Hay personas que han usado tantos disfraces a lo largo de sus vidas, tratando de ganar la aprobación o el cariño de otros, que ya no pueden definir quienes son en realidad.
Para ser auténticos:
Deja de Aparentar. Sé tu mismo, evita actuar o expresarte como lo hacen otras personas. Acéptate tal cual eres, encuentra tu propio estilo y siéntete confiado de mostrarte a los demás con naturalidad.
Sé el mismo en todo lugar. Hay personas que cambian
su comportamiento de acuerdo con las situaciones
o los lugares donde se encuentran.
Procura actuar de la misma manera, impulsado por los mismos valores en todo momento. Hazte mejor persona. Cambia aquellas cosas que no te gustan de ti. Mejora tu imagen cuidando un poco más de tu cuerpo y tu
salud.
Llena tu mente de pensamientos mas positivos y optimistas. Recupera y alimenta el entusiasmo por la vida. Eres un ser único y especial con grandes cualidades…
Adelante! Muestrales a los otros esa persona especial
que hay dentro de ti.
lunes, 30 de mayo de 2016
5 beneficios de tomar sol (con moderación)
¿Sabías que al tomar el sol estimulas la producción de vitamina D? Esta es imprescindible para tener unos huesos y dientes sanos y fuertes, ya que estimula la correcta asimilación del calcio
El sol nos ayuda a vivir mejor. Como sabemos, la luz del astro rey es imprescindible para todos los seres vivos del planeta, aunque muchas veces no seamos realmente conscientes de ello. La mayoría de las veces, las personas solo toman sol por motivos estéticos ya que les gusta broncearse. Sin embargo, el sol tiene otros beneficios. A continuación te presentamos 5 beneficios de tomar sol. Antes que nada, recuerda tener cuidado, debido a que una exposición prolongada puede provocar lesiones o serios padecimientos como cáncer de piel.
1. Fortalece huesos y dientes
Los rayos del sol provocan que nuestro cuerpo produzca vitamina D, la cual es buena para fortalecer nuestros huesos y dientes. Esto se debe a que dicha vitamina favorece la absorción en el intestino del calcio y fósforo, evitando su pérdida en el riñón. Aunque la mayoría de las vitaminas las obtenemos a través de los alimentos, la D tiene la característica de producirse cuando la piel tiene un precursor que precisamente lo da el sol. Con solo 5 o 10 minutos de exposición al sol, dos o tres veces por semana, recargaremos los depósitos de vitamina D de nuestro cuerpo.
2. Mejora el aspecto de la piel
El sol también nos ayuda a tener una piel mucho más bella, sobre todo si se sufre de problemas de acné. Para ello basta con tomar diariamente baños de sol de no más de 30 minutos durante las primeras horas de la mañana o bien entrada la tarde. Tomar sol también ayuda a combatir otros padecimientos como la psoriasise incluso la ictericia. Es muy importante, sin embargo, tener en cuenta que no es bueno exponerse mucho tiempo al sol, ya que esto puede causar lesiones (quemaduras) serias u otro tipo de problemas. Es muy importante no exponerse más de 30 minutos.
3. Fortalece nuestro sistema inmunológico
Otra de las ventajas de tomar sol es que aumenta o fortalece nuestro sistema inmune, protegiéndonos de diversas enfermedades. A grandes rasgos, el sol aumenta el número de glóbulos blancos, también conocidos como linfocitos, que son las células encargadas de protegernos en primer lugar contra una infección.
4. Equilibra el colesterol
Cuando tomamos sol, la grasa de nuestro cuerpo se disuelve. Es por ello que las personas que viven en zonas donde hay mucho sol padecen menos enfermedades cardiovasculares. En este caso, los rayos UV son necesarios para metabolizar mejor el colesterol de nuestro cuerpo, por lo que tomar sol ayuda a disminuir los niveles y a evitar que este se pegue en las arterias.
5. Disminuye la presión arterial
Un beneficio más del sol es que disminuye la presión sanguínea. Esto se debe a que el sol es un vasodilatador muy efectivo que aumenta la circulación de la sangre. Asimismo, aumenta el metabolismo y la depuración de los tejidos. De hecho,muchos deportistas suelen tomar el sol antes de sus competiciones, gracias a que esto los ayuda a tener una mejor presión arterial. Al parecer, en este caso la vitamina D también juega un papel importante ya que libera calcio.
"CUANDO EL ALUMNO ESTE PREPARADO APARECERA EL MAESTRO" (Proverbio Zen)
*ALUMNO.
Sé un
alumno. Permanece abierto y dispuesto a aprender de todos y cada uno. Ser
alumno significa tener espacio interior para un nuevo saber. Cuando estás verde
creces y cuando estás maduro te pudres. Cuando sepas de corazón que cada
persona que encuentras en la vida tiene algo que enseñarte, podrás aprovechar
al máximo lo que esta te ofrezca.
*PREPARADO.
Sé un
alumno dispuesto. Como alumno, sabes que todos y todo pueden de algún modo ser
tus maestros. Como alumno dispuesto, ansías lo que todos y todo pueden
ofrecerte. El "giro equivocado" que te lleva a un lugar nuevo e
inesperado es una oportunidad para crecer. Preparado significa dispuesto.
Disposición genuina y auténtica. Cuando estés asi dispuesto, descubrirás a tu
propio maestro personal.
*MAESTRO.
El
maestro está en todas partes. La ayuda que necesitas será facilitada por el
universo en cuanto conviertas tu preparación en disposición. En cuanto estés
dispuesto, encontrarás maestros en cada rincón de tu vida. El maestro puede muy
bien ser un alma experimentada dispuesta a ayudarte y guiarte hacia los
milagros que buscas. Esa alma sabia ha estado siempre a tu disposición. Es tu
disposición la que hace que el maestro pueda ayudarte.Los maestros aparecen
bajo diversas formas. El tuyo puede ser una cinta que alguien ha dejado
"por accidente" en tu coche. Tú maestro puede también ser un libro o
un artículo que te haya recomendado un amigo o puede ser tu asistencia a una
conferencia... El maestro puede ser un niño que te coge de la mano y te hace
una pregunta en la que tú no habías pensado hasta ese momento, y la respuesta
que le das al niño es la respuesta que te das a ti mismo. Tu maestro puede ser
invisible y aparecer en forma de un pensamiento que viene a tu mente en un
momento tranquilo de contemplación, y te anima a seguir una dirección
determinada. Cuando tú, el alumno, estés preparado y dispuesto, el maestro
aparecerá. Sólo tienes que echar un vistazo en derredor, mirar con ojos nuevos
y preguntarte en silencio: "¿quién es mi maestro?".
*APARECERÁ.
El
maestro hace su aparición en todo y en todos cuantos lugares te encuentras. No
existen en realidad los accidentes. El universo tiene un propósito. Si el
maestro estaba allí y tú lo has pasado por alto, ello formaba parte de la
perfección en ese momento en concreto. El maestro estaba allí antes que tú,
pero no estaba allí para ti. Aquello era entonces y esto es ahora. Hoy, cuando
estás dando un propósito a tu vida y adquiriendo la capacidad de hacer aparecer
milagros en tu vida, reconocerás al maestro.
Wayne
Dyer.
jueves, 26 de mayo de 2016
Esta es la historia de alguien que perseguía un sueño:
por bcnteseo
Un pequeño gusanito caminaba un día en dirección al sol. Muy cerca del camino se encontraba un grillo.
– ¿Hacia dónde vas?, le preguntó.
Sin dejar de caminar, el gusano contestó:
– Tuve un sueño anoche; soñé que desde la cima de la gran montaña yo miraba todo el valle.
Me gustó lo que vi en mi sueño y he decidido realizarlo.
Me gustó lo que vi en mi sueño y he decidido realizarlo.
Sorprendido, el grillo dijo mientras su amigo se alejaba:
– ¡Debes estar loco!, ¿Como podrás llegar hasta aquel lugar? Eres, ¡una simple gusanito! Una piedra será una montaña, un pequeño charco un mar y cualquier tronco una barrera infranqueable.
Pero el gusanito ya estaba lejos y no lo escuchó. Sus diminutos pies no dejaron de moverse.
De pronto se oyó la voz de un saltamontes:
De pronto se oyó la voz de un saltamontes:
– ¿Hacia dónde te diriges con tanto empeño? El gusanito que ya estaba sudando, le dijo:
– Tuve un sueño y deseo realizarlo, subiré a esa montaña y desde ahí contemplaré todo nuestro mundo.
El saltamontes no pudo soportar la risa, soltó la carcajada y luego dijo:
– Ni yo, con patas tan grandes, y mis grandes saltos intentaría una empresa tan ambiciosa.
El se quedó en el suelo tumbado de la risa mientras el gusanito continuó su camino, habiendo avanzado ya unos cuantos centímetros.
Del mismo modo, la araña, el topo, la rana y la flor aconsejaron a nuestro amigo a desistir.
Del mismo modo, la araña, el topo, la rana y la flor aconsejaron a nuestro amigo a desistir.
– ¡No lo lograrás jamás! le dijeron, pero en su interior había un impulso que lo obligaba a seguir.
Ya agotado, sin fuerzas y a punto de morir, decidió parar a descansar y construir con su último esfuerzo un lugar donde pasar la noche.
Estaré mejor, aqui dentro y mañana si tengo fuerzas seguiere, fue lo último que dijo, y murió.
Todos los animales del valle fueron a mirar sus restos. Ahí estaba el animal más loco del pueblo.
Había construido con su tumba un monumento a la insensatez. Ahí estaba un duro refugio, digno de uno que murió por querer realizar un sueño irrealizable.
Una mañana en la que el sol brillaba de una manera especial, todos los animales se congregaron en torno a aquello que se había convertido en una advertencia para los atrevidos.
De pronto quedaron atónitos. Aquella concha dura comenzó a quebrarse y con asombro vieron unos ojos y una antena que no podía ser la del gusanito que creían muerto.
Poco a poco, como para darles tiempo de reponerse del impacto, fueron saliendo las hermosas alas arco iris de aquel impresionante ser que tenían frente a ellos: una mariposa.
No hubo nada que decir, todos sabían lo que haría: se iría volando hasta la gran montaña y realizaría un sueño; el sueño por el que había vivido, por el que había muerto y por el que había vuelto a vivir. Todos se habian equivocado.
Ojala todos aprendamos del pobre gusano, y no dejemos que gente sin sueños, nos roben los nuestros, aunque a veces parezca imposible, todos pueden estar equivocados.
Javier Soler
miércoles, 25 de mayo de 2016
Las 4 causas de la pérdida de Tu Poder Personal
De: https://cienciainterior.com

La causa de este estado interno es que ya no sentimos la fuerza de nuestro Poder Personal.
Si reconoces los síntomas es que lo estás perdiendo.
Miles de personas pasan por este proceso de debilitación y tristeza en algún momento, o durante toda su vida.
Cuando somos pequeños, o jóvenes, nos sentimos poderosos, fuertes, capaces, imaginamos cómo seremos de mayores y llega la vida adulta o la madurez y sentimos cada vez menos fuerza, o menos ilusión.
¿Quieres recuperar TU PODER PERSONAL?
Descubre el método que te hará recuperar toda tu fuerza interior
Hay algo personal que te lleva hasta este punto. Y, evidentemente, también hay algo social que favorece que tantas personas se sientan de este modo.
La causa de esta debilitación no es biológica, no es nuestro cuerpo lo que se debilita, y tampoco es la edad, ni la crisis de los 40 o 50 lo que te hace sentir de este modo. Es algo mucho más importante.
¿Por qué perdemos nuestro Poder Personal?
En nuestro caminar por la vida lo debilitamos porque desconectamos de nosotros mismos.
Con los años acumulamos renuncias y heridas en nuestro corazón y nuestra alma; y nuestro corazón y nuestro Ser se hacen pedazos.
Algunos pedazos de nuestro corazón y nuestra alma se pierden, otros los dejamos en alguna parte, y otros siguen dentro de nosotros, olvidados o enterrados voluntaria o involuntariamente.

1. Olvidar lo esencial
Nuestro Ser está formado por distintas dimensiones ( el cuerpo físico, el cuerpo mental, el cuerpo emocional, el cuerpo espiritual. el cuerpo ancestral), pero en muchas ocasiones no conocemos bien nuestra complejidad, no la comprendemos y no atendemos el equilibrio.
Vivimos priorizando sólo algunas de nuestras partes, nuestro cuerpo, nos identificamos con nuestro ego y olvidamos a nuestra alma.
Nos hablan de cuidar el cuerpo, la belleza, la imagen, la salud, pero no nos educan para cuidarnuestra mente, nuestra emocionalidad. Menos aún nos enseñan y animan a escuchar nuestro interior sinceramente, a tener en cuenta nuestra esencia, incluso ni nos hablan de ello.
Al final nos identificamos únicamente con los pensamientos y emociones de nuestro ego.
La metáfora del “Buda de oro y yeso” siempre me ha parecido increíble para comprenderlo con profundidad y claridad.
“Nuestro cuerpo tiene un propósito principal: cobijar el alma.”
Olvidamos quienes somos en cada renuncia a decir lo que pensamos, lo que sentimos, o lo que deseamos sinceramente.
Olvidamos quienes somos cada vez que elegimos no tener en cuenta nuestra intuición y nuestra coherencia interna.
Y en cada silencio, cada falsedad, cada renuncia concreta, desconectamos de nuestra propia naturaleza, de nuestro Ser, y perdemos Poder poco a poco.
Vivimos tan deprisa y tan distraídos que nuestra alma no tiene espacio en nuestra vida.
En la constelación que hice a Manuel la imagen de este olvido fue abrumadora.
Su vida estaba patas arriba, rompiéndose por todas partes, y se sentía muy infeliz. Coloqué al representante de su Ser Interno. Él se había olvidado completamente de que existía, y observó toda la constelación pero su mente no pudo comprender a quién representaba ese hombre, y su corazón no pudo abrirse a esa presencia dentro de él.
Me rompió el corazón ver hasta qué punto había desconectado de su Ser.
Me acordé de que, en algunas culturas, el modo de reintegrar el alma con la persona es un ritual de cántico. Cada persona y sus seres próximos conocen el “Canto de su alma”, y cuando esa persona está débil o perdida, la colocan en el centro de un círculo para que vuelva a ella y le de fuerza y luz. Me hubiese gustado poder cantarle la canción de su alma a él en ese momento.
2. Acumular heridas emocionales y psíquicas.
Vivimos en una cultura donde se alimenta la creencia de que se puede evitar el dolor.
Intentamos permantemente alejar las emociones que consideremos “negativas” o los momentos dolorosos, negarlos, ocultarlos, ignorarlos etc.
Y esta creencias nos llevan a ocultar las heridas de nuestro corazón y nuestro espíritu en lugar de atenderlas.
Creemos y decidimos que es mejor, más fácil o más prudente relegar al olvido nuestros sentimientos, ilusiones, pensamientos y sueños en lugar de escucharlos.
Intentando evitar el dolor. construimos máscaras de felicidad, fuerza o seguridad, creyendo que es la solución.
Pero nuestra propia mentira emocional nos impide sentirnos realmente felices, pues mantiene dentro de nosotros el dolor sin sanar.
Acumulamos recuerdos de tristeza y dolor durante toda la vida sin resolverlos. Acumulamos miedos infantiles, heridas de abandono, recuerdos de dolor, pensamientos limitantes, que permanecerán en nosotros arraigados en nuestro interior y en nuestro subconsciente a pesar de nuestro esfuerzo de ignorarlos.
Sabemos que están allí e incluso a pesar de que los percibimos en el día a día seguimos en el intento de ignorarlos y no atenderlos, sin aceptar que son una de las causa más importantes de tu debilidad y tu tristeza actual, de tu pérdida de ilusión y Poder Personal.
“No dejes que tus heridas te conviertan en alguien que no eres”
De Dan Van Campnehaud, un gran chamán, aprendí una vez una técnica para cuidarme en los momentos difíciles y protegerme para no seguir acumulando nuevas heridas mientras dedicaba tiempo a sanar las antiguas.
Era una técnica para proteger mi parte frágil y reencontrarme con ella.
Se trataba de tener una “preciosa cajita especial” imaginaria o física. Podía poner a mi niña interior en la cajita cuando vivía un momento doloroso.
Cuando este momento ha pasado podía abrirla, dedicarle tiempo y atención. Era el momento de parar, y esperar quieta, hasta sentir que podía acoger en mi presente y en mi cuerpo a la parte mi que estaba protegida en la cajita. Me tomaba el tiempo de sentir mis emociones, abrazar mi mundo interior, y sentir que había lugar y tiempo para que todas mis partes se reunieran de nuevo. Dedicar el tiempo a sentir que estaba completa para seguir adelante.
Los pequeños rituales psicomágicos que fui aprendiendo de distintos maestros espirituales y maestros terapeutas son uno de los modos más maravillosos que aprendí para cuidar de mi Ser interno.
La terapia psicoemocional bien conducida es fundamental para sanar las heridas acumuladas y todos los patrones de pensamiento y reacción asociados a estas heridas. Además de poner paz dentro de ti, el proceso de sanar te permite construir un nuevo relato de tu historia y de ti mismo mucho más fortalecedor.
3. La fragmentación interna.
Cada día nos suceden cosas, tomamos decisiones importantes, incluso trascendentes, vivimos momentos que nos conmueven en las relaciones con nuestros seres queridos y en todo lo que nos sucede, no le damos tiempo a nuestro corazón ni a nuestra alma para que puedan comprender, integrar o recuperarse.
El tiempo que ellos necesitan es mucho mas lento que nuestro ritmo de vida.
A pesar de las heridas seguimos hacia delante sin parar, con tanta prisa que no podemos mantener el paso de reparación o sanación necesario, y perdemos Poder Personal.
El resultado de esto es que, con los años, vamos dejando partes de nosotros mismos y nuestra alma en antiguas parejas, antiguos amigos, antiguos proyectos y sueños a los que, durante un tiempo amamos sinceramente, y de los que nos hemos separado de modo doloroso.
En estas roturas, tu corazón se parte y tu alma también, y una parte de ti se queda en ese sueño, junto a esa persona, o en ese lugar.
Poco a poco te vas sintiendo vacío y sin fuerza, estás fragmentado.
Cuando te sientes así es el momento de parar. De mirar hacia atrás y recuperar los tesoros que se perdieron abandonados por el camino. Sin ellos, proseguir es vivir fragmentado y sin fuerza. Es vivir con el alma rota.
“No corras. Ve despacio, que donde tienes que ir es a ti solo.
¡Ve despacio, no corras, que el niño de tu yo, recién nacido eterno, no te puede seguir!”. J.R. Jiménez
Es tan importante parar e ir despacio.
Después de un ritual de reintegración que hicimos en el jardín, Natalia pudo recuperar las partes de ella que había perdido.
Murieron de modo trágico 5 amigos y amigas suyas muy queridos con poco tiempo de diferencia, y en cada muerte, una parte de ella decidió permanecer con sus seres queridos. Había abandonado la alegría de vivir, la confianza, su capacidad de amar sin miedo, la ilusión de un amor de pareja. Se sentía apagada y vacía, la vida le resultaba sin sentido. No podía estar presente en sus relaciones con ninguno de sus seres queridos.
El ritual le permitió cerrar los duelos y recuperar sus sentimientos y las partes de su alma que permanecían junto a esas personas.
El ritual de reintegración le dio de nuevo fuerza para llenar su vida de sentido y alegría otra vez.
4. Entregar el poder a los demás.
Estamos completamente desenfocados.
Algunos lo sabemos, pero no todos cambiamos nuestro punto de atención.
Atendemos la demanda de una gran cantidad de personas que nos dicen cómo debemos dirigir nuestra vida, qué debemos hacer, cómo demos pensar, sentir, trabajar, vestir, comer, etc.
De este modo dejamos en manos de los demás y de nuestro ego la dirección de nuestra vida.
Nos dejamos poseer y convencer.
Olvidamos completamente escucharnos a nosotros mismos en profundidad, renunciamos a escuchar nuestra voz interior, nuestra intuición, y si la oímos muchas veces renunciamos a hacerle caso. La debilitamos omitiendo lo que nos dice y lo ponemos en juicio de nuestra mente y de las opiniones externas.
No permitimos el silencio y la quietud necesarias para que este diálogo interno sincero se dé.
“Nuestro mayor don es la vida; la habilidad que tenemos para dirigir esa vida viene después.” Henry Thoreau
Tememos encontrar algo dentro de nosotros que no aprueban los demás.
Tenemos miedo a la contradicción interna y a la desaprobación externa.
Y este miedo y el deseo de pertenecer nos hacen renunciar a muchas cosas que elegiríamos distinto: callamos y cambiamos decisiones, opiniones, pensamientos. Renunciamos a momentos, a personas, y a decisiones de vida. Algunas pequeñas, y algunas de ellas muy grandes.
Convertimos a todo el mundo en nuestro juez, les damos el poder de conducir nuestra vida a través de la necesidad de aprobación.
Éste modo de vivir y estar hacia fuera permanentemente, de renunciar a nosotros mismos, sin escuchar qué nos sucede, qué soñamos, qué opinamos…nos debilita.
Hace mucho tiempo yo también llegué a ese punto de renunciar a mi misma en tantas ocasiones que no sabía ni quién era.
No podía reconocerme, me sentí muy débil, perdida y sin nada de Poder Personal.
Comparto contigo en el enlace el libro y el cuento que me salvaron: “Sal al bosque”
Me recordaron que debía escuchar dentro de mí, me mostraron el camino a mi voz interior y el reencuentro con mi Poder Personal.

Tu Poder Personal es tu fuerza vital, la seguridad en ti mismo, la energía que te nutre de capacidad de ser quien eres, que te da la fuerza de expresar tu autenticidad y crear tu propia vida.
Tu Poder Personal habita dentro de ti, puedes estar completamente segura y seguro de ello, ¡ve a por él!
Si sientes que lo que te he contado en este artículo te está afectando no dejes de ver el vídeo TU PODER PERSONAL en el que te explico el método que yo uso y que te ayudará a recuperar toda tu fuerza interior.
lunes, 23 de mayo de 2016
Los territorios de la transformación
De: http://www.espaciohumano.com
Pasamos por distintos territorios cuando mudamos la piel. El cuento de la doncella manca del libro “Mujeres que corren con los lobos” describe un mapa del proceso de transformación. Yo lo leí en un momento de crisis y me ayudó mucho conocer las fases de la transformación y poder ubicarme. El cuento me inspiró a nombrar algunos de los que yo suelo transitar.
La niebla.No veo. Me siento perdida. No soy capaz de orientarme. Quiero salir de aquí y no puedo. No puedo ver más allá de unos pasos. Todo lo que me rodea es confuso y no tengo claridad.
La única manera que conozco de estar en la niebla es caminar de hito en hito. Cuando estamos en la niebla no podemos ver a lo lejos, lo mejor es buscar el siguiente punto de referencia. Por ejemplo, en el territorio de la niebla no sé qué quiero hacer con mi trabajo en el futuro, entonces me concentro en lo que quiero hacer la siguiente semana o el siguiente mes. Poco a poco según voy caminando hito-a-hito voy encontrando mi sendero.
La tormenta.
Caen rayos y truenos. Hay mucho ruido y es difícil que haya calma. Las tormentas suelen suceder en nuestras relaciones de cuando en cuando. Hay un conflicto que estalla y nos quedamos atónitas observando todo lo que se manifiesta.
Caen rayos y truenos. Hay mucho ruido y es difícil que haya calma. Las tormentas suelen suceder en nuestras relaciones de cuando en cuando. Hay un conflicto que estalla y nos quedamos atónitas observando todo lo que se manifiesta.
Cuando estalla la tormenta es poco probable que encontremos una manera de resolver el conflicto. Si intentamos resolver el conflicto y éste se hace aún más grande y ruidoso, buscar refugio, o sea un lugar donde reflexionar en calma, es la opción más sabia.
El laberinto.
Hay un lugar al que quiero llegar, un camino que me conduce a ese lugar, muchos otros caminos que me despistan y la intuición como guía y compañera del viaje.
Hay un lugar al que quiero llegar, un camino que me conduce a ese lugar, muchos otros caminos que me despistan y la intuición como guía y compañera del viaje.
Una y otra vez paso por lugares similares y creo que voy a encontrar la salida. Una y otra vez me encuentro volviendo sobre mis pasos y tomando otro camino. Miro mi meta, parece que me estoy alejando, sin embargo estoy más cerca. Se cierran todas las puertas, todo está perdido, detrás aparece una pequeña puerta que nunca había visto y que me llama poderosamente la atención. Esta puerta se abre. Me conduce a la meta. Otras veces me parece que estoy cerca de la meta, casi la vislumbro y en ese momento el camino gira y me voy alejando otra vez.
Aceptar que estoy en el laberinto, aceptar este camino con idas y venidas, aceptar estar perdida, aceptar que no sé donde estoy pero que sí que sé que mi corazón me guía en este camino, fiarme de mi intuición. Todo esto pasa a mi través cuando honro el pasaje del laberinto.
La noche.
Todo está oscuro. Intento ver luz y no puedo. Todo se oscurece y me rodean las sombras. Incluso lo que me daba luz y vida, ahora no lo hace. No lo comprendo, ni sé qué ha ocurrido. Sigo siendo la misma y a la vez me siento totalmente distinta. Ajena al mundo del día, habitando los susurros de la noche. Veo la sombra en mí, la sombra en los que me rodean, la sombra de la vida. Es así por un tiempo hasta que asimile la parte de sombra que necesito integrar en mí para hacerme más sabia. Lo que veo que no me gusta de mí lo integro, lo que me veo que no me gusta de otros/as lo integro como un aspecto mío, lo que veo que me desagrada de la vida lo integro también. Así me hago más amplia y profunda, para abarcar más y más todo lo posible dentro de mí.
Todo está oscuro. Intento ver luz y no puedo. Todo se oscurece y me rodean las sombras. Incluso lo que me daba luz y vida, ahora no lo hace. No lo comprendo, ni sé qué ha ocurrido. Sigo siendo la misma y a la vez me siento totalmente distinta. Ajena al mundo del día, habitando los susurros de la noche. Veo la sombra en mí, la sombra en los que me rodean, la sombra de la vida. Es así por un tiempo hasta que asimile la parte de sombra que necesito integrar en mí para hacerme más sabia. Lo que veo que no me gusta de mí lo integro, lo que me veo que no me gusta de otros/as lo integro como un aspecto mío, lo que veo que me desagrada de la vida lo integro también. Así me hago más amplia y profunda, para abarcar más y más todo lo posible dentro de mí.
El bosque de los espejos.
Hay un territorio en el que muchas personas me hablan y me dicen quién soy y lo que piensan de mí. Cuando transitamos por ese lugar tenemos dentro de nosotras los mensajes de muchas personas. Lo que me dijo una amiga, o mi madre, o la terapeuta o lo que leí, lo que me dijo el tarot. Hay un coro de voces que nos hablan y necesitamos tiempo para escuchar cada voz y decidir con qué nos quedamos y con qué no nos quedamos. Mastico lo que me quedo y lo hago mío, lo nombro con mis palabras, tal y como yo lo entiendo. Con lo que no me quedo pues lo suelto, no me pertenece y lo dejo marchar.
Hay un territorio en el que muchas personas me hablan y me dicen quién soy y lo que piensan de mí. Cuando transitamos por ese lugar tenemos dentro de nosotras los mensajes de muchas personas. Lo que me dijo una amiga, o mi madre, o la terapeuta o lo que leí, lo que me dijo el tarot. Hay un coro de voces que nos hablan y necesitamos tiempo para escuchar cada voz y decidir con qué nos quedamos y con qué no nos quedamos. Mastico lo que me quedo y lo hago mío, lo nombro con mis palabras, tal y como yo lo entiendo. Con lo que no me quedo pues lo suelto, no me pertenece y lo dejo marchar.
El desierto.
Paso por el desierto. Nada me llama la atención, nada me alegra, nada me seduce. Todo parece silencioso y quieto. Intento contactar con amigos y amigas, no están en la ciudad o no pueden o quedamos pero están hablando de cosas que yo ni entiendo, ni me interesan. Yo estoy en el desierto, y en el desierto lo mínimo, lo pequeño tiene mucha importancia.
Paso por el desierto. Nada me llama la atención, nada me alegra, nada me seduce. Todo parece silencioso y quieto. Intento contactar con amigos y amigas, no están en la ciudad o no pueden o quedamos pero están hablando de cosas que yo ni entiendo, ni me interesan. Yo estoy en el desierto, y en el desierto lo mínimo, lo pequeño tiene mucha importancia.
Algo está germinando y es en esta etapa de quietud cuando este brote de vida puede tomar fuerza.
La cueva.
Me siento infinitamente sola. Hay personas en mi vida y a la vez me siento muy sola. Aprovecho esta época para meditar, para leer, pintar, estar conmigo, descansar. Algunos procesos que requieren vacío y soledad pueden estar madurando en mí. Si descanso permito que el proceso suceda. Especialmente procesos interiores y profundos, el desarrollo de nuevas actitudes hacia mí misma y el mundo requieren tiempos de soledad.
Me siento infinitamente sola. Hay personas en mi vida y a la vez me siento muy sola. Aprovecho esta época para meditar, para leer, pintar, estar conmigo, descansar. Algunos procesos que requieren vacío y soledad pueden estar madurando en mí. Si descanso permito que el proceso suceda. Especialmente procesos interiores y profundos, el desarrollo de nuevas actitudes hacia mí misma y el mundo requieren tiempos de soledad.
Hojas que caen a la tierra.
En otras etapas se caen relaciones, proyectos, se caen muchas ilusiones. Me siento desnuda. Un árbol desnudo y a su alrededor una alfombra de hojas amarillas. Las hojas pueden caer en vendaval, en poco tiempo, o con suavidad. Cada hoja que cae supone decir adiós a algo o alguien. Revisar qué aprendí, qué fue importante para mí de este aspecto que suelto ahora, qué me llevo para mi camino es una manera de agradecer y honrar el camino que recorrimos juntos/as.
En otras etapas se caen relaciones, proyectos, se caen muchas ilusiones. Me siento desnuda. Un árbol desnudo y a su alrededor una alfombra de hojas amarillas. Las hojas pueden caer en vendaval, en poco tiempo, o con suavidad. Cada hoja que cae supone decir adiós a algo o alguien. Revisar qué aprendí, qué fue importante para mí de este aspecto que suelto ahora, qué me llevo para mi camino es una manera de agradecer y honrar el camino que recorrimos juntos/as.
El resbalón.
A veces una parte de mí o de mi vida, solamente una parte, pega un resbalón y cae al suelo con estrépito. Es tan fuerte la caída que me afecta en otras facetas de mi vida. Estar atenta a qué necesito, ya sea apoyos afectivos, materiales o espirituales, y ponerme en marcha para poder acompañarme y cuidarme en esta etapa de recuperación y regeneración.
A veces una parte de mí o de mi vida, solamente una parte, pega un resbalón y cae al suelo con estrépito. Es tan fuerte la caída que me afecta en otras facetas de mi vida. Estar atenta a qué necesito, ya sea apoyos afectivos, materiales o espirituales, y ponerme en marcha para poder acompañarme y cuidarme en esta etapa de recuperación y regeneración.
La regeneración.
Hay épocas en que necesitamos regenerar nuestra energía. Parar y dejar reposar lo que ha ocurrido. Estar con nosotras. Retomar nuestra vida cotidiana poco a poco. Este periodo de regeneración dura lo que tiene que durar. Una parte nuestra quiere ya estar lista para la nueva etapa y sin embargo estamos regenerándonos. Nuestra energía no está toda disponible para la actividad. Respetar y honrar esta etapa es difícil, especialmente si hemos estado mucho tiempo perdidas por los territorios del laberinto. La regeneración tiene su ritmo. Es lento a veces, otras más rápido. Aunque los ritmos son diversos regenerarnos es una etapa esencial del camino.
Hay épocas en que necesitamos regenerar nuestra energía. Parar y dejar reposar lo que ha ocurrido. Estar con nosotras. Retomar nuestra vida cotidiana poco a poco. Este periodo de regeneración dura lo que tiene que durar. Una parte nuestra quiere ya estar lista para la nueva etapa y sin embargo estamos regenerándonos. Nuestra energía no está toda disponible para la actividad. Respetar y honrar esta etapa es difícil, especialmente si hemos estado mucho tiempo perdidas por los territorios del laberinto. La regeneración tiene su ritmo. Es lento a veces, otras más rápido. Aunque los ritmos son diversos regenerarnos es una etapa esencial del camino.
La cosecha.
Época de mucha creatividad, nuevos proyectos, época de celebrar los frutos y nuestros dones. Esta etapa parece fácil y a la vez es el fruto del proceso de transformación. Es la manera en que compartimos con el mundo los frutos de nuestro viaje.
Época de mucha creatividad, nuevos proyectos, época de celebrar los frutos y nuestros dones. Esta etapa parece fácil y a la vez es el fruto del proceso de transformación. Es la manera en que compartimos con el mundo los frutos de nuestro viaje.
¿En qué territorio estoy ahora?
Puedo estar en un territorio toda yo, por ejemplo atravesando la noche. O bien solamente un aspecto de mi vida puede estar en la noche.
Puedo estar a nivel laboral en la niebla y a la vez a nivel personal en época de cosecha.
Puedo estar en un territorio toda yo, por ejemplo atravesando la noche. O bien solamente un aspecto de mi vida puede estar en la noche.
Puedo estar a nivel laboral en la niebla y a la vez a nivel personal en época de cosecha.
Poner estos nombres me ayuda a conocer por dónde transito, a reconocer que solamente son lugares por los que paso, y que luego se pasan y buscar qué necesito meter en mi mochila para seguir transitando por este territorio.
Fragmento de Mujer Serpiente, ediciones Mandala.
María Ponce de León Fuentes
Psicóloga colegiada-Terapeuta Gestalt-Arteterapeuta
Psicóloga colegiada-Terapeuta Gestalt-Arteterapeuta
Entre dos mundos
http://www.espaciohumano.com
Ojalá para todos existiera el mismo mundo, la misma realidad; porque a pesar de todas sus injusticias, frustraciones y tragedias, ella (la realidad) es lo único que tenemos, nuestro hogar, la tierra en la que nos encontramos, reconocemos y amamos. Pero hay personas que son “secuestradas” y “exiliadas”, que son arrojadas a un mundo de sombras. Al igual que Perséfone fue secuestrada por Hades, arrebatada de los brazos de su madre y retenida en el mundo subterráneo, el dolor psíquico, la angustia y nuestros particulares infiernos mentales pueden separarnos de nuestros seres queridos y de la vida misma.
Porque existen dos mundos, el que compartimos con el resto de los seres humanos y nuestro mundo interior, siendo este último a veces arena movediza que atrapa y todo lo consume. Para muchas personas puede resultar incomprensible; Hades nunca llamó a su puerta y no conocen la sensación de verlo todo transformado e inaprensible, de sentirse ajenas y desposeídas, extrañas en su propio cuerpo y casi sin ningún control. No conocen el pánico de que la mente o el corazón (que vienen a ser lo mismo) no respondan. ¡Qué poco ayuda en esos momentos que nos recuerden los motivos para ser felices o sentirnos fuertes! Por fortuna hay personas que no lo entienden, que siempre han contado con energía para vivir, con suficiente lucidez y bastante coherencia, aunque tarde o temprano casi todos acabamos teniendo alguna experiencia de descontrol emocional.
La angustia, la tristeza, la ira, incluso el amor, vienen muchas veces en el momento más inoportuno y parecen ser capaces de adueñarse de todo. Cuando algo con lo que no contábamos sobreviene lo natural es sentirse desconcertado, pero cuando lo que nos asalta procede de nuestro interior sentimos que nos estamos volviendo locos o somos unos malvados,: “¡cómo puede estar pasándome esto a mí!”. Ojalá fuéramos más predecibles, ¡o al menos siempre los mismos!, pero no. En ocasiones no te reconoces, algo emerge de tu interior sin ser llamado y trastoca las mejores intenciones. Porque no tenemos el control absoluto sobre lo que somos y hacemos, nos vemos obligados a la humildad y a perdonar al otro, ahí está, lo que no ibas a hacer y no deberías haber dicho burlando tu voluntad. Somos paradójicamente responsables, las cosas que más lamentamos y por las que más hemos penado, son a la vez las que nos resultan más ajenas.
Y todo porque somos inconsciente, un magma de deseos y temores que se agita dentro de nosotros, muchas veces con impredecibles consecuencias. Perséfone logró volver al mundo de los vivos junto a su madre, pero el haber visitado el inframundo la ató a él, teniendo que regresar de tanto en tanto. La enfermedad mental y emocional también nos obliga a paralizar y abandonar nuestras vidas, aunque luego volvamos. Hay poco o nada voluntario en ello; los tratamientos buscan acortar el impasse, pero tratar de acelerar demasiado el proceso, y sobre todo, no entenderlo y avergonzarse de él, genera un enorme daño.
A nadie le gusta sentirse débil, disminuido o incapaz. En una sociedad donde se nos dicta que siempre hagamos más, tengamos más, crezcamos más,… conformarnos con nuestros límites no es tarea fácil. Pero lo cierto es que con los años nos los vamos encontrando: la persona que íbamos a ser no es la que somos. En el tintero quedaron muchos deseos, y en la mochila algún arrepentimiento… Suelen por ello decir que la vida es amarga, y es que las decepciones pueden pesar mucho si no se las sabe sobrellevar con algo. ¿Pero qué nos ayuda a vivir con lo que tenemos y con lo que somos?, ¿qué nos permite aceptar la realidad y conservar la alegría?
Sin duda alguna es el amor. Cuando somos niños, antes de ser conscientes de la dureza de las cosas, la mayoría de los padres han procurado rodear de amor a sus hijos, con sus cuidados, mimos y atenciones, han generado un “nido” acogedor que amortigua en gran medida el impacto de serconscientes de nuestra enorme fragilidad. Cuando esto ha faltado la persona queda a la “intemperie”, la existencia se vuelve demasiado cruel, y hasta insoportable. Es muy fácil decirle a alguien que esté tranquilo, que confíe, pero muchas veces es completamente imposible llevarlo a cabo; y por ello el sufrimiento puede apartar a la persona de su camino y aislarla de los demás.
Tenemos que ser conscientes de que la desorientación existencial y el dolor psíquico están alcanzado proporciones de epidemia, y por ello no debemos avergonzarnos de su padecimiento. Muchos son los motivos, y en futuros artículos apuntaré a alguno de ellos, pero lo primero que debemos saber es que de eso “se sale”. Hay un tratamiento, todos lo conocemos, la psicoterapia, en ocasiones combinada con medicación psiquiátrica; pero también hay una actitud: No importa cuántas veces nos rompamos, el ser humano nunca se ha caracterizado por su fuerza sino por su constancia. Los seres humanos nos empeñamos, hacemos una y otra vez las cosas hasta que las dominamos y las entendemos, somos cabezotas, entusiastas y apasionados.
Vuelve siempre, no importa lo que hayas hecho o lo lejos que te haya enviado la última ola, vuelve y cuéntales a los demás tu aventura, les va ser de gran ayuda. Cada vez que nos salvamos de nuestras oscuridades estamos haciendo un favor a alguien, porque siempre quedan “miguitas” que otro puede seguir. Vuelve, y cuéntales por qué has vuelto, lo mucho que amas la vida, aunque a veces te rompa elcorazón.
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