lunes, 23 de febrero de 2015

Patch Adams: "Hemos convertido la medicina en un negocio sucio y avaro"


Es médico, activista y payaso, y más conocido como el "doctor de la risoterapia", aunque no le gusta asociar "risa" con "tratamiento" porque para él el humor es mucho más importante.
Su sueño es ejercer una medicina feliz, divertida, amorosa, cooperativa, creativa y considerada.
Por 
Carlos Fresneda
Mallorca
Médico, activista y payaso. El orden de los factores no altera la talla humana de Hunter Doherty “Patch” Adams, rozando los dos metros de altura, frisando el cielo con su coleta multicolor de eterno “hippie”. A sus 69 años, el médico más iconoclasta e irreverente del planeta, inmortalizado en el cine por el malogrado Robin Williams, sigue propagando su personalísima visión de la salud y arremetiendo sin piedad contra el sistema.
Lo más curativo es el amor, el humor y la creatividad
Desde 1971, la peculiar revolución del famoso médico y cómico tiene un nombre: Gesundheit (“salud”, en alemán). Así se llama su sueño, aún no materializado del todo, de construir un hospital rural en Virginia del Oeste donde se pueda ejercer una medicina con seis cualidades fundamentales: feliz, divertida, amorosa, cooperativa, creativa y considerada.
A su paso por Mallorca, donde participó hace unos meses en el encuentro Educar Para la Vida, seguimos los pasos de gigante de “Patch” Adams –vestido con floreados pololos- durante un experimento de “amor en acción”. Decenas de profesores se fundieron en un multitudinario abrazo que hizo temblar de pura emoción a las piedras del claustro centenario de Santo Domingo en Pollença...
¿Usted fue antes payaso, activista o médico?
Digamos que ser médico y payaso es la forma más noble de activismo. Aunque creo que la primera chispa fue la del activismo. Cuando era adolescente lo pasé muy mal. Me hacían la vida imposible en el colegio y no soportaba las injusticias en el sur segregado donde me crié. Intenté suicidarme y me metieron en un hospital psiquiátrico. Y allí descubrí no sólo que podía curarme sino que podía ayudar a los demás. Entonces me hice un propósito: “En vez de intentar quitarme la vida, voy a ser feliz a toda costa… Y voy a empezar una revolución basada en el amor”.
¿Cuál es la peor de las enfermedades?El capitalismo de mercado, sin duda. Hemos convertido la medicina en un negocio sucio y avaro, en subproducto mercantil que trata a la gente como meros consumidores, y no como ciudadanos o personas. ¿Qué se puede espera de un doctor que dedica siete minutos de media a sus pacientes, como ocurre en Estados Unidos? ¿Qué se puede esperar de un sistema deshumanizado que se lucra de la enfermedad? A veces pienso que Freud tenía razón, cuando escribió en La civilización y sus descontentos. Tal vez las enfermedades mentales son la respuesta natural a una sociedad desquiciada.
¿El sistema sanitario es acaso el reflejo de una sociedad enferma?Yo diría que es causa y efecto. Mientras los valores dominantes sigan siendo el poder y el dinero no hay nada que hacer. El ganador se lo lleva todo: esa es la ley de vida que nos viene impuesta por este sistema masculino que sigue imperando a todos los niveles, de la salud a la religión.
¿Y cuál es la mejor receta?
Lo que necesitamos es feminizar la sociedad. Hacen falta más mujeres líderes, pero no al estilo de Thatcher o Condoleeza Rice. Tenemos que darle la vuelta a la escala de valores hasta poner por encima de todo la generosidad y lacompasión, que son dos virtudes femeninas. No hay nada como darse a los demás. Paz, justicia y cariño, esa es mi trinidad favorita.
¿Cree usted en Dios?
No creo en el Dios de las religiones, pero soy espiritual a mi manera: medito regularmente, me siento conectado con la vida en este maravilloso planeta. Soy, por así decirlo, un comunista idealista: quiero lo mismo para todo el mundo.
¿Y qué tiene que vez todo eso con ir vestido con pololos?
Hasta el líder más serio pierde la compostura cuando me ve vestido de esta guisa. El humor es un arma de desarme masivo…
¿Por qué le molesta entonces que le llamen el Doctor de la Risa o el Padre de la Risoterapia?Es que la risa no es una terapia, como tampoco lo es música. Terapia suena a cirugía, a homeopatía, a tratamiento… La risa y la música son mucho más. Yo diría que son la vida misma, una parte esencial de nuestra condición de humanos. Lo que no es de humanos es la seriedad. No conozco una sola enfermedad que se cure con la seriedad, con la ira o con la apatía. No llegaremos muy lejos si nos ponemos muy serios. Lo más curativo es el amor, el humor y la creatividad.
¿Por qué no ha acabado de materializarse su sueño del Instituto Gesundheit?El Instituto Gesundheit lleva funcionando como tal más de cuarenta años y ha pasado por diversas fases y formas. Empezamos como un hospital piloto para una medicina más humanizada. Allí impartimos medicina gratis, sin compañías de seguros detrás, con una integración total de todas las artes curativas… El modelo funcionó durante doce años, pero era tan radical que fue imposible encontrar financiación para mantenerlo tal cual.
Me siento conectado con la vida en este maravilloso planeta. Soy un comunista idealista: quiero lo mismo para todo el mundo
¿Para cuándo abrirán el hospital?
El objetivo de construir el hospital sigue estando en el horizonte. En el 2011 empezó la construcción del Centro de Enseñanza, aunque de momento el Gesundheit es ante todo un hospital “sin paredes”, volcado hacia la parte educacional, donde han encontrado formación e inspiración miles de médicos y enfermeras de todo el mundo. Es increíble el poder de convocatoria que seguimos teniendo, y la gente que está dispuesta a pasar largas temporadas con nosotros de voluntarios o cobrando 300 dólares al mes.
¿Aún quedan médicos con alma?
Sin duda. Mucha gente llega a la medicina por pura vocación, porque quiere ayudar a la gente. No hay mayor deleite en la vida que darse a los demás ni mayor privilegio que cuidar de algo o de alguien. Yo lo llevo haciendo casi toda mi vida y seguiría pagando por poder hacerlo aún muchos años.
¿Qué relación existe entre la medicina y la poesía? Le acabamos de oír recitar de memoria las “Hojas de hierba” de Walt Whitman…
La poesía también es curativa. Es algo así como una pócima que nos recuerda nuestra condición de humanos. Nos transporta a otra dimensión y hace que la vida sea más rica e intensa. A mí me sirve también para ejercitar la memoria. Llevo decenas de libros grabados en la sesera: es una práctica muy sana que empecé a practicar de joven y la sigo ejercitando.
Empezamos como un hospital piloto para una medicina más humanizada. Allí impartimos medicina gratis, sin compañías de seguros detrás, con una integración total de todas las artes curativas…
Con el cine tuvo sin embargo sus más y su menos. ¿Es cierto que no le gustó la película?
Tuve mis más y mis menos con los “clichés” de la película y con el resultado general. Pero siempre sentí una gran admiración y respeto por Robin Williams. Era un gran comediante, un maestro de la improvisación. Pero no sólo eso: tenía una gran talla humana. Era un tipo generoso y compasivo. Sabía cómo desdramatizar las situaciones y crear buen ambiente a su alrededor.
¿Cómo fue su relación con él?
Tuvimos una relación bastante cercana antes, durante e inmediatamente después de la película. Nos invitó a su casa, y ahí pude comprobar su auténtica personalidad. En el fondo era un introvertido que vivía bajo el peso de la fama. De joven tuvo problemas de adicción al alcohol y las drogas, de adulto buscó refugio en la soledad… Me dolió, eso sí, que no donara una parte de los 21 millones de dólares que cobró al Instituto Gesundheit. La gente de los estudios me advertía: ni se te ocurra pedirle un centavo a Robin. Yo creí ingenuamente que la película iba a servir para dar un gran impulso al proyecto, y no fue así. Robin Williams me hizo famoso, pero yo habría querido algo más.
¿Cómo le afectó su suicidio?
Su muerte me causó tristeza y me hizo pensar mucho en las causas. Yo creo que Robin Williams murió bajo el peso de su propio papel. Millones de admiradores esperaban mucho de él, y era de verdad muy querido: creo que pocos actores llegaban a su nivel. Era un hombre tremendamente divertido, pero en su forma de mirar y de hablar podías percibir también un fondo de tristeza. Y también mucha humildad: nunca le vi ponerse por encima de nadie. Nunca ejerció de famoso, pero quizás la fama le pesó más de la cuenta.
¿Y cuál es su personal antídoto contra la fama?
Me pellizco mucho y me hago daño. Huyo de los autógrafos y solo me presto a hacer “selfies” con la gente si hacemos el gamberro, nos metemos en el dedo en la nariz y ponemos cara de payaso. Y contesto personalmente a mano decenas y decenas de cartas todos los meses. Sigo viajando unos 300 días al año: escribir a la gente, en todas las partes del mundo, es la cura perfecta para la nostalgia.

Cómo ahorrar al máximo en el recibo de la luz


En un año, el recibo de la luz ha subido el 17,7%. Casi la mitad son impuestos y potencia; el resto, el consumo real. Así que ya podemos empezar a ahorrar hasta el último vatio por el bien de nuestra economía doméstica y del medio ambiente.  

La factura de la luz supone una media de 650 € al año por familia, con un consumo de 3.487 kWh por hogar. Pero de enero de 2014 a enero de 2015, el recibo de la luz se ha incrementado el 17,7%, según FACUA, 12 € más cada mes, y subiendo… Casi la mitad son impuestos y potencia; el resto, el consumo real. Así que ya podemos empezar a ahorrar hasta el último watio por el bien de nuestra economía doméstica y del medio ambiente.  
En los hogares españoles, el mayor consumo de energía se lo lleva la calefacción (47%), seguido de los electrodomésticos (19,4%), el agua corriente sanitaria (18,9), la cocina (7,4), la iluminación (4,1%), el standby, (2,3) y el aire acondicionado (0,8). Del gasto que generan los electrodomésticos, el frigorífico supone el 30,6%. Le siguen el televisor (12,2), la lavadora (11,7), el stand by (10,7), el horno (8,3), los ordenadores (7,4), el lavavajillas (6,1), los congeladores (6,1), la secadora (3,3) y otros (3,5). 
Climatización sin derroches 
Aislamiento. Se necesitan unos 23 grados para estar cómodos en invierno, pero la misma sensación térmica se consigue con 21 en una vivienda bien aislada. Con medidas efectivas de aislamiento logramos un ahorro de entre 50-100 € al año.
Si las ventanas no son aislantes y herméticas, podemos perder hasta el 30 % del consumo total en climatización. Hay que instalar sistemas de doble acristalamiento de calidad y vigilar muy bien que no haya rendijas o filtraciones de aire. También podemos colocar burletes y, si esto no es posible, al menos un film aislante. Con estas mejoras se economiza entre 30 y 80 € al año. Persianas. Bajar las persianas y cerrar las cortinas por la noche dan otros 30 € de ahorro.
Ventilación, la justa. La ventilación diaria es necesaria para la renovación del aire interior, pero con 20 minutos es suficiente. En ese tiempo, debemos apagar la calefacción o el aire acondicionado. 
Termostato. Usar un termostato y programarlo para bajar la temperatura cuando no estemos en casa beneficia la economía doméstica: cada grado de temperatura añadido equivale a un 9% más de gasto energético. Controlando la temperatura se consigue bajar la factura de 50 a 100 € al año.
No tapes los radiadores. Es frecuente hacer un mal uso de los radiadores: si se tapan con cortinas, muebles o repisas de madera, dificultamos la correcta difusión de la aire. Hay que mantener despejada la fuente de calor para aumentar su rendimiento y con ello evitamos pagar 40€ al año. Los paneles reflectantes entre la pared y el radiador disminuyen la pérdida de calor a través de la pared, ahorrando hasta un 10 %. Incluso podemos fabricarlos nosotros mismos con cartón o madera y papel de aluminio. 
Deja entrar el sol. Otra medida básica es aprovechar el sol del invierno abriendo persianas y cortinas entre las 9 y las 15 horas y cerrándolas el resto del día (las cortinas gruesas disminuyen el escape de calor), lo que permite restar otros 20-40 € de la factura eléctrica. 
Cortinas claras. Hay que hacer justo lo contrario para evitar que entre el sol y el calor dispare el consumo de aire acondicionado si se usa. Las cortinas y persianas de colores claros son más eficientes para reflejar el calor y los toldos son muy útiles. No subestimemos estas sencillas medidas, ya que nos permiten no despilfarrar 30-50 € al año.
¿Aire acondicionado? El ventilador es el preferido por las personas concienciadas con el medio ambiente frente al costoso y poco ecológico aire acondicionado. Por cada grado que se baja el termostato, se aumenta un 9% el gasto, así que hay que considerar bien cuál es la temperatura de confort. Si se tiene aire acondicionado, una posibilidad para bajar el gasto es combinarlo con ventiladores y tener el termostato algo más alto. Es muy importante limpiar la unidad de aire en el exterior y mantenerla separada de la pared al menos medio metro para que sea eficiente. 
Electrodomésticos 
Frigorífico, triple A. El frigorífico es al que debemos prestar más atención porque está encendido todos los días del año y supone el 30% del recibo de la luz. La máxima eficiencia es la A+++, pero pocos pensamos que, por muy eficiente que sea la tecnología, un aparato más grande de lo que necesitamos gastará más que uno pequeño. A partir de 200 litros, son menos eficientes. Miremos bien el consumo en kilovatios/año y los litros de volumen y evitemos los extras como dispensadores de agua y hielo en la puerta, puesto que este capricho supone un 20% más de gasto. Con un frigorífico de la máxima categoría se ahorra entre 90 y 140 € al año. 
Lavadora, en frío. La medida más útil es lavar en agua fría, puesto que el 90% de la energía que consume se emplea en calentar el agua: un ciclo a 90 grados gasta cuatro veces más que uno a 40º. 
Cocina. Podemos usar el calor residual cuando cocinamos siempre que sea posible (apagar el horno o la olla exprés antes de que acabe la cocción o usar utensilios de cocina con retención de calor), tapar las ollas para llegar antes al punto de ebullición y, con vitrocerámica, usar siempre recipientes de diámetro más grande que la zona de calor. Con estos y otros hábitos sencillos economizamos hasta 100€ al año. 
El gran consumo oculto 
Ni un aparato enchufado. Todos los aparatos enchufados en casa están consumiendo permanentemente, estén o no funcionando: la vitrocerámica, la bomba de calor o el aire acondicionado, la cafetera eléctrica  o los cargadores de teléfonos móviles... Son pequeños consumos ocultos, pero de muchas horas y que, sumados, hacen que la factura suba innecesariamente. Una excelente medida es poner regletas con interruptor o desenchufar totalmente todos los aparatos, aconseja Manel Rivero, (LINK: http://www.intiam.cat/) experto en renovables y eficiencia energética. 
Bajarse la potencia  
Potencia justa. Por “potencia” se entiende la potencia máxima que se puede consumir simultáneamente. Por ejemplo, en un hogar donde se tengan encendidas bombillas por 100 W al mismo tiempo que un lavavajillas de 2.000 W y otros eletrodomésticos por 1.000 W, se está utilizando una potencia de 3.100 W (3,1kW), por lo que se necesita 3,3 kW de potencia contratada. “Pero básicamente si nunca te han saltado los plomos tienes margen para bajarte al menos un tramo”, se explica en www.bajatelapotencia.org. En cuanto a los ahorros que se consiguen con esta medida, por bajarse la potencia un tramo serán unos 52 € menos en la factura, por dos tramos 104 €, por tres, 156 €, etc. Más información en www.bajatelapotencia.org 
Otras medidas para un ahorro mayor
Iluminación  
• Usar bombillas de bajo consumo o LED: entre 70 y 120 €.
• Instalar reguladores de potencia de luz: entre 40 y 80 €• Aprovechar la iluminación natural: entre 30 y 60 €.• Instalar sensores de presencia: entre 30 y 60 €• Colores claros en paredes, cortinas y persianas: entre 20 y 40 €• Evitar luces indirectas para actividades como leer o coser: entre 20 y 40 €• Apagar la luz cuando se sale de una habitación: entre 20 y 40 €.
Cocina y limpieza
• Adquirir electrodomésticos de la máxima categoría energética: entre 90 y 140 €
• Cocinar con olla a presión: entre 30 y 90 €• Secar la ropa al aire libre:  entre 40 y 70 €• Lavar la ropa con agua fría: entre 30 y 60 €• Usar programas cortos y desactivar el programa de secado en el lavavajillas:  entre 30 y 60 €• Emplear bolas de secado en la secadora: entre 15 y 30 €• Vaciar la bolsa de la aspiradora con frecuencia: entre 5 y 10 €• Evitar el secador de pelo: entre 5 y 10 €• No introducir comida caliente en el frigorífico: entre 10 y 30 €• Decidir lo que se necesita antes abrir la nevera o el congelador: entre 20 y 40 €• Mantener limpio el serpentín del frigorífico: entre 20 y 40 €• Uso inteligente del frigorífico (ubicación, descongelar dentro de la nevera, etc): entre 30 y 60 €• Cierre hermético de la puerta del frigorífico y mantenimiento de las gomas: entre 25 y 50 €
Aparatos electrónicos
• Desconectar el stand by de todos los aparatos: entre 50 y 100 €
• Utilizar medidores de energía para controlar el gasto: entre 50 y 100 €• Uso responsable del ordenador (salvapantallas negro, apagarlo se está más de 30m fuera, etc): entre 20 y 50 €• Usar un portátil en vez de uno de mesa si no es herramienta de trabajo: entre 20 y 40 €• Ajustar las características de la pantalla del televisor: entre 10 y 20 €• Desconectar el cargador cuando no está en uso: entre 5 y 15 €
Agua caliente
• Instalar un calentador solar de agua: entre 70 y 120 €
• Usar cabezales de ducha eficientes: entre 15 y 30 €• Acortar el tiempo de ducha: entre 20 y 60 €• Reducir la temperatura del calentador: entre 10 y 20 €• Apagar el calentador cuando se está varios días fuera: entre 5 y 15 €
Fuente: Cooperativa de electricidad renovable Som Energia

martes, 17 de febrero de 2015

Defiende los derechos siempre!!!!



Una  mañana cuando nuestro nuevo profesor de "Introducción al Derecho" entró en la clase lo primero que hizo fue preguntarle el nombre a un alumno que estaba sentado en la primera fila:  

- ¿Cómo te llamas?

Me llamo Juan, señor.

¡Vete de mi clase y no quiero que vuelvas nunca más! - gritó el desagradable profesor.   Juan estaba desconcertado.  Cuando reaccionó se levantó torpemente, recogió sus cosas y salió de la clase.   Todos estábamos asustados e indignados pero nadie dijo nada.

Está bien. ¡Ahora sí! ¿Para qué sirven las leyes?... Seguíamos asustados pero poco a poco comenzamos a responder a su pregunta: "Para que haya un orden en nuestra sociedad"   "¡No!" contestaba el profesor   "Para cumplirlas" "¡No!"   "Para que la gente mala pague por sus actos" "¡¡No!!   ¿Pero es que nadie sabrá responder esta pregunta?!"...  "Para que haya justicia", dijo tímidamente una chica.   "¡Por fin!  Eso es... para que haya justicia.   Y ahora ¿para qué sirve la justicia?"

Todos empezábamos a estar molestos por esa actitud tan grosera.  Sin embargo, seguíamos respondiendo:  "Para salvaguardar los derechos humanos" "Bien, ¿qué más?", decía el profesor. "Para discriminar lo que está bien de lo que está mal"... Seguir... "Para premiar a quien hace el bien."

Ok, no está mal pero... respondan  a esta pregunta  ¿actué correctamente al expulsar de la clase a Juan?.... Todos nos quedamos callados, nadie respondía.   - Quiero una respuesta decidida y unánime.

¡¡No!!- dijimos todos a la vez.

¿Podría decirse que cometí una injusticia?

¡Sí!

¿Por qué nadie hizo nada al respecto?  ¿Para qué queremos leyes y reglas si no disponemos de la valentía para llevarlas a la práctica?  Cada uno de ustedes tiene la obligación de actuar cuando presencia una injusticia.  Todos.  ¡No vuelvan a quedarse callados nunca más!   Vete a buscar a Juan-  dijo mirándome fijamente.

Aquel día recibí la lección más práctica de mi clase de Derecho.


Cuando no defendemos nuestros derechos perdemos la dignidad y la dignidad no se negocia.

martes, 10 de febrero de 2015

Diez pautas para eliminar nuestra basura emocional

La psicóloga Ciara Molina afirma que pensar en positivo nos hace actuar en positivo, y al revés

Diez pautas para eliminar nuestra basura emocional
El caso de la psicóloga Ciara Molina es excepcional. Ella misma cuenta cómo fue la primera sorprendida al ver el éxito de Psicologa Emocional en su perfil de Facebook. En él decidió mostrar una cara de su profesión mucho más amable y cercana, «que intentase llegar al corazón de las personas». Lo fue llenando de frases positivas, canciones optimistas, debates abiertos, pinturas... y consiguió crear una especie de consulta virtual donde todos participaban y se ayudaban los unos a los otros. «Me dí cuenta de la gran necesidad que tiene la gente de expresar sus sentimientos, e Internet resultaba un medio que, lejos de parecer frío, facilitaba este contacto desde la salvaguarda del anonimato si así se requería», explica. La demanda fue tan grande, que se animó a probar intervenciones terapéuticas a través de tres medios virtuales: correo electrónico, chat y videoconferencia.
La evolución fue bastante lenta al principio pero «había que perder el tiempo a esta nueva manera de aplicar la psicología». Hoy puede decir que tiene más de un millón de seguidores. «La gente tiene mucha necesidad de encontrar su equilibrio emocional y la página es un medio de fácil acceso donde poder expresarse y aprender sobre sí mismos», cuenta. Depresión, ansiedad, estrés... abundan entre las consultas realizadas. «Como psicóloga estoy acostumbrada a paliar estas dolencias pero, ¿no sería más interesante prevenirlas?» se pregunta esta profesional. Esta misma idea le ha llevado a escribir el libro «Emociones expresadas, emociones superadas», donde pretende enseñar toda una serie de técnicas que ayuden a las personas a gestionarse emocionalmente de una forma sana.
1. Pensamientos positivos o negativos, tú eliges. Según Molina, «los pensamientos negativos generan una enorme cantidad de malestar, y su manifestación común es la ansiedad». Los positivos, en cambio, provocan todo lo contrario a nivel emocional. Así, con afirmaciones positivas, lograremos modificar el pensamiento a través del uso del lenguaje. Se trata, prosigue esta experta, «de que te creas lo que te dices, no solo que te quedes con las palabras: "me quiero", "me valoro", "soy capaz"... Hay que animarse a potenciar aquello que quieres atraer y tu pensamiento abrirá el camino emocional que te ayudará a alcanzarlo», asegura.
2. Creando expectativas, acumulando frustraciones. Tendemos a fijarnos demasiado en lo que consideramos que nos hace falta, y esto nos dificulta poner atención en lo que somos, sentimos y pensamos en nuestro día a día. No podemos saber lo que v a pasar de aquí a cinco años, pero sí podemos gestionar adónde queremos llegar dando pequeños pasos desde el hoy. «La mejor manera de no excedernos en nuestras expectativas será establecer pocas y a corto plazo, al hacerlas alcanzables ganaremos confianza», asegura Molina.
3. La actitud determina el estado de ánimo. ¿Alguna vez has tenido la sensación de vivir un día pésimo desde que te levantas hasta que te acuestas? o, por el contrario, ¿no te ha pasado que de repente sientes que te comes el mundo y que todo lo que acontece a tu alrededor parece estar en sincronía contigo? «Lo que determina uno u otro es la actitud con la que nos enfrentamos a él», afirma esta psicóloga. «El mundo según lo vemos no es más que un reflejo de nuestro estado interior: cuanto más optimistas seamos a la hora de interpretar lo que nos pasa, mejor valoración haremos de nosotros mismos (autoestima) y mejor adaptación al medio tendremos. Por tanto, toda actitud positiva comienza por tener una autoestima saludable».
4. Voluntad sin acción es papel mojado. Cuando nos sentimos decaídos, lo primero que perdemos es la voluntad. «Sabiendo que la voluntad es nuestra capacidad para decidir si realizar un determinado acto o no, ¿por qué escoger quedarse en la oscuridad pudiendo ver la luz?», se pregunta Molina. Para tener una buen a predisposición a la acción voluntaria ella aconseja ser receptivo, priorizar los pasos, visualizar positivamente aquello que queremos que suceda...
5. Salir de la zona de confort, definiendo zona de confort como todo aquello que nos rodea y con lo que nos sentimos cómodos. ¿Cómo salir de la zona de confort? Molina aconseja al respecto explorar nuevos horizontes y dejar que la vida nos sorprenda. «Perder el miedo a avanzar, a descubrir nuevos mundos y buscar oportunidades que nos aporten nueva sabiduría. Cuando decidimos explorar más allá de los límites que nos autoimpusimos empezamos a entrar en lo que se conoce como la "zona de aprendizaje"».
6. Quiero, puedo, me lo merezco. «Tenemos que tener claro que lo que nos define no son las opiniones positivas que los demás puedan tener o las críticas a las que nos veamos expuestos, sino la valoración que hacemos de nosotros mismos. Es decir, de la autoestima», señala Molina.
7. Autoestima: camino al bienestar. Para hacer que mejore, esta psicóloga recomienda que «nos aceptemos, tengamos confianza plena en lo que hacemos, nos cuidemos a nosotros mismos, seamos autosuficientes emocionales, aprendamos a poner límites, realicemos autocrítica constructiva, sepamos que somos los únicos responsables de lo que nos pasa, nos dediquemos un momento al día solo para nosotros, y apostemos por el sentido del humor, entre otras muchas cosas que podemos hacer».
8. Aceptación, pero no olvido. No se olvida, se supera, dice Molina. «Superamos relaciones, miedos, malestares, frustaciones, pérdidas y heridas emocionales. Eso sí, el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional y pensar constantemente en borrar nuestros recuerdos negativos no hará más que hacerlos más conscientes», afirma. Por eso para que un malestar se supere no podemos negar que exista, necesitamos admitirlo para cambiarlo», añade.
9. Críticas, ¿constructivas o destructivas? Lo que diferenciará que una crítica sea catalogada de constructiva o destructiva será la intención con la que se dice, las palabras que se escogen y la manera de decirla. «Pero por muy destructiva que sea la crítica, si no se le da importancia, no se vivirá como una ofensa». «Asimismo, cuando seamos nosotros los que formulemos la crítica, no debemos ser apresurados a la hora de opinar, debemos dejar claro el aprecio, basarla en el respeto, y expresarla en el momento adecuado... además de ser conscientes de que el otro tiene derecho a réplica», recuerda.
10. La comunicación, por último, como base del equilibrio emocional. Resulta imprescindible saber comunicarnos, entendernos y comprendernos los unos a los otros. Una buena o mala comunicación puede marcar la diferencia entre tener una vida feliz o tenerla llena de problemas. Para que la comunicación sea efectiva y emocionalmente sana partiremos de las siguientes premisas: Tendremos la actitud adecuada, nos centraremos en un tema en concreto, escucharemos con atención, nos expresaremos de forma clara y directa, diremos lo que pensamos y sentimos, aceptaremos la opinión del otro, no daremos nada por supuesto, preguntaremos, y seremos coherentes con lo que decimos y lo que expresamos de una manera no verbal.
De: http://www.abc.es/familia-vida-sana/20131119/abci-psicologa-emocional-chat-201311061038.html