lunes, 8 de febrero de 2021
UN CUENTO: “El país de las cucharas largas” Jorge Bucay
Este pequeño país consta sólo de dos habitaciones llamadas NEGRA Y BLANCA. Para recorrerlo, debe avanzar por el pasillo hasta que este se divide y doblar a la derecha si quiere visitar la habitación NEGRA, o a la izquierda si lo que quiere es visitar la habitación BLANCA.
El hombre avanzó por el pasillo y el azar lo hizo doblar primero a la derecha. Un nuevo corredor de unos cincuenta metros terminaba en una puerta enorme. Desde los primeros pasos por el pasillo empezó a escuchar los “aysss” y quejidos que venían de la habitación negra.
Por un momento las exclamaciones de dolor y sufrimiento lo hicieron dudar, pero siguió adelante. Llegó a la puerta, la abrió y entró. Sentados alrededor de una mesa enorme, había cientos de personas, en el centro de la mesa estaban los manjares más exquisitos que cualquiera podría imaginar y aunque todos tenían una cuchara con la cual alcanzaban el plato central… se estaban muriendo de hambre. El motivo era que las cucharas tenían el doble del largo de su brazo y estaban fijadas en sus manos. De ese modo todos podían servirse, pero nadie podía llevarse el alimento a la boca.
La situación era tan desesperante y los gritos tan desgarradores, que el hombre dio media vuelta y salió casi huyendo del salón. Volvió al hall central y tomó el pasillo de la izquierda, que iba hacia la habitación blanca. Un corredor igual al otro terminaba en una puerta similar, la única diferencia era que, en el camino, había quejidos ni lamentos. Al llegar a la puerta, el explorador giró el picaporte y entro en el cuarto. Cientos de personas estaban también sentados en una mesa igual a la de la habitación negra. También en el centro había manjares exquisitos. También cada persona tenía una larga cuchara fijada a su mano… pero nadie se quejaba ni lamentaba. Nadie estaba muriendo de hambre, porque todos se daban de comer unos a otros.
¿Quién eres tú?
¡Sí! ¿Quién eres tú?
¿Estas preparado para tener por un momento la experiencia de
simplemente ser? ¿Sin ningún esfuerzo, sin agarrarlo y sin soltarlo,
sin hacer nada? ¿Simplemente siendo lo que tú eres, sin saber qué es?
¿En completa observación de ti mismo? El momento perfecto por el que
estas esperando no existe, porque el momento perfecto es ahora.
La mente rechaza este momento, la mente rechaza todo tipo de cosas
posibles; rechaza el dolor, la rabia, el miedo y cualquier cosa que no
quiera. ¿Qué tal si te encuentras con todo esto ¿ahora?
¿Si, simplemente dejas que la tensión necesaria para evitar algo, se
vaya?
Entonces te podrías dar cuenta: que el dolor viene y se va, y tú estas
siempre ahí. Los sentimientos vienen, los sentimientos se van. Ellos
pasan, pero tu te quedas. ¿Eres un pensamiento? ¡No puedes ser un
pensamiento porque los pensamientos no están siempre ahí! ¿Qué es lo
que está siempre ahí? Lleva tu atención a lo que está siempre ahí.
Tú eres Uno con el dolor, pero tú no toques el dolor, no te
involucres. ¡Así como el cielo es uno con las nubes, pero las nubes no
tocan el cielo! No entiendes esto porque la mente no es capaz de
entenderlo. Las emociones pasan, los pensamientos pasan, las
sensaciones… simplemente pasan, como las nubes, como los cambios de
tiempo pasan.
¡En el momento en que te sientes interesado por algún clima en
concreto, te engancha el sufrimiento!
Aparece la tristeza, y de repente la mente aparece y dice: ¡Oh Dios
mío¡……… no quiero……….. no puedo……….. esto no tendría que ser………….o te
cuenta alguna otra historia: Los archivos de la mente son inagotables.
Mientras que estés interesado en el clima, estás interesado en el sufrimiento.
¡Cualquiera que sea la historia!. No te involucres con el clima. Los
fenómenos vienen y se van, y en el próximo momento el clima ha
cambiado ya. Cuando lo dejas que pase, cuando no lo intentas agarrar,
cuando no te involucras, ya no eres tú el que cuenta las historias,
sino que es la Vida la que cuenta las historias. Ya no se trata de ti,
ya no es personal, sino impersonal, contado por la Vida misma. Y
entonces, es realmente bello escuchar las historias, leer las
historias, seguir las historias.
¡Interésate en el cielo! El cielo es lo que tú eres. El cielo está
aquí ahora. Las nubes están en el cielo. Simplemente relájate.
Simplemente permítelo. Y estate quieto. En la quietud de tu ser, en un
estado de vigilancia relajada te das cuenta de quién eres. ¿ Estás
preparado? ¿Estas preparado para dejar el cuerpo? ¿ Estás preparado
para dejar la mente?.¡ Entonces ha llegado el momento de morir! ¿ Que
es lo que tu quieres continuar buscando o encontrar en el futuro,
cuando puedes estar preparado ahora para morir, y dejar que todo
muera?.
Deja que la tormenta se calme. Deja que el cuerpo se calme……. La
apertura está aquí, la conciencia está aquí, simplemente espera a que
tú aceptes el regalo. Tú estás aquí, y te involucras en este momento
presente. Y entonces, todo pierde la importancia que tiene.
El tiempo pierde su realidad, el pensamiento pierde su sustancia, el
pensamiento “yo” desaparece. Y te das cuenta: El mundo está vacío, el
cuerpo está vacío, y todo cae dentro de ese vacío. Este vacío es la
liberación de la carga de millones de años de evolución, de historia.
Tú eres sin historia, tú eres sin pasado, tú eres sin futuro, tú eres
sin pensamiento. Penetras más y más profundo en total rendición. Y de
este vacío, en este vacío, el amor aparece ( se abre) en el silencio,
el amor de la conciencia en sí misma.
Tú eres eso de donde el fenómeno sale. El fenómeno sale de dentro de
ti. Tú eres eso que no cambia. Tú eres eso que se queda. Tú eres eso
que se da cuenta de ello.
Tú eres eso que penetra el fenómeno. La conciencia penetra todos los
fenómenos. No hay nada que no sea penetrado por la conciencia. Y la
conciencia está ahora y es completa.
¡Soy lo mismo que tu! ¡Nada te quita de ver eso! Tú te das cuenta de
ti mismo y tú estas contigo. Añoras este encuentro contigo. La
realización del hombre es la humanidad, la humanidad que se da cuenta
de la eternidad del Ser.
Tu eres lo que eres. Eso es todo. Y esto es por encima de todo.
lunes, 25 de enero de 2021
Por qué debemos acercar la poesía a la infancia
Familias y escuelas deben animar a los jóvenes lectores a leer poesía por placer pero también porque es un género ideal para despertar la imaginación y el amor por los libros.
Por Diana Oliver
La poesía es un género valioso. Y lo es desde la infancia porque su musicalidad y estética atrae a niños y niñas, lo que puede ser una puerta de entrada ideal para despertar el amor por los libros. Expertas en literatura infantil y juvenil apuntan que somos más los adultos –sus mediadores de lectura– quienes nos mostramos reticentes a ofrecer este tipo de lecturas. Quizá lo somos porque damos por hecho que no les va a interesar. Quizá porque preferimos textos fáciles de leer, “útiles”. Sin embargo, la poesía merece un lugar en las estanterías infantiles y en las actividades literarias. Porque la poesía potencia la imaginación, inspira otras historias, anima a la creación propia, nos hace pensar, sentir, nos ofrece refugio, y todo a través del ritmo, las estructuras sencillas, la belleza de las palabras.
Elegir libros de poesía: un trabajo delicado
Cuenta Mar Benegas (marbenegas.es), escritora y poeta, especialista en Literatura Infantil y Juvenil y Poesía Infantil, que hay una gran falta de bagaje lector, por parte de los adultos, en cuanto a poesía se refiere. “Como la mayoría de personas adultas no lee poesía, o no sabe cómo acercarla a la infancia, no lo hace y así se crea una bola cada vez más grande y difícil de romper. Entonces llega esa cultura del instante, superficial y de mercadeo, donde ya no importa la poesía en sí misma y no se buscan lectores, sino seguidores”, lamenta Benegas.
Además de esa ausencia de bagaje lector, muchos adultos considera que la poesía es un género complejo para los primeros lectores (entre 4 y 6 años) porque todavía no dominan la lectura. Esto conduce a que muchos de los títulos que encontramos en las librerías contengan textos simplistas, que subestiman la capacidad de niños y niñas. Así lo recoge Daiane Assunção Reis en un interesante texto para el Instituto Cervantes en el que expone cómo los textos poéticos más largos y con un vocabulario más complejo son igualmente válidos. Aunque la autora se refiere al contexto brasileño, y al aprendizaje del español, su planteamiento es perfectamente válido para el contexto actual en España.
Mar Benegas cree que es evidente que hay libros de poesía de buena calidad, afortunadamente, pero también considera que hay que hacer trabajo de minería para encontrarlos. “Si nos fijamos en la proporción cantidad – calidad, prima la venta fácil, los libros receta, los ripios… Y aún así, la producción de libros de poesía infantil es algo residual”. Apunta la experta también que luego, que es casi más difícil, “hay que ponerlo a disposición de la infancia, y saber cómo hacerlo”. Es decir, hay que encontrar el libro y, después, hay que saber cómo hacerlo llegar: importa cómo lo leemos, cuándo, qué interés le ponemos, qué emoción nos produce hacerlo. Y esto, que es tan importante en el caso de un género como la poesía, también lo es para cualquier propuesta literaria que pueda hacer un mediador. “Si las personas adultas, las mediadoras, no tienen recursos ni herramientas para acercar la poesía a la infancia termina siendo una carencia que nos deja el alma raquítica y desnutrida, porque hay mil formas de leer poesía y todas son necesarias. La poesía no solamente está en los libros.”, sostiene Benegas.
La escuela también debe acercar la poesía a la infancia
“Es enorme la desconexión que se produce en las casas y en las escuelas de la poesía a pesar de que a la infancia le gusta la poesía, la adora”. Lo dice Mar Benegas que desde su experiencia directa asegura que nunca ha encontrado a un niño o una niña a la que no le guste la poesía. En el caso de las escuelas, además de que muchas veces influye la ausencia de una buena selección de propuestas, está el concepto de obligatoriedad. “La poesía siempre está en una situación precaria, es trinchera, resistencia y necesidad de humanizar los espacios educativos. Cuando volvemos sobre algo que es lúdico, abstracto y transformador, como es el lenguaje poético, pero solamente a partir de la carga de la obligación, con ese imperativo de desmenuzarlo, analizarlo y vomitarlo en un trabajo o examen la experiencia poética se convierte en algo negativo”, explica la experta en literatura infantil.
El cumplimiento de un currículum a veces farragoso tampoco se lo pone fácil. “Confundimos información con conocimiento. Se prioriza, en general, el contenido curricular, las materias, por la parte más humana: compartir lectura en voz alta, hablar de un texto, de un poema, de un poeta, de qué es la poesía… Ponemos por delante el concepto antes que algo que suponga una experiencia significativa y emocionante. Buscamos la definición de la práctica (emocional, emociones) y con eso nos quedamos”, señala Mar Benegas quien afirma que la poesía, dada la situación actual, es un acto de resistencia. “La lectura de poesía está, como siempre, en la cuerda floja, a punto de caer para siempre”. Ojalá no caiga y sigamos ofreciendo una variedad más amplia de formatos literarios.
DESPUÉS DE ALGUNOS DÍAS ENTENDÍ...
"Un día, la vida me golpeó tan fuerte que me enseñó a resistir.
Un día, me mintieron de tal forma que me dolió y entonces aprendí a ir siempre de frente con la verdad.
Un día, me falló quien menos imaginaba y entendí que las palabras hay que cumplirlas y de los actos, hacerse cargo.
Además, un día lastimé a alguien y fue ahí cuando aprendí a pedir perdón.
Un día lo viví triste y cuando llegó la noche me di cuenta que es mucho más mejor sonreír que llorar.
Otro día, perdí mi tiempo con cosas que no valían la pena y noté que la vida pasa demasiado rápido para perdérsela esperando algo que nunca va a pasar.
EL VALOR DE LA PALABRA DADA
"Siempre he sido un poco maniática en algunos temas como el de la puntualidad. No respetar la hora en la que se ha quedado lo considero una falta de respeto hacia la otra persona, una forma de jugar con su tiempo y de alguna manera con la organización de sus actividades y con su vida.
Esto que en ocasiones puede parecer tan trivial“total 10 minutos”… o “total en un viaje de casi cuatro horas, retrasarse una, o dos, o modificar totalmente la hora de llegada establecida siempre con una u otra excusa” constituye tan sólo la punta del iceberg del poco valor que damos a nuestra palabra y de lo poco que nos importan las personas implicadas. Es como un insulto sin palabras, rectifico, un intento de zaherir a los demás cuando lo que hace quien incumple es recibir un boomerang de la intención de su acción.
En mi formación como Coach, y en nuestros talleres y cursos en coaching e inteligencia emocional, hacemos un especial hincapié en el valor de la palabra. Consideramos la palabra dada como nuestra principal tarjeta de presentación. El valor que doy a mi palabra es mi identidad, define lo que soy, quien soy y como me relaciono con los demás. Define mi credibilidad, mi moralidad, establece si soy o no digno de confianza no sólo en lo personal sino en lo profesional. Mi palabra soy yo. Si algo puede establecer lo que valgo es la credibilidad en lo que digo, por las implicaciones que tiene. Incluso la credibilidad en lo que no comunico verbalmente pero transmito de manera no verbal.
Es cierto que actualmente el valor de la palabra dada está a la baja. Y no sólo de la palabra comprometida verbalmente, sino de la escrita y concertada en cualquiera de los medios de comunicación que nos permiten emitir nuestros mensajes sin tener siquiera que hablar con la otra persona.
Ya no se hace extraño el anular reuniones y conferencias mediante mensajes de e-mail o whatsap, a veces incluso con posterioridad a la hora en la que hipotéticamente deberían haber comenzado. Cada vez es más frecuente el incumplir los compromisos pactados de fechas en la elaboración de trabajos y proyectos conjuntos. De igual modo que la frase “¿dónde está eso escrito?” cuando reclamas una parte de un compromiso en una compra o servicio a alguien a quien suponías de confianza, es cada vez más habitual.
Incluso aún sabiendo que se ha elegido como proveedor o patner entre varias ofertas por el valor que suponía la confianza existente.
Sin sonrojos de ningún tipo. Y, generalmente, con la palabra honestidad de manera permanente en la boca de quien tiende a incumplir su compromiso. Ya lo dice el refrán “dime de que presumes …”
A pesar de que la palabra empeñada cada vez es menos sinónimo de garantía debemos esforzarnos en dotar de valor a la nuestra, contribuir a otorgar de nuevo valor real a los conceptos de honestidad, compromiso, palabra otorgada. No ser solamente tópicos con los que nos expresamos de manera grandilocuente ni que añadimos como valores propios o de empresa. Es necesario generar un clima de confianza alrededor nuestro, y porque no, ser ejemplo.
Desde el tema personal y familiar, no prometiendo ni amenazando a los niños aquello que no vamos a cumplir, para no generar falsas expectativas y posteriores decepciones, ni temores infundados. Debemos contribuir a establecer un clima de confianza, para enseñar a aquellos para quienes somos ejemplo un comportamiento responsable y sincero. Será difícil el pedir a los niños y adolescentes sinceridad y compromiso, si están acostumbrados a que los adultos lo incumplamos de manera sistemática. Es cierto que en ocasiones no somos conscientes de lo que hacemos, prometemos ir al parque o de excursión o al cine, cuando sabemos que posiblemente no podamos hacerlo. Generamos una ilusión y motivamos a hacer algo con la promesa de una recompensa que no damos, no por mala fé, sino por imposibilidad de disponer de tiempo o medios."
de Jorge Isaacs
Ay! cuántas veces en las lentas horas
De la noche callada, antes que el sueño
Venga a cerrar mis párpados, recorre
Mi memoria tenaz los bellos días
De lloros y de risas infantiles
A que siguieron tan hermosos años!
Sus palabras de amor entonces oigo,
Sus votos de constancia...No cumplidos,
Y vuelvo a ver la luz de esa mirada
Que hundióse en el Ocaso de la vida
Para ya no lucir...Ay! para siempre!
Ay! cuántas veces los amigos caros
Al corazón desde la infancia unidos,
Que ya no existen...Mi memoria evoca,
Y hallo en torno de mí sólo sus tumbas,
A do bajaron, como al soplo frío
Del invierno, las hojas macilentas...
Hoy quiero...
"Hoy quiero regalarte mi sincera amistad para que cuando tu alma añore un Amigo sin pensarlo me busques y pueda correr a tu lado.
Hoy quiero regalarte mis mejores sonrisas para que cuando tus lágrimas escurran tras la cascada de tu mejilla en un día gris sean mis risas las que iluminen tus tristezas.
Hoy quiero regalarte mis grandes sueños para que cuando en tu mente exista un vacío sean aquellos bosques cubiertos de invierno los que atrapen la atención de tu pensamiento.
Hoy quiero regalarte la fuerza de mis manos para que cuando tus tobillos se cansen mis hombros te sirvan de fuerza al andar.
Hoy quiero regalarte la suavidad de una caricia para que cuando tu cuerpo sienta frío sean mi hoguera el calor que te arrulle.
Hoy quiero regalarte una rosa roja para que cuando cariño extrañe tu mano sea un pétalo la fuente que te acaricie.
Hoy quiero regalarte un ramo de abrazos para que cuando los tropiezos te dificulten el andar sean mis ánimos una esperanza que te ayuden a continuar.
Hoy quiero regalarte una estrella joven para que cada que el sol descanse sea esa fiel luz la que te acompañe.
Hoy quiero regalarte un pedacito de humildad para que cuando los éxitos engrandezcan tu persona sea la sabiduría el aire mágico que te hagan valorar lo que otros desprecian al llegar a una nueva orilla.
Hoy quiero regalarte el silencio de mis labios para que cuando tu voz necesite ser escuchada sean mi atención y mi apoyo el horizonte que alberguen tus palabras ahogadas...
Hoy quiero regalarte mi cariño sincero para que cuando sientas que nadie te acompaña recuerdes que en paisajes verdes o valles áridos mi pensamiento siempre te lleva de la mano.
Hoy quiero regalarte un abrazo inmenso para que cuando necesites sentir tus fuerzas sean mis manos el puerto de tus emociones.
Hoy quiero regalarte también un par de lágrimas para que se alberguen entre tu alma y corazón así si algún segundo la soberbia daña tu andar sea una muestra de sensibilidad ajena la que te ayude a no cometer injusticias.
Hoy quiero desearte que la felicidad te bañe todos los días y compartas tus alegrías con los seres que amas para que cuando creas que caminar en la soledad mil angelitos resguarden tu mirada.
Hoy quiero regalarte algo no valioso en dinero porque el oro mata los valores y los sentimientos quiero que lo que hoy te brindo en tus manos sea tan tuyo que solo tu corazón pueda escucharlo....
Hoy quiero decirte frases llenas de palabras únicas hoy quiero ser diferente a todo el mundo y que en mis pensamientos que te obsequio al cerrar tus ojos tu corazón mire a través de tu ternura.
Hoy quiero regalarte un bello tierno que transforme tus miradas en luceros mientras el tiempo con tus sueños baila.
Hoy quiero poner una sonrisa en tus labios para que tu corazón respire con tus emociones y sean tus labios un mar que estremezcan cualquier playa.
Hoy quiero mirar tus ojos a través del cielo para que con el susurro del viento este pensamiento al oído te cante.
Hoy quiero escuchar la melodía de tus ojos para que cuando tus cabellos acaricien tu espalda sea tu alma una fortaleza de tu delicadeza.
Hoy quiero obsequiarte lo más bello que puedas recibir; mientras transformas estas líneas en un espejo donde la ternura que aquí encuentres, donde la belleza que aquí nazca simplemente eres con tu mirada sonriendo.
Hoy quiero............"
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