martes, 9 de febrero de 2021
EL ELEFANTE ENCADENADO. Jorge Bucay
Cuando yo era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. Me llamaba especialmente la atención el elefante que, como más tarde supe, era también el animal preferido por otros niños. Durante la función, la enorme bestia hacía gala de un peso, un tamaño y una fuerza descomunales... Pero después de su actuación y hasta poco antes de volver al escenario, el elefante siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo conuna cadena que aprisionaba una de sus patas.
Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en el suelo. Y, aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su fuerza, podría liberarse con facilidad de la estaca y huir.
El misterio sigue pareciéndome evidente.
¿Qué lo sujeta entonces?
¿Por qué no huye?
Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los mayores. Pregunté entonces a un maestro, un padre o un tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado.
Hice entonces la pregunta obvia: «Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan?».
No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo, olvidé el misterio del elefante y la estaca, y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho esa pregunta alguna vez.
Hace algunos años, descubrí que, por suerte para mí, alguien había sido lo suficientemente sabio como para encontrar la respuesta:
El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.
Cerré los ojos e imaginé al indefenso elefante recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que, en aquel momento, el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y, a pesar de sus esfuerzos, no lo consiguió, porque aquella estaca era demasiado dura para él.
Imaginé que se dormía agotado y que al día siguiente lo volvía a intentar, y al otro día, y al otro... Hasta que, un día, un día terrible para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.
Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa porque, pobre, cree que no puede.
Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer.
Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo.
Jamás, jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza...
Todos somos un poco como el elefante del circo: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad. Vivimos pensando que «no podemos» hacer montones de cosas, simplemente porque una vez, hace tiempo, cuando éramos pequeños, lo intentamos y no lo conseguimos. Hicimos entonces lo mismo que el elefante, y grabamos en nuestra memoria este mensaje: No puedo, no puedo y nunca podré.
Hemos crecido llevando ese mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y por eso nunca más volvimos a intentar liberarnos de la estaca.
Cuando, a veces, sentimos los grilletes y hacemos sonar las cadenas, miramos de reojo la estaca y pensamos:
No puedo y nunca podré.
Ahora descubre tus estacas y descubre que puedes y que siempre podrás!!!.
30 Cosas que debes dejar de hacerte a ti mismo
(Sugerido por nuestra amiga Virginia desde París-Francia)Escrito por Cristian Illanes - weikap.com
Como Mary Robinson dijo una vez: “Nadie puede volver atrás y comenzar de nuevo, pero cualquiera puede comenzar hoy mismo y hacer un nuevo final.” Nada podría estar más cerca de la verdad. Pero antes de poder iniciar este proceso de transformación tienes que dejar de hacer las cosas que te han estado deteniendo.
Aquí tienes algunas ideas para comenzar: 1. Deja de gastar el tiempo con las personas equivocadas. - La vida es demasiado corta para pasar tiempo con personas que te quitan la felicidad. Si alguien te quiere en su vida, harán espacio para ti. No deberías tener que luchar por un lugar. Nunca, nunca insistas en alguien que constantemente pasa por alto tu valor. Y recuerda, no es la gente que está a tu lado en tu mejor momento, sino los que están a tu lado en tu peor momento, tus verdaderos amigos. Como dijo J.F. Kennedy: “El éxito tiene muchos padres, pero el fracaso es huérfano”. 2. Deja de huir de tus problemas. - Enfréntalos con la cabeza en alto. No, no será fácil. No hay persona en el mundo capaz de manejar a la perfección cada golpe que le arrojan. No se supone que somos capaces de resolver problemas al instante. Así no es como estamos hechos. De hecho, estamos hechos para enojarnos, ponernos tristes, sentir dolor, tropezar y caer. Porque ese es todo el propósito de la vida – enfrentar los problemas, aprender, adaptarse, y resolverlos en el transcurso del tiempo. Esto es lo que en última instancia, nos convierte en la persona que llegaremos a ser. 3. Deja de mentirte a ti mismo. – Puedes mentirle a cualquiera en el mundo, pero no puedes mentirte a ti mismo. Nuestras vidas mejoran solamente cuando tomamos las oportunidades, y la primera y más difícil oportunidad que podemos tomar es ser honestos con nosotros mismos. 4. Deja de poner tus propias necesidades en un segundo plano. – La cosa más dolora es perderte a ti mismo en el proceso de amar a alguien demasiado (tu pareja, tus padres, tus hijos, tus hermanos), y olvidar que también eres especial. Sí, ayuda a los demás, pero ayúdate a ti mismo también. Si alguna vez hubo un momento para seguir tu pasión y hacer algo que te importe a ti, ese momento es ahora. 5. Deja de intentar ser alguien que no eres. - Uno de los mayores desafíos en la vida es ser tú mismo en un mundo que está tratando de hacerte igual a todos. Siempre habrá alguien más guapa, siempre habrá alguien más inteligente, siempre habrá alguien más joven, pero nunca serán tú. No cambies para gustarle a la gente. Sé tú mismo y a las personas correctas les encantará el verdadero tú.
6. Deja de aferrarte al pasado. - No puedes comenzar el siguiente capítulo de tu vida si sigues releyendo el último. 7. Deja de tener miedo a cometer un error. - Hacer algo y hacerlo mal es por lo menos diez veces más productivo que hacer nada. Cada éxito tiene una estela de fracasos detrás de él, y cada fracaso está conduciendo hacia el éxito. Terminas lamentando las cosas que no hiciste mucho más que las cosas que hiciste. 8. Deja de reprenderte por los errores del pasado. - Se puede amar a la persona equivocada y llorar por las cosas equivocadas, pero no importa cómo las cosas van mal, una cosa es segura, los errores nos ayudan a encontrar a la persona y las cosas que son perfectas para nosotros. Todos cometemos errores, tenemos luchas, e incluso lamentamos las cosas en nuestro pasado. Pero tú no eres tus errores, no eres tus luchas, y estás aquí AHORA con el poder de dar forma a tu día y tu futuro. Cada cosa que ha ocurrido en tu vida te está preparando para un momento que está por venir. 9. Deja de intentar comprar la felicidad. - Muchas de las cosas que deseamos son caras. Pero la verdad es que las cosas que realmente nos satisfacen son totalmente gratis – el amor, la risa y el trabajo en nuestras pasiones. 10. Deja de mirar exclusivamente a los demás para ser feliz. - Si no estás feliz con lo que eres por dentro, tampoco serás feliz en una relación a largo plazo con nadie. Tienes que crear la estabilidad en tu propia vida antes de poder compartirla con alguien más. 11. Deja de ser inactivo. - No pienses demasiado o crearás un problema que ni siquiera estaba allí en primer lugar. Evalúa las situaciones y toma medidas decisivas. No puedes cambiar lo que te rehúsas a confrontar. Avanzar implica un riesgo. ¡Punto! No puedes llegar a la segunda base con el pie en la primera. 12. Deja de pensar que no estás listo. - Nadie se siente 100% listo cuando surge una oportunidad. Las oportunidades más grandes en la vida nos obligan a crecer más allá de nuestras zonas de confort, lo que significa que no nos sentiremos totalmente cómodos al principio. 13. Deja de involucrarte en relaciones por las razones equivocadas. - Las relaciones deben ser elegidas con prudencia. Es mejor estar solo que estar mal acompañado. No hay necesidad de precipitarse. Y esto se puede trasladar a todo tipo de relación, ya sea personal, laboral o profesional. Si hay algo que está destinado a ser, va a suceder – en el momento adecuado, con la persona adecuada, y por la mejor razón. Enamórate cuando estés listo, no cuando estés solo. 14. Deja de rechazar nuevas relaciones sólo porque las antiguas no funcionaban. - En la vida te darás cuenta de que hay un propósito para todos los que conoces. Algunos te pondrán a prueba, algunos te utilizarán y algunos te enseñarán. Pero lo más importante, algunos sacan lo mejor de ti. 15. Deja de intentar competir contra todos los demás. - No te preocupes por lo que otros hacen mejor que tú. Concéntrate en vencer tus propios records cada día. El éxito es una batalla entre tú y tú mismo solamente. 16. Deja de estar celoso de los demás. - Los celos son el arte de contar las bendiciones de otra persona en lugar de las tuyas propias. Pregúntate lo siguiente: “¿Qué es algo que yo tengo y que todos los demás quieren?” 17. Deja de quejarte y sentir lástima por ti mismo. – Las curvas de la vida existen por una razón – para cambiar tu trayectoria en una dirección que está destinada para ti. No puedes ver o entender todo lo que ocurre en un momento, y puede ser difícil. Sin embargo, reflexiona sobre las curvas negativas lanzadas sobre ti en el pasado. A menudo verás que con el tiempo te llevaron a un mejor lugar, persona, estado de ánimo o situación. Así que ¡sonríe! Que todos sepan que hoy eres mucho más fuerte que ayer, y lo serás. 18. Deja de guardar rencores. - No vivas tu vida con odio en tu corazón. Vas a terminar perjudicándote a ti mismo más que a la gente que odias. El perdón no está diciendo: “Lo que me hicieron está bien.”, está diciendo: “Yo no voy a dejar que lo que me hiciste arruine mi felicidad por siempre.” El perdón es la respuesta… deja ir, encuentra la paz, libérate a ti mismo. Y recuerda, el perdón no es sólo para otras personas, es para ti también. Si debes perdonarte a ti mismo, sigue adelante y trata de hacerlo mejor la próxima vez. 19. Deja de permitir que otros te bajen a su nivel. – Niégate a bajar tus estándares para dar cabida a aquellos que se niegan a elevar los suyos propios. 20. Deja de perder el tiempo explicando a los demás. - Tus amigos no lo necesitan y tus enemigos no van a creer de todos modos. Sólo haz lo que sabes en tu corazón que es correcto. 21. Deja de hacer las mismas cosas una y otra vez sin descanso. - El momento para tomar un profundo respiro es cuando no tienes tiempo para ello. Si sigues haciendo lo que estás haciendo, seguirás consiguiendo lo que estás recibiendo. A veces es necesario tomar distancia para ver las cosas con claridad. 22. Deja de pasar por alto la belleza de los pequeños momentos. - Disfruta de las pequeñas cosas, porque un día puedes mirar hacia atrás y descubrir que eran las cosas grandes. La mejor parte de tu vida serán los pequeños momentos, aquellos que pasas riendo con alguien que te importa. 23. Deja de intentar hacer las cosas a la perfección. - El mundo real no recompensa a los perfeccionistas, premia a las personas que logran terminar las cosas. 24. Deja de seguir el camino de menor resistencia. - La vida no es fácil, especialmente cuando se piensa en lograr algo que vale la pena. No tomes el camino más fácil. Haz algo extraordinario. 25. Deja de actuar como si todo está bien si no lo está. – Está bien desmoronarse por un rato. No siempre tienes que pretender ser fuerte, y no hay necesidad de demostrar constantemente que todo va bien. No debes preocuparte de lo que piensan los demás. Llora si es necesario – es saludable derramar tus lágrimas. Cuanto antes lo hagas, más pronto serás capaz de sonreír de nuevo. 26. Deja de culpar a otros por tus problemas. - La medida en que puedes alcanzar tus sueños depende de la medida en que tomas la responsabilidad de tu vida. Al culpar a otros de lo que está pasando, niegas tu responsabilidad – le das a otros poder sobre esa parte de tu vida. 27. Deja de intentar ser todo para todos. – Hacerlo así es imposible y al intentarlo sólo te quemarás. Sin embargo, hacer sonreír a una persona puede cambiar el mundo. Tal vez no a todo el mundo, pero sí su mundo. Así que afina tu objetivo. 28. Deja de preocuparte tanto. – Preocuparte no te liberará de las cargas de mañana, sino que te alejará de la alegría que tiene el día de hoy. Una forma de comprobar si hay algo sobre lo que vale la pena reflexionar es hacerte la siguiente pregunta: “¿Este asunto importará dentro de un año? ¿Tres años? ¿Cinco años?”. Si no, entonces no vale la pena preocuparse. 29. Deja de centrarse en lo que no quieres que suceda. - Concéntrate en lo que sí quieres que suceda. El pensamiento positivo está a la vanguardia de cada gran historia de éxito. Si te despiertas cada mañana con la idea de que algo maravilloso va a suceder en tu vida hoy, y prestas mucha atención, a menudo te darás cuenta de que tienes razón. 30. Deja de ser ingrato. - No importa cuán bien o mal lo pasas, despierta cada día agradecido por tu vida. Alguien más en algún lugar está luchando desesperadamente por los suyos. En lugar de pensar en lo que te estás perdiendo, trata de pensar en todo lo que tú tienes y que los demás se están perdiendo.
lunes, 8 de febrero de 2021
Violencia verbal, heridas invisibles Por: *Kary Galarza, Salud y Medicinas
Violencia verbal, heridas invisibles
Es como una paliza que no deja evidencias a la vista, y la víctima que la vive es perseguida con amenazas, injurias, calumnias, gritos, insultos, descalificaciones, desprecios, burlas, ironías, críticas permanentes y acciones para socavar su seguridad y autoestima. Estamos acostumbrados a pensar que violencia es algo que se refiere únicamente a los golpes, a las agresiones físicas. Sin embargo, dejamos de lado una forma mucho más directa y cotidiana que tiene que ver con nuestra manera de hablar. No sólo nos referimos a lo que decimos, sino a cómo y con qué intención lo hacemos.
“El abuso verbal puede ser directo o sutil, y los comentarios se pueden hacer de manera hostil, con enojo o, incluso, con una sonrisa. Debemos entender este punto, porque cuando nos abusan ‘cariñosamente’ nos duele, pero no sabemos bien por qué”, explica el Dr. Noel Arce Noriega, especialista en Psicología Clínica egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México, en el Distrito Federal.
Oculto, pero hiriente
De acuerdo con la estadounidense Patricia Evans, especialista en relaciones interpersonales y autora del libro El abuso verbal, este tipo de violencia se caracteriza por:
Finalmente, considere que una descarga diaria de palabras hirientes conduce a la depresión y, cuando ésta se agrava, puede derivar en el suicidio. Ponga un alto, analice su situación y resuélvala con ayuda de un especialista; tome en cuenta que el amor no es sinónimo de sufrimiento.
Por: *Kary Galarza, Salud y Medicinas
La palabra tiene poderoso efecto en la conducta, ya que influye sobre quien la pronuncia y afecta e involucra a quien la recibe, penetrando en sus emociones. Cuando en un diálogo de pareja predominan frases ofensivas, burlonas o humillantes, estamos frente a violencia verbal.
Es como una paliza que no deja evidencias a la vista, y la víctima que la vive es perseguida con amenazas, injurias, calumnias, gritos, insultos, descalificaciones, desprecios, burlas, ironías, críticas permanentes y acciones para socavar su seguridad y autoestima. Estamos acostumbrados a pensar que violencia es algo que se refiere únicamente a los golpes, a las agresiones físicas. Sin embargo, dejamos de lado una forma mucho más directa y cotidiana que tiene que ver con nuestra manera de hablar. No sólo nos referimos a lo que decimos, sino a cómo y con qué intención lo hacemos.
“El abuso verbal puede ser directo o sutil, y los comentarios se pueden hacer de manera hostil, con enojo o, incluso, con una sonrisa. Debemos entender este punto, porque cuando nos abusan ‘cariñosamente’ nos duele, pero no sabemos bien por qué”, explica el Dr. Noel Arce Noriega, especialista en Psicología Clínica egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México, en el Distrito Federal.
Oculto, pero hiriente
La violencia verbal es más difícil de percibir porque no deja cicatrices físicas, amén de que suele efectuarse en privado. Con frecuencia, la víctima es mujer y el perpetrador del abuso es varón, cuyo objetivo es hacer que la otra persona se sienta humillada, equivocada o mal, mientras que él se siente mejor.
De acuerdo con la estadounidense Patricia Evans, especialista en relaciones interpersonales y autora del libro El abuso verbal, este tipo de violencia se caracteriza por:
- Atacar la naturaleza y las capacidades de la pareja, lo que ocasiona que con el paso del tiempo, la persona agredida comience a creer que hay algo malo con ella o sus capacidades.
- Ser abierto (mediante insultos y arranques de ira) o encubierto (a través de comentarios sutiles, con un efecto similar a un “lavado de cerebro”). El primero suele incluir reproches y acusaciones, en tanto el segundo es agresión oculta para ejercer control sin que la pareja se dé cuenta.
- Ser manipulador, pues pueden hacerse comentarios despectivos en forma sincera e interesada.
- Ser imprevisible, lo que ocasiona que la pareja quede aturdida, atónita y desestabilizada por el sarcasmo, frase hiriente, desprecio o comentario injurioso.
- Expresar doble mensaje, ya que existe incongruencia entre la manera en que habla el abusador y sus verdaderos sentimientos. Por ejemplo, puede sonar muy sincero y honesto mientras está diciendo a su contraparte lo que tiene de malo.
- Aumentar en intensidad, frecuencia y variedad: la violencia inicia con frases despectivas, disfrazadas de chistes, y puede escalar hacia el abuso físico, comenzando con empujones “accidentales”.Categorías
- Retener. Si una pareja retiene información y sentimientos, entonces el vínculo matrimonial se debilita. El abusador que se rehúsa a escuchar a su pareja le niega la experiencia y la deja aislada.•Rebatir. Quien ejerce la violencia verbal ve a su pareja como adversario, por lo que con frecuencia se le corrige en todo lo que dice y hace.
- Rebajar. Puede ser una forma sumamente insidiosa de abuso verbal, porque niega y distorsiona la percepción real de la pareja del abuso, lo cual es sumamente destructivo. A veces va disfrazada con humor, pero su efecto humillante hiere a la persona.
- Bloquear y desviar. El abusador verbal rechaza todo tipo de comunicación, dictamina lo que puede ser discutido o retiene información. Puede impedir toda posibilidad de resolver conflictos mediante el aislamiento y el desvío.
- Acusar y culpar. Se le responsabiliza a la pareja de hacer algo malo o alguna violación de los acuerdos básicos de la relación.
- Juzgar y criticar. El agresor juzga a su pareja y luego expresa su juicio en una forma crítica. Si ella objeta, puede decirle que simplemente está señalando algo para ayudarle, aunque en realidad la está descalificando.
- Trivializar. Es un intento por tomar algo que se ha dicho o hecho y convertirlo en insignificante. Cuando se hace esto en forma franca y sincera, puede ser difícil de detectar. A menudo, la pareja queda confundida y cree que no ha explicado eficazmente a su compañero la importancia de algunas cosas para ella.
- Socavar. Se retiene el apoyo emocional y erosiona la confianza y determinación. A menudo se aplasta una idea o sugerencia con un único comentario.•Amenazar. Se manipula a la pareja haciendo que surjan en ella sus mayores temores.
- Ordenar. Niega la igualdad y la autonomía de la contraparte, tratándole como esclava o subordinada.¿Qué hacer?“Es fundamental que la pareja reconozca las características de la violencia verbal, pues cuando hay abuso de este tipo en una relación, por lo general se trata de un problema mutuo, no sólo de una de las partes”, enfatiza el terapeuta.
Finalmente, considere que una descarga diaria de palabras hirientes conduce a la depresión y, cuando ésta se agrava, puede derivar en el suicidio. Ponga un alto, analice su situación y resuélvala con ayuda de un especialista; tome en cuenta que el amor no es sinónimo de sufrimiento.
http://www.saludymedicinas.com.mx/nota.asp?id=2863&IDC=7&ids=2
UN CUENTO: “El país de las cucharas largas” Jorge Bucay
Este pequeño país consta sólo de dos habitaciones llamadas NEGRA Y BLANCA. Para recorrerlo, debe avanzar por el pasillo hasta que este se divide y doblar a la derecha si quiere visitar la habitación NEGRA, o a la izquierda si lo que quiere es visitar la habitación BLANCA.
El hombre avanzó por el pasillo y el azar lo hizo doblar primero a la derecha. Un nuevo corredor de unos cincuenta metros terminaba en una puerta enorme. Desde los primeros pasos por el pasillo empezó a escuchar los “aysss” y quejidos que venían de la habitación negra.
Por un momento las exclamaciones de dolor y sufrimiento lo hicieron dudar, pero siguió adelante. Llegó a la puerta, la abrió y entró. Sentados alrededor de una mesa enorme, había cientos de personas, en el centro de la mesa estaban los manjares más exquisitos que cualquiera podría imaginar y aunque todos tenían una cuchara con la cual alcanzaban el plato central… se estaban muriendo de hambre. El motivo era que las cucharas tenían el doble del largo de su brazo y estaban fijadas en sus manos. De ese modo todos podían servirse, pero nadie podía llevarse el alimento a la boca.
La situación era tan desesperante y los gritos tan desgarradores, que el hombre dio media vuelta y salió casi huyendo del salón. Volvió al hall central y tomó el pasillo de la izquierda, que iba hacia la habitación blanca. Un corredor igual al otro terminaba en una puerta similar, la única diferencia era que, en el camino, había quejidos ni lamentos. Al llegar a la puerta, el explorador giró el picaporte y entro en el cuarto. Cientos de personas estaban también sentados en una mesa igual a la de la habitación negra. También en el centro había manjares exquisitos. También cada persona tenía una larga cuchara fijada a su mano… pero nadie se quejaba ni lamentaba. Nadie estaba muriendo de hambre, porque todos se daban de comer unos a otros.
¿Quién eres tú?
¡Sí! ¿Quién eres tú?
¿Estas preparado para tener por un momento la experiencia de
simplemente ser? ¿Sin ningún esfuerzo, sin agarrarlo y sin soltarlo,
sin hacer nada? ¿Simplemente siendo lo que tú eres, sin saber qué es?
¿En completa observación de ti mismo? El momento perfecto por el que
estas esperando no existe, porque el momento perfecto es ahora.
La mente rechaza este momento, la mente rechaza todo tipo de cosas
posibles; rechaza el dolor, la rabia, el miedo y cualquier cosa que no
quiera. ¿Qué tal si te encuentras con todo esto ¿ahora?
¿Si, simplemente dejas que la tensión necesaria para evitar algo, se
vaya?
Entonces te podrías dar cuenta: que el dolor viene y se va, y tú estas
siempre ahí. Los sentimientos vienen, los sentimientos se van. Ellos
pasan, pero tu te quedas. ¿Eres un pensamiento? ¡No puedes ser un
pensamiento porque los pensamientos no están siempre ahí! ¿Qué es lo
que está siempre ahí? Lleva tu atención a lo que está siempre ahí.
Tú eres Uno con el dolor, pero tú no toques el dolor, no te
involucres. ¡Así como el cielo es uno con las nubes, pero las nubes no
tocan el cielo! No entiendes esto porque la mente no es capaz de
entenderlo. Las emociones pasan, los pensamientos pasan, las
sensaciones… simplemente pasan, como las nubes, como los cambios de
tiempo pasan.
¡En el momento en que te sientes interesado por algún clima en
concreto, te engancha el sufrimiento!
Aparece la tristeza, y de repente la mente aparece y dice: ¡Oh Dios
mío¡……… no quiero……….. no puedo……….. esto no tendría que ser………….o te
cuenta alguna otra historia: Los archivos de la mente son inagotables.
Mientras que estés interesado en el clima, estás interesado en el sufrimiento.
¡Cualquiera que sea la historia!. No te involucres con el clima. Los
fenómenos vienen y se van, y en el próximo momento el clima ha
cambiado ya. Cuando lo dejas que pase, cuando no lo intentas agarrar,
cuando no te involucras, ya no eres tú el que cuenta las historias,
sino que es la Vida la que cuenta las historias. Ya no se trata de ti,
ya no es personal, sino impersonal, contado por la Vida misma. Y
entonces, es realmente bello escuchar las historias, leer las
historias, seguir las historias.
¡Interésate en el cielo! El cielo es lo que tú eres. El cielo está
aquí ahora. Las nubes están en el cielo. Simplemente relájate.
Simplemente permítelo. Y estate quieto. En la quietud de tu ser, en un
estado de vigilancia relajada te das cuenta de quién eres. ¿ Estás
preparado? ¿Estas preparado para dejar el cuerpo? ¿ Estás preparado
para dejar la mente?.¡ Entonces ha llegado el momento de morir! ¿ Que
es lo que tu quieres continuar buscando o encontrar en el futuro,
cuando puedes estar preparado ahora para morir, y dejar que todo
muera?.
Deja que la tormenta se calme. Deja que el cuerpo se calme……. La
apertura está aquí, la conciencia está aquí, simplemente espera a que
tú aceptes el regalo. Tú estás aquí, y te involucras en este momento
presente. Y entonces, todo pierde la importancia que tiene.
El tiempo pierde su realidad, el pensamiento pierde su sustancia, el
pensamiento “yo” desaparece. Y te das cuenta: El mundo está vacío, el
cuerpo está vacío, y todo cae dentro de ese vacío. Este vacío es la
liberación de la carga de millones de años de evolución, de historia.
Tú eres sin historia, tú eres sin pasado, tú eres sin futuro, tú eres
sin pensamiento. Penetras más y más profundo en total rendición. Y de
este vacío, en este vacío, el amor aparece ( se abre) en el silencio,
el amor de la conciencia en sí misma.
Tú eres eso de donde el fenómeno sale. El fenómeno sale de dentro de
ti. Tú eres eso que no cambia. Tú eres eso que se queda. Tú eres eso
que se da cuenta de ello.
Tú eres eso que penetra el fenómeno. La conciencia penetra todos los
fenómenos. No hay nada que no sea penetrado por la conciencia. Y la
conciencia está ahora y es completa.
¡Soy lo mismo que tu! ¡Nada te quita de ver eso! Tú te das cuenta de
ti mismo y tú estas contigo. Añoras este encuentro contigo. La
realización del hombre es la humanidad, la humanidad que se da cuenta
de la eternidad del Ser.
Tu eres lo que eres. Eso es todo. Y esto es por encima de todo.
lunes, 25 de enero de 2021
Por qué debemos acercar la poesía a la infancia
Familias y escuelas deben animar a los jóvenes lectores a leer poesía por placer pero también porque es un género ideal para despertar la imaginación y el amor por los libros.
Por Diana Oliver
La poesía es un género valioso. Y lo es desde la infancia porque su musicalidad y estética atrae a niños y niñas, lo que puede ser una puerta de entrada ideal para despertar el amor por los libros. Expertas en literatura infantil y juvenil apuntan que somos más los adultos –sus mediadores de lectura– quienes nos mostramos reticentes a ofrecer este tipo de lecturas. Quizá lo somos porque damos por hecho que no les va a interesar. Quizá porque preferimos textos fáciles de leer, “útiles”. Sin embargo, la poesía merece un lugar en las estanterías infantiles y en las actividades literarias. Porque la poesía potencia la imaginación, inspira otras historias, anima a la creación propia, nos hace pensar, sentir, nos ofrece refugio, y todo a través del ritmo, las estructuras sencillas, la belleza de las palabras.
Elegir libros de poesía: un trabajo delicado
Cuenta Mar Benegas (marbenegas.es), escritora y poeta, especialista en Literatura Infantil y Juvenil y Poesía Infantil, que hay una gran falta de bagaje lector, por parte de los adultos, en cuanto a poesía se refiere. “Como la mayoría de personas adultas no lee poesía, o no sabe cómo acercarla a la infancia, no lo hace y así se crea una bola cada vez más grande y difícil de romper. Entonces llega esa cultura del instante, superficial y de mercadeo, donde ya no importa la poesía en sí misma y no se buscan lectores, sino seguidores”, lamenta Benegas.
Además de esa ausencia de bagaje lector, muchos adultos considera que la poesía es un género complejo para los primeros lectores (entre 4 y 6 años) porque todavía no dominan la lectura. Esto conduce a que muchos de los títulos que encontramos en las librerías contengan textos simplistas, que subestiman la capacidad de niños y niñas. Así lo recoge Daiane Assunção Reis en un interesante texto para el Instituto Cervantes en el que expone cómo los textos poéticos más largos y con un vocabulario más complejo son igualmente válidos. Aunque la autora se refiere al contexto brasileño, y al aprendizaje del español, su planteamiento es perfectamente válido para el contexto actual en España.
Mar Benegas cree que es evidente que hay libros de poesía de buena calidad, afortunadamente, pero también considera que hay que hacer trabajo de minería para encontrarlos. “Si nos fijamos en la proporción cantidad – calidad, prima la venta fácil, los libros receta, los ripios… Y aún así, la producción de libros de poesía infantil es algo residual”. Apunta la experta también que luego, que es casi más difícil, “hay que ponerlo a disposición de la infancia, y saber cómo hacerlo”. Es decir, hay que encontrar el libro y, después, hay que saber cómo hacerlo llegar: importa cómo lo leemos, cuándo, qué interés le ponemos, qué emoción nos produce hacerlo. Y esto, que es tan importante en el caso de un género como la poesía, también lo es para cualquier propuesta literaria que pueda hacer un mediador. “Si las personas adultas, las mediadoras, no tienen recursos ni herramientas para acercar la poesía a la infancia termina siendo una carencia que nos deja el alma raquítica y desnutrida, porque hay mil formas de leer poesía y todas son necesarias. La poesía no solamente está en los libros.”, sostiene Benegas.
La escuela también debe acercar la poesía a la infancia
“Es enorme la desconexión que se produce en las casas y en las escuelas de la poesía a pesar de que a la infancia le gusta la poesía, la adora”. Lo dice Mar Benegas que desde su experiencia directa asegura que nunca ha encontrado a un niño o una niña a la que no le guste la poesía. En el caso de las escuelas, además de que muchas veces influye la ausencia de una buena selección de propuestas, está el concepto de obligatoriedad. “La poesía siempre está en una situación precaria, es trinchera, resistencia y necesidad de humanizar los espacios educativos. Cuando volvemos sobre algo que es lúdico, abstracto y transformador, como es el lenguaje poético, pero solamente a partir de la carga de la obligación, con ese imperativo de desmenuzarlo, analizarlo y vomitarlo en un trabajo o examen la experiencia poética se convierte en algo negativo”, explica la experta en literatura infantil.
El cumplimiento de un currículum a veces farragoso tampoco se lo pone fácil. “Confundimos información con conocimiento. Se prioriza, en general, el contenido curricular, las materias, por la parte más humana: compartir lectura en voz alta, hablar de un texto, de un poema, de un poeta, de qué es la poesía… Ponemos por delante el concepto antes que algo que suponga una experiencia significativa y emocionante. Buscamos la definición de la práctica (emocional, emociones) y con eso nos quedamos”, señala Mar Benegas quien afirma que la poesía, dada la situación actual, es un acto de resistencia. “La lectura de poesía está, como siempre, en la cuerda floja, a punto de caer para siempre”. Ojalá no caiga y sigamos ofreciendo una variedad más amplia de formatos literarios.
DESPUÉS DE ALGUNOS DÍAS ENTENDÍ...
"Un día, la vida me golpeó tan fuerte que me enseñó a resistir.
Un día, me mintieron de tal forma que me dolió y entonces aprendí a ir siempre de frente con la verdad.
Un día, me falló quien menos imaginaba y entendí que las palabras hay que cumplirlas y de los actos, hacerse cargo.
Además, un día lastimé a alguien y fue ahí cuando aprendí a pedir perdón.
Un día lo viví triste y cuando llegó la noche me di cuenta que es mucho más mejor sonreír que llorar.
Otro día, perdí mi tiempo con cosas que no valían la pena y noté que la vida pasa demasiado rápido para perdérsela esperando algo que nunca va a pasar.
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