboración de trabajos y proyectos conjuntos. De igual modo que la frase “¿dónde está eso escrito?” cuando reclamas una parte de un compromiso en una compra o servicio a alguien a quien suponías de confianza, es cada vez más habitual. Incluso aún sabiendo que se ha elegido como proveedor o patner entre varias ofertas por el valor que suponía la confianza existente.
Sin sonrojos de ningún tipo. Y, generalmente, con la palabra honestidad de manera permanente en la boca de quien tiende a incumplir su compromiso. Ya lo dice el refrán “dime de que presumes …”
A pesar de que la palabra empeñada cada vez es menos sinónimo de garantía debemos esforzarnos en dotar de valor a la nuestra, contribuir a otorgar de nuevo valor real a los conceptos de honestidad, compromiso, palabra otorgada. No ser solamente tópicos con los que nos expresamos de manera grandilocuente ni que añadimos como valores propios o de empresa. Es necesario generar un clima de confianza alrededor nuestro, y porque no, ser ejemplo.
Desde el tema personal y familiar, no prometiendo ni amenazando a los niños aquello que no vamos a cumplir, para no generar falsas expectativas y posteriores decepciones, ni temores infundados. Debemos contribuir a establecer un clima de confianza, para enseñar a aquellos para quienes somos ejemplo un comportamiento responsable y sincero. Será difícil el pedir a los niños y adolescentes sinceridad y compromiso, si están acostumbrados a que los adultos lo incumplamos de manera sistemática. Es cierto que en ocasiones no somos conscientes de lo que hacemos, prometemos ir al parque o de excursión o al cine, cuando sabemos que posiblemente no podamos hacerlo. Generamos una ilusión y motivamos a hacer algo con la promesa de una recompensa que no damos, no por mala fé, sino por imposibilidad de disponer de tiempo o medios.

Novelas y poesías para combatir la ansiedad y la depresión


De: https://lamenteesmaravillosa.com




El poder terapéutico de la literatura es asombroso. En aquellos momentos en los que nos invaden la tristeza, la ansiedad y la desazón, leer novelas y poesías puede ayudar a transformar nuestros sentimientos, emociones y pensamientos.
Gracias a las letras podemos llegar a comprender nuestro estado de ánimo y a mejorar nuestro comportamiento de manera profunda pues, en alguna forma, podemos encontrarnos en las hojas de una buena novela o de una preciosa poesía.
Nuestro cerebro tiene la capacidad de vivenciar lo que leemos y de empatizar con las palabras que nos ayudan a ponerle nombre y a expresar lo que acontece dentro de nosotros. Este hecho ha sido documentado de manera profusa desde la época dorada griega.
Libro sobre el cesped
Es curioso cómo Aristóteles ya daba cuenta de ello desde hace unos cuantos siglos cuando nos invitaba a realizar reflexiones sinceras y catárticas sobre aquello a lo que personas con el don de la escritura le ponían palabras. Asimismo, en 1904, Kafka hizo esta reflexión en su Carta a Oskar Pollak:
“Si el libro que leemos no nos despierta como un puño que nos golpeara en el cráneo, ¿para qué lo leemos? ¿Para que nos haga felices? Dios mío, también seríamos felices si no tuviéramos libros, y podríamos, si fuera necesario, escribir nosotros mismos los libros que nos hicieran felices.
Pero lo que debemos temer son esos libros que se precipitan sobre nosotros como la mala suerte y que nos perturban profundamente, como la muerte de alguien a quien amamos más que a nosotros mismos, como el suicidio. Un libro debe ser como un pico de hielo que rompa el mar congelado que tenemos dentro”.
hombre ante un libro gigante

La literatura, una dulce medicina que nos acerca a la “curación”

La literatura es una dulce medicina que nos acerca a la “curación”, pues muchas veces nos permite normalizar y validar cómo nos sentimos, así como razonar de manera correcta y saludable.
Encontrarnos con ejemplos que nos permitan desenquistar nuestro dolor es una bendición terapéutica profundamente coadyuvante en el proceso de mejora y de “curación emocional”. En parte porque nos educa y nos ayuda a comprender lo que nos sucede.
Es decir, nos da herramientas y recursos para estimular nuestra lucidez en momentos de bloqueo. Teniendo esto en cuenta, la asociación  The Reading Agency y la Society of Chief of Librarians se han encargado de seleccionar y recopilar las mejores novelas y poesías para combatir la ansiedad y la depresión.
Siluetas de las hojas de los libros
Os acercamos algunos de los elementos de ese listado que va desde el “Manual para sentirse bien” de David D. Burns, hasta “Breve historia del mundo” de Ernst H. Gombrich, pasando por otras obras de tipo humorístico como las del autor Bill Bryson.
  • Las aventuras de Tom Sawyer, de Mark Twain. La curiosidad y las ganas de aventura de esta novela promueven la exploración y las ganas de lograr a algo diferente en la vida.
  • El Principito, de Saint-Exupéry. Sea el momento que sea de nuestra vida, siempre podemos sacar excelentes enseñanzas de amor, amistad y vida interior.
  • Historia de un cuerpo, de Daniel Pennac. Esta novela habla del dolor, del miedo, de la muerte, de la enfermedad y de otros muchos sufrimientos con los que podemos identificarnos.
  • El mundo de Sofía, de Jostein Gaarder. Este precioso libro nos anima a seguir caminando e interesarnos por múltiples aspectos de nuestra vida interior.
  • De vidas ajenas, de Emmanuel Carrère.  Aquí se narran diversas historias que nos ayudan a comprender las distintas realidades con las que nos relacionamos, atendiendo al hecho de que cada persona tiene una historia que debe ser considerada.
  • El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl. Un clásico que te ayuda a reflexionar de manera profunda sobre tu vida y las dificultades con las que tienes que lidiar.
  • El patito feo, de Boris Cyrulnik. Una vida complicada no implica un hundimiento, siempre podemos salir adelante: esta es su enseñanza y el fiel principio que subyace a la resiliencia del ser humano.
  • La mujer que no quería amar, de Stephen Grosz. Aquí se narran historias de pacientes que han resuelto sus problemas.
  • Manual para sentirse bien, de David D. Burns. En este libro se nos presenta un tratamiento no farmacológico de la depresión.
  • Breve historia del mundo, de Ernst H. Gombrich. Una auténtica reflexión sobre el devenir de la historia y su imbricación en nuestras vidas.
  • No te rindas, de Mario Benedetti. Este poema promueve la fortaleza emocional que todos necesitamos en momentos de indefensión.
En conclusión, la literatura puede ser tremendamente transformadora. ¿Por qué? Porque a través de ella logramos ordenar el caos y el desorden interno que reina en nosotros tras los malos momentos o los sucesos traumáticos.
Por todas estas razones te recomiendo que no pierdas la información que te ofrezco en este artículo, pues una buena novela o una preciosa poesía te puede permitir reconocer, aliviar y curar con el tiempo el dolor emocional que en ciertos momentos te sumerge en un mar congelado.
libros

"¡Siempre Habrá Poesía!" por Adolfo Bécquer RIMA IV



No digáis que agotado su tesoro,

    De asuntos falta, enmudeció la lira:
Podrá no haber poetas; pero siempre
             Habrá poesía.
Mientras las ondas de la luz al beso
             Palpiten encendidas;
Mientras el sol las desgarradas nubes
             De fuego y oro vista;
Mientras el aire en su regazo lleve
             Perfumes y armonías,
Mientras haya en el mundo primavera,
             ¡Habrá poesía!
Mientras la ciencia a descubrir no alcance
             Las fuentes de la vida,
Y en el mar o en el cielo haya un abismo
             Que al cálculo resista;
Mientras la humanidad siempre avanzando
             No sepa a dó camina;
Mientras haya un misterio para el hombre,
             ¡Habrá poesía!
Mientras sintamos que se alegra el alma
             Sin que los labios rían;
Mientras se llora sin que el llanto acuda
             A nublar la pupila;
Mientras el corazón y la cabeza
             Batallando prosigan;
Mientras haya esperanzas y recuerdos,
             ¡Habrá poesía!
Mientras haya unos ojos que reflejen
             Los ojos que los miran;
Mientras responda el labio suspirando
             Al labio que suspira;
Mientras sentirse puedan en un beso
             Dos almas confundidas;
Mientras exista una mujer hermosa,
             ¡Habrá poesía!

jueves, 2 de julio de 2020

Una historia.... LEELO!! CON MUCHA "ATENCIÓN"...



En la Clínica de un famoso cirujano cardiólogo, entra la secretaria al consultorio de éste y le anuncia que un viejecito, muy pobre, deseaba consultarle, recomendado por un medico del hospital público.

El médico le dice que hablará con él una vez que haya atendido a todos los clientes con cita médica.

Después de dos horas de espera, el médico recibe al anciano y éste le explica la razón de su visita:
- 'El médico del hospital público me ha enviado a usted porque únicamente un medico de su prestigio podría solucionar mi problema cardíaco y, en su clínica poseen equipos suficientes como para llevar a cabo esta operación'.

El médico ve los estudios y coincide con el colega del hospital. Le pregunta al viejito con qué Compañía de Seguros se haría operar. Este le contesta.... 'Ahí está el problema Dr. Yo no tengo seguro social y tampoco dinero. Como verá, soy muy pobre y para peor, sin familia... Lo que pido, sé que es mucho, pero tal vez entre sus colegas y usted puedan ayudarme...'.

El médico no lo dejó terminar la frase. Estaba indignado con su colega del hospital. Lo envió de regreso con una nota explicándole que su 'Clínica era Privada y de mucho prestigio, por lo tanto no podía acceder a su pedido'. El había estudiado y trabajado duramente estos años para abrir su clínica y ganar el prestigio y los bienes que tenía.

Cuando el anciano se retiró. El médico se percató de que éste había olvidado un carpeta con unas poesías y una frase suelta que le llamó mucho la atención. La frase decía: 'El órgano que mejor habla es el corazón' y firmaba Hermógenes Fauvert. Esta frase le gustó mucho al médico, pero lo que más le gustó fue el nombre del autor de la frase, Hermógenes Fauvert.

Le hacía recordar su juventud, pues, en primaria, la maestra les leía sus hermosos cuentos infantiles. En la secundaria, la profesora de Literatura les enseñaba bellísimas poesías y fue con una de ellas que, al dedicarle a una de sus compañeras, se enamoró y esta fue su primera novia. 'Cómo olvidar todo eso si fue parte de lo mejor de su infancia'.

A la semana siguiente, al finalizar la jornada, la secretaria entró al consultorio con el periódico vespertino y compungida le dijo al médico, '¿Se ha enterado, doctor? Hoy han encontrado muerto a 'Hermógenes Fauvert' en un banco de la Plaza del Ayuntamiento, tenía 88 años el pobre'. El médico suspiró de pena y contestó:.'Hombres como él no deberían morir nunca. Que Dios lo tenga en Paz, me hubiera gustado conocerlo.... '

Pero, ¡cómo!..... ¿no lo recuerda?', le dice la secretaria y mostrándole la fotografía del periódico le dice: 'Era el pobre viejecito que vino la semana pasada a consultarle. Era un conocido escritor, solitario y bohemio. No tenía parientes y...'. El médico no la dejó terminar. Le pidió que se retirase y sentándose con los brazos cruzados en el escritorio, lloró.

Lloró como nunca lo había hecho, como el niño que llevaba escondido en su alma. Largo tiempo estuvo en el silencio de su consultorio. Luego, mientras secaba las lágrimas de su escritorio, sacó delicadamente la imagen de Cristo que estaba debajo del cristal y, después de besarla, la guardó en un cajón mientras decía 'Perdón Señor, no soy digno de Ti, no soy digno de que Me mires. Todo lo que tengo, Te lo debo. Me enviaste a un pobre y me habló con la voz del corazón. Yo lo escuché con el oído del egoísmo.... mi vergüenza es grande.... Perdóname Señor'.

Con el correr de los años, la 'Clínica Hermógenes Fauvert', como se denomina desde entonces, se hizo muy famosa. El médico habilitó un sector para la atención de los pacientes sin seguro médico y él personalmente practica las operaciones.

¡Cuántas veces nos habrá pasado lo mismo a nosotros! Nos han hablado con la voz del corazón y no hemos oído.... 

Piensa Diferente: ESCUCHAR A QUIÉN NOS HABLA CON EL CORAZÓN