sábado, 5 de mayo de 2018

¿Por qué algunos hombres maltratan y matan a las mujeres?



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 Experta en ciberdelincuencia y violencia de género.
Las cifras de mujeres asesinadas por parejas y ex parejas sigue en aumento y es, en la actualidad, un tema que, aunque odioso, se debate a diario en medios de comunicación. 
Y a pesar de todas las medidas llevadas a cabo, el caso de víctimas asesinadas por sus parejas sigue en aumento.
Y la sociedad se pregunta: ¿Por qué algunos hombres maltratan y matan a las mujeres?
Los hombres que matan a sus parejas actúan con plena conciencia. 
Un estudio del CGPJ concluye que sólo el 8,8% de los casos tenían como atenuante las drogas o las alteraciones psíquicas.
Estos hombres no están locos o tienen sus facultades psíquicas alteradas, ni son drogadictos o alcohólicos, sino que actúan no solo con premeditación, sino con plena conciencia de lo que las acciones que llevan a cabo. 
Se puede afirmar que, en todo caso, son extremadamente violentos. Así lo afirma un estudio del grupo de expertos en Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). 
El estudio analiza que en ocho de cada diez asesinatos, el agresor utilizó un solo procedimiento o medio de ataque (v.gr. puñaladas, por axfisia o tirando a la víctima por un balcón) y el 26,1% restante, combinó dos y hasta tres tipos de agresión para acabar con la vida de la victima.
Además, según el CGPJ, en 55 de los 147 homicidios analizados, el agresor utilizó sus propias manos y mató a su víctima estrangulándola o con objetos contundentes, precipitación o inmersión en agua.
En cuanto al grado de violencia, el Informe explica que en los casos en los que se ha asesinado con un arma blanca, el autor había apuñalado a la víctima una media de dieciséis veces, lo que denota la evidente “brutalidad de la acción “, como expresión incontestable de un elevado nivel de violencia en la ejecución de los hechos.
Otro dato a considerar es el relativo a que los maltratadores que se convierten en asesinos por violencia de género suelen tener entre 31 y 65 años, tal como se deduce de las sentencias relativas a homicidios y asesinatos producidos en materia de violencia machista. 
En la mayoría de los casos existía previamente maltrato, y se había inferido agresiones físicas y verbales a la victima antes de producirse el homicidio. 
Otro dato habitual es que la muerte de la misma se produjo sin testigos. En algunas de estas sentencias se lleva a cambo una descripción de cómo son, y cómo actúan los hombres que maltratan y matan a las mujeres.
A título de ejemplo, se puede contar el caso cierto de Celso o “El día que vaya a por ti te voy a matar”.
Celso había mantenido una relación de dos años con su víctima. Desde el comienzo de la convivencia, el procesado fue sometiendo a su compañera sentimental a continuos malos tratos físicos y psíquicos, y constantes vejaciones.
Pasado un tiempo, ella acabó con la relación y le denunció por primera vez pero “él la mantenía en un clima profundo de hostigamiento, sometimiento, y temor, ya que pretendía mantener una constante comunicación con la víctima, que trajeron como consecuencia la reanudación de la relación, hasta que un año después, ella rompió de manera definitiva con él.
Celso continuó acosando a su víctima insistentemente. 
En uno de estos episodios, un mes antes de matarla, se acercó a ella mientras estaba en la playa de Nerja, le quitó el teléfono móvil y le borro todos los mensajes “intimidatorios” que ella recibía de él. 
Después, paso “su mano por su cuello en tono intimidatorio”. 
Ella acudía siempre a la Comisaría de Policía a denunciarle siempre que ocurría un incidente de estas características, y en uno de los atestados policiales se recogió el siguiente mensaje que Celso le había enviado: “Porque te has reído de mí, vas a pagar por eso, te voy a quitar la vida, me da igual el Policía que va contigo, el día que vaya a por ti te voy a matar, vas a pagar todo el daño que has hecho, te voy a mandar a tu país en un ataúd, sea cuando sea, te matare”.
El día que le mató, él espero a que el agente policial que siempre la acompañaba en sus desplazamientos la dejara en el bar donde trabajaba de camarera. Celso entró en el local y le asestó 18 puñaladas, había cumplido sus amenazas. 
Fue condenado a 18 años de prisión por un delito de homicidio, malos tratos continuados, amenazas graves y malos tratos físicos.
Otro caso que evidencia la violencia derivada de este tipo de acciones es el de Justiniano, o “¿Qué? ¿ Se ha muerto ya?”.
Tras quedarse viudo, Justiniano, que por entonces tenia 57 años, volvió a casarse con la mujer a la que una década después acabaría matando. 
Al prejubilarse como conductor de autobuses, el matrimonio se trasladó de Las Palmas de Gran Canaria a Lanjaron (Granada). 
Él nunca permitía que ambos se sentaran juntos a la mesa, ni cuando les visitaba la familia de ella.
Exigía que mientras él estuviera comiendo, su esposa le sirviera y la ayudara con los cubiertos. 
Él consiguió que ella dejara de ver a su familia, y cuando proyectaba un viaje para ver a sus allegados, él siempre le decía que estaba enfermo y reclamaba su presencia y su atención.
Seis meses antes de matarla, y tras una discusión, Justiniano la pidió el divorcio. 
Siguieron viéndose porque él continuamente le llamaba para que le limpiara la casa y le cuidase. “La situación de angustia” en que se encontraba ella, hizo que un día acudiera a la Concejalía de Bienestar de su localidad diciendo, que no quería ser un número más, en clara referencia a la triste estadística de mujeres muertas a manos de sus parejas.
Los que le atendieron, agentes, técnicos, señalaron en el juicio “el estado de miedo, de auténtico pánico que tenía a Justiniano por lo que pudiera hacer, o por cómo reaccionaría si llegaba a enterarse de las actuaciones que ella había emprendido.
Cuando por fin ella había decidió denunciarle, él le reclamó una última vez más para que le acompañara al hospital. 
En el viaje de vuelta, golpeó a un camión tras un adelantamiento brusco. Ambos vehículos se pararon en el arcén de la autopista, momento en el que el aprovechó para salir del vehículo y alejarse de él en dirección contraria mientras gritaba: “¡Este hombre está loco, me va a matar!”.
Tras comprobar ambos conductores que no había daños, Justiniano se montó en el vehículo y se dirigió “marcha atrás, hacia su víctima, quien caminaba de espaldas al vehículo. Cuando se acercó a ella acelero bruscamente y la arrolló pasándole por encima”.
Tras atropellarla, bajó del coche y despreocupado por la suerte de su ex esposa, que había quedado malherida en el pavimento, se puso a caminar. 
Los conductores que pararon comenzaron a realizarle maniobras de reanimación, mientras él la contemplaba impasible y hasta en dos ocasiones les preguntaba de forma despreciativa: “¿Qué? ¿Se ha muerto ya?”. Justiniano fue condenado a 24 años de prisión por asesinato, violencia familiar habitual y maltrato.
Una de las teorías más aceptadas para explicar por qué algunos hombres agreden y matan a sus mujeres se atribuye a la producción de esta tipología de acciones, a la posesividad sexual masculina. 
Según varios estudios, esa característica refleja la asunción por parte del hombre de su derecho y autoridad para controlar lo que percibe como suyo y, desde este punto de vista, la violencia machista, el asesinato incluido, es el resultado de un intento de limitar por la fuerza la independencia y la autonomía femenina. 
En la gran parte de los casos, la muerte de la mujer es parte de un plan premeditado. En un estudio publicado recientemente en Agression and Violent Behaviour, y titulado “La maté, pero nunca le puse un dedo encima”, dos investigadoras del Colegio Emek Yezreel de Acula, (Israel), sostienen que el asesinato no es el clímax de una escalada violenta, sino un fenómeno distinto al maltrato con distintas motivaciones, en el que concurren diferentes factores de riesgo, y además, un estado mental singular.
“Hablando, actuando, en todo, la mujer tiene más fuerza. La única fuerza del hombre son sus puños…”. Para apoyar su tesis, Ruhama Goussinsky y Salir Yassour-Borochowitz entrevistaron a 36 hombres, 18 eran violentos con sus mujeres, y otros tantos habían sido condenados por matarlas o por haberlo intentarlo. 
En sus declaraciones, los simples maltratadores muestran una disposición completamente distinta a la de los homicidas o asesinos, según dichas autoras. 
Los primeros actúan impulsados por la esperanza de que la violencia les servirá para mantener controladas a sus mujeres. y en los segundos predomina la desesperación ante la pérdida de la pareja. 
Cabe destacar que las explicaciones y las justificaciones con las que los hombres tratan de dar carta de naturaleza a sus actos, recogidas en el artículo, son más allá de lo inaceptable, sencillamente espeluznantes.
Así, entre otrass afirmaciones se encuentra aquella en la que se dice lo siguiente: “Mira yo era el soberano en casa”. 
Lo decidía todo, si decidía comprar, se compraba, si decidía que íbamos a salir, salíamos. Yo mandaba y ella obedecía. 
No había ninguna confrontación y la vida era genial. Entonces, de repente, empezó a inmiscuirse, diciendo que sí a esto y no a lo otro, y ¿porqué? ¿por qué compraste esto, y no eso otro?, ese tipo de cosas. Me sacaba de mis casillas cada vez minaba más mi autoridad y por eso la golpeaba una y otra vez”.
En los casos de maltratadores, la violencia es una herramienta para mantener a la mujer sometida a sus deseos.
Frente a lo barato jurídicamente, hablando de una manera coloquial, que sale el maltrato, el asesinato tiene un coste muy elevado para quien lo perpetra, algo que, junto al hecho de que se destruye el objeto que se quiere controlar, hace que las investigadoras se inclinen por caracterizarlo principalmente como un fenómeno de carácter separado. 
En este caso, las declaraciones de los asesinos, que en un 75% de los casos actuaron ante la intención de la mujer de abandonar al hombre, reflejan una desesperación por la pérdida de lo que, según ellos, es lo único que da sentido a sus vidas.
“No podía vivir, no podía funcionar sin ella… No tenía nada que perder. Todo lo que tenía que perder era ella, y lo perdí y ya está, y no quería nada más… Y cuando decidió dejarme, ya no tenía nada que perder, no me quedo nada y la maté”.
En estas circunstancias, explica Goussinsky, se inicia una cascada de fenómenos y sentimientos que pueden acabar en el asesinato: ”Cuando la separación se concibe como una pérdida de identidad, del yo; cuando la realidad está vacía de otras fuentes de significado; cuando la concepción de la masculinidad, que incluye el poder, el honor y el control, convierte la propia dependencia de una mujer en una experiencia de debilidad e impotencia, entendida como un golpe humillante al orgullo masculino; cuando el sentimiento de necesidad se añade a una personalidad rígida; cuando la rigidez se añade a la agresividad, cuando la agresividad justifica el amor, y cuando el amor legitima los peores tipos de actos bajo el disfraz de un ideal social. Cuando todos estos factores se combinan, se dan unas condiciones de alto riesgo”.
El homicida o asesino justifica sus actos atribuyéndolo a una pérdida de control momentánea, la mayor parte de los hombres llegaron al lugar del crimen con armas de fuego, armas blancas o algún objeto contundente. 
El acto violento tenía la intención de acabar con la muerte de la mujer, por lo tanto, no es la pérdida de control lo que mejor caracteriza las circunstancias del crimen. Más bien, es el resultado de la elección de perder el control.
Por todo ello, y a modo de conclusión y de reflexión final, cabe preguntarse: ¿Qué les pasa a estos hombres que siguen sintiéndose dueños del cuerpo, del tiempo, de la sexualidad, la autonomía, la palabra, el pensamiento, el dinero, los hijos, el amor, los sueños, y en definitiva de la vida de las mujeres?


viernes, 4 de mayo de 2018

Si quieres enfermarte....


 1. Si quieres enfermarte: “No hables de sus sentimientos”. Emociones y sentimientos que son escondidos, reprimidos, acaban en enfermedades como: gastritis, úlcera, dolores de espalda, dolor en al columna.
            Con el tiempo la represión de los sentimientos degenera aún en cosas peores. Entonces vamos a desahogarnos, hacer confidencias, compartir nuestra intimidad, nuestros secretos, nuestros pecados.
            El dialogo, el habla, la palabra, es un poderoso remedio y excelente terapia.

            2. Si quieres enfermarte “No tomes decisiones”. La persona indecisa permanece en la duda, en la ansiedad, en la angustia. La indecisión acumula problemas, preocupaciones, agresiones. La historia humana está hecha de decisiones. Para decidir, es necesario saber renunciar, saber perder ventaja y valores para ganar otros. Las personas indecisas son víctimas de enfermedades nerviosas, gástricas y problemas de la piel.

            3. Si quieres enfermarte “No busques soluciones”. Las personas negativas no ven soluciones y aumentan los problemas. Prefieren la lamentación, la murmuración, el pesimismo. Mejor encender el fósforo que lamentar la oscuridad. Es pequeña la abeja, pero produce lo más dulce que existe. Somos lo que pensamos. El pensamiento negativo genera energía negativa que se transforma en enfermedad.

            4. Si alguien quiere enfermarse “ Que viva de apariencias”. Quien esconde la realidad, finge, toma pose, quiere dar siempre la impresión de que está bien, quiere mostrarse perfecto, tolerante, etc., está acumulando toneladas de peso. Es una estatua de bronce, pero con pies de barro. No hay nada peor para la salud que vivir de apariencias y fachadas. Son personas con mucho follaje y poca raíz. Su destino es la farmacia, el hospital, el dolor.

            5. Si quieres enfermarte “No te aceptes”. El rechazo de si mismo, la baja autoestima, hace que seamos capataces de nosotros mismos. Ser yo mismo es el núcleo de una vida saludable. Los que no se aceptan son envidiosos, celosos, imitadores, competitivos, destructivos. Aceptarse, ser aceptado, aceptar las críticas, es sabiduría, sentido común y terapia.

            6. Si quieres enfermarte “No seas honesto”. El mentiroso y deshonesto necesita mentir para sobrevivir. Vende una imagen falsa, camufla su “yo real”, es un fugitivo de la luz y amante de las tinieblas. La falta de transparencia es un pacto con la corrupción. Personas así viven bajo la amenaza, el miedo, la trampa, la falsedad, el insomnio, la pesadilla. Son candidatos a la enfermedad, porque ya viven en la insanidad mental y ética.

            7. Si quieres enfermarte “No confíes”. Quien no confía, no se comunica, no se abre, no se relaciona, no crea lazos profundos, no sabe hacer amistades verdaderas. Sin confianza, no hay relaciones. La desconfianza es la falta de fe en si mismo, en los otros y en Dios. Quien desconfía del médico, perjudica la cura. Quien desconfía del psicólogo, nunca se abre, sólo puede enfermarse.

            8. Si quieres enfermarte “Vive siempre triste”. El buen humor, la carcajada, el tiempo libre, la alegría, recuperan la salud y proporcionan larga vida. La persona alegre tiene el don de alegrar el ambiente en que vive. El buen humor nos salva de las manos del doctor. La alegría es salud y terapia.




miércoles, 2 de mayo de 2018

Los 5 tipos de acoso escolar o bullyin



¿Qué clases de bullying existen y cuáles son los rasgos característicos de cada uno?



El  bullying es un término que ha ganado popularidad a lo largo de los últimos años, pero este fenómeno ha existido desde que el hombre existe. Ahora bien, ¿Qué entendemos exactamente por por acoso escolar o bullying? Esta palabra anglosajona se utiliza de forma frecuente para denominar a los típicos matones de clase. Es decir, los maltratadores, ya sea de forma física o psicológica.
El bullying es un fenómeno que se caracteriza por el acoso acoso y/o intimidación del abusador sobre la víctima, dentro del ámbito escolar. El acosador disfruta sintiéndose superior al acosado y se regocija con el sufrimiento de éste. La exposición repetida de esta condición por parte de la víctima puede traer consigo consecuencias graves a nivel psicológico. En algunos casos, los alumnos que han sido víctimas de acoso escolar pueden llegar a suicidarse.
El acoso en el ámbito laboral se llama mobbing. Puedes saber más sobre este fenómeno en nuestro artículo: " Mobbing: acoso psicológico en el trabajo"
Las causas del acoso escolar
El bullying es un fenómeno que puede manifestarse por distintas causas (personales, familiares o escolares), y por eso puede darse en cualquier centro educativo: sea privado o público. Respecto a las causas escolares, parece haber más riesgo de acoso escolar en los centros grandes que en los pequeños, por la dificultad en la vigilancia de los primeros.
Una causa personal podría ser, por ejemplo,  la baja autoestima del acosador. Sentirse superior al acosado sería una manera de suplir la poca confianza en sí mismo. En cuanto a las causas familiares, el origen de la violencia de los niños acosadores podría encontrarse en el modelo de padre agresivo. Además, la tensión económica, la mala relación entre los progenitores, los valores adquiridos, la ausencia de reglas de convivencia, etc. podrían ser causas probables del desarrollo de este fenómeno.
Consecuencias y efectos
Las víctimas de acoso escolar pueden sufrir distintos efectos psicológicos negativos. 
Una investigación realizada en 2014 en la la King’s College London descubrió que los efectos psicológicos negativos que sufren las personas con bullying permanecen durante 40 años después de haber sido víctima de acoso. 
Esto nos debe hacer reflexionar sobre el grave impacto psicológico del acoso en el resto de la vida de la persona afectada, presentando peores indicadores de su salud mental y física y un peor desempeño cognitivo respecto a los individuos que no sufrieron acoso.
Veamos cuáles son los efectos negativos en la salud física y psíquica detectados en víctimas de bullying.
1. Estrés
Las víctimas de acoso escolar presentan estrés no solo durante la época escolar sino también años después. Esto se desprende de un estudio llevado a cabo en la  Tufts University y que revela que las personas afectadas segregan más cortisol, una hormona directamente implicada en la sensación de estrés. 
Esto explicaría buena parte de las consecuencias para la salud a largo plazo en estas personas, por ejemplo la aparición de trastornos mentales, como señaló un estudio de la Universidad Johns Hopkins.
2. Ansiedad y depresión
Otra investigación, en este caso de la  Universidad de Duke, detectó que las víctimas de acoso tenían una mayor probabilidad de sufrir trastornos como la agorafobia, el trastorno de ansiedad generalizado y las crisis de pánico. También presentaban mayores tasas de depresión y de aislamiento social.
3. Somatizaciones
También pueden presentar trastornos psicosomáticos. Así se detectó en un informe publicado por Randy y Lori Sansone en el año 2008.
4. Suicidio
En el mismo estudio realizado en Duke, se encontró una mayor probabilidad de suicidios en estas personas. El primer caso de suicidio de una persona que sufría bullying  fue el del joven español Jokin, que a sus 14 años decidió poner fin a su vida después de llevar años sufriendo abusos y hostigamiento en su colegio en la localidad de Hondarribia.
5. Problemas en la socialización y en el futuro laboral
Las víctimas de acoso en la escuela presentan, estadísticamente, peores indicadores en lo que refiere a su calidad de vida familiar y en su capacidad adquisitiva en su vida adulta. También pueden sufrir un peor desempeño en sus habilidades sociales y comunicativas, tal como se indicó en este estudio de Claire Fox y Michael Boultonpublicado en la British Psychological Society.
Los tipos de bullying
Pero, ¿qué tipos de acoso escolar existen? Según el Centro Nacional Contra el Bullying(NCAB, por sus siglas en inglés) el bullying puede clasificarse de la siguiente manera siguiendo distintos criterios.
1. Bullying verbal
¿Qué es?
El bullying verbal o acoso escolar verbal se caracteriza porque el acosador expresa palabras crueles, insultos, amenazas, intimidación, bromas y frases excluyentes sobre la apariencia, la condición sexual, la etnicidad, la raza o la discapacidad de la victima. Los niños son más sensibles a este tipo de comentarios.
Ejemplo: Cuando un niño dice a otro niño: “Eres muy, muy gordo, y tu madre también”. 
¿Cómo detectarlo?
Los niños que son víctimas de este tipo de bullying pueden mostrarse ausentes, malhumorados o mostrar un cambio de apetito. Además pueden decir algo de lo que les han dicho y preguntar si es cierto.
2. Bullying físico
¿Qué es?
El bullying físico se caracteriza por un comportamiento agresivo e intimidatorio por parte del acosador, que incluye patadas, golpes, zancadillas, bloqueos o empujones. Es la forma más conocida de Bullying.
Ejemplo: Un niño es intimidado por otro niño que le baja los pantalones en el recreo
¿Cómo detectarlo?
Por desgracia, muchos niños no cuentan a sus padres lo que ha sucedido. Pero los padres pueden detectar si su hijo está sufriendo acoso escolar físico porque  este tipo de bullying suele dejar marcas en el cuerpo de la víctima, lo que manda una señal de alarma. Algunas de estas marcas corporales son: cortes, moratones, ropa rota, etc. Además, la víctima puede quejarse frecuentemente de dolores de cabeza o de barriga.
3. Bullying social o relacional
¿Qué es?
Este tipo de bullying es más complicado de detectar y suele suceder a espaldas de la víctima. El objetivo suele ser que la persona no se una o no forme parte de un grupo. Ya sea en el comedor, en los partidos de fútbol del recreo o cualquier actividad social o educativa del centro, la víctima es ninguneada o repudiada por sus compañeros.
Ejemplo: Un grupo de chicas en una clase de gimnasia sacan sus fotos sobre una fiesta en la que una de las chicas de la clase no estaba invitada, y estando ella presente, la tratan como si fuese invisible.
¿Cómo detectarlo? 
Es frecuente que la víctima muestre cambios de humor, evite los grupos de compañeros y esté solo más de lo normal. Las chicas son más propensas a sufrir este tipo de bullying. El dolor emocional producido por el bullying social puede ser igual de intenso que el sufrido por el bullying físico y las secuelas puede durar incluso más tiempo.
4. Cyberbullying
¿Qué es?
El cyberbullying es un fenómeno que ha nacido debido al auge de las redes sociales. Se caracteriza por el acoso o la intimidación producida a través de las redes sociales, mensajes de texto y correos electrónicos. A través del medio digital, el acosador difunde falsos rumores, mentiras, amenazas, comentarios sexistas o racistas, causando un enorme malestar y problemas psicológicos y emocionales en la víctima.
Ejemplo: Cuando un chico twitea o pública un estado en facebook, “Ramón es un perdedor. ¿Cómo es posible que tenga novia? Seguro que su novia solo lo quiere por el dinero”.
¿Cómo detectarlo?
Es posible que la víctima del cyberbullying pase mucho tiempo online y se muestre triste y ansioso después. Además, la persona que sufre este tipo de acoso (y cualquier forma de acoso escolar) puede tener problemas para dormir, y puede llegar a suplicar no ir al colegio, ausentándose de actividades que antes disfrutaba.
5. Bullying carnal
¿Qué es?
Este tipo de bullying es posiblemente el más complicado de analizar, pues muchas personas se niegan a aceptar que haya niños que realicen este tipo de conductas. Esta clase de acoso en la escuela se caracteriza por comentarios machistas u obscenos, por tocar a la víctima en lugares íntimos o presionar a ésta para que haga algo que no quiere (por ejemplo, ver películas para adultos). Esta clase de bullying puede causar graves problemas psicológicos y marcar para siempre las relaciones íntimas y afectivas de la víctima.
Ejemplo: Un niño de clase obliga a una niña a besarle de forma repetida.
¿Cómo detectarlo? 
Generalmente, la víctima de este tipo de bullying no expresará lo que le ocurre, peroevitará situaciones en las que pueda encontrarse con el acosador. Por ejemplo, no asistiendo la escuela.

martes, 1 de mayo de 2018

TALLERES DE RELAJACIÓN, RESPIRACIÓN Y MEDITACIÓN

       En nuestra asociación llevamos muchos años impartiendo cursos y talleres de técnicas de relajación, respiración, meditación, risoterapia, etc., además de cursos de autoconocimiento y terapias complementarias. 

       Nos sentimos muy satisfechos de los excelentes resultados, sobre todo, al ver todos los beneficios que aportan a tantas personas que han participado en ellos.



1 de Mayo Día del Trabajo

¿Por qué se celebra el 1 de mayo el Día del Trabajo?


La mayoría de trabajadores saben que el 1 de mayo es festivo y se celebra el Día del Trabajo, lo que quizás no es tan conocido es la sangrienta historia que se esconde detrás de esta fecha y la lucha de las personas gracias a las cuales se disfruta de un día libre.
Para saber los orígenes del Día del Trabajador hay que remontarse al año 1886, a Estados Unidos. Por aquel entonces, los trabajadores habían iniciado una lucha para lograr una jornada laboral de 8 horas. La filosofía era: 8 horas para trabajar, 8 para dormir y 8 para la casa.
Hasta entonces, la única limitación que había en algunos Estados era la prohibición de no hacer trabajar a una persona más de 18 horas seguidas sin causa justificada. La multa por hacerlo era de 25 dólares.
En este contexto, el sindicato con más fuerza en el momento decidió que a partir del 1 de mayo de 1886 la jornada laboral máxima sería de 8 horas y amenazó a la patronal con una gran huelga si no accedían a su petición.
Muchos trabajadores consiguieron su objetivo con la amenaza de la huelga. Los que no lo lograron iniciaron sus protestas el 1 de mayo. En Chicago, los enfrentamientos entre los trabajadores y la policía fueron particularmente sangrientos y duraron cuatro días.
Tras tres días de huelga, el 4 de mayo se convocó una concentración en la plaza de Haymarket. Para ese momento, la tensión entre la policía y los trabajadores había alcanzado un punto álgido, tras los violentos choques de los días anteriores.
Ese día, un artefacto explosivo estalló en la plaza de Haymarket, matando a un policía. Las autoridades responsabilizaron del crimen a los trabajadores y más de 30 personas fueron detenidas por sus ideas radicales. Inicialmente siete fueron condenados a muerte aunque finalmente tres de ellos fueron condenados a prisión y cinco a la horca.
Tres de ellos eran periodistas, uno tipógrafo y otro carpintero. En honor a la lucha por la jornada de 8 horas y en recuerdo de estas cinco personas, conocidos como los mártires de Chicago, en 1889 se declaró el 1 de mayo el Día del Trabajador por acuerdo del Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional.
¿Se celebra en todo el mundo?
No. En Estados Unidos y en Canadá se celebra el Día del Trabajo el primer lunes de septiembre. Se decidió así para desvincular esta fecha del movimiento obrero por miedo a que el socialismo arraigara en Estados Unidos. Posteriormente, Canadá y otros países tomaron la misma medida.


La Constitución española de 1978.

Título I. De los derechos y deberes fundamentales

Capítulo segundo. Derechos y libertades

Sección 2.ª De los derechos y deberes de los ciudadanos



Artículo 35   
    1. Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo.